Padres que trabajan en casa: también necesitan un seguro de vida

Padres que trabajan en casa: también necesitan un seguro de vida
Trabajar desde casa y seguro de vida

Cada vez es más frecuente trabajar desde casa. Para muchas personas, ganarse la vida en pijama, sin salir de su hogar, es un sueño hecho realidad o, a veces, la única alternativa laboral que han encontrado. Y estas personas también necesitan un seguro de vida.

Es frecuente que estos trabajadores y trabajadoras que se desempeñan desde su casa piensen que no necesitan un seguro de vida porque afrontan pocos riesgos al llevar una vida tan hogareña. Y, sin embargo, el seguro de vida es también una protección fundamental para estas personas.

En este artículo revisamos la situación de este creciente conjunto de trabajadores y analizamos qué seguros les convienen más y por qué.

Trabajar desde casa y seguros de vida: Qué vas a encontrar en este artículo

Trabajar en casa y seguro de vida

En Estados Unidos hay aproximadamente 8 millones de personas, más del 5% del censo laboral, que trabajan desde casa. Las nuevas tecnologías, una economía basada en lo digital y la globalización se han aliado para permitir que cada día sean más los trabajadores que no tienen que salir de casa para ganarse la vida.

Trabajar en el propio domicilio tiene sus ventajas: tú eres tu jefe, tú pones los horarios y las normas. Te evita desplazamientos, gastos extra y cualquier riesgo asociado al puesto de trabajo: accidentes, enfermedades… Esto hace que muchas personas piensen que no necesitan un seguro de vida que garantice a su familia una protección en caso de que falten. Y eso es un error importante.

El hecho de trabajar en casa elimina algunos riesgos, pero, como veremos, no todos. Y, además, no descarta la posibilidad de enfermar o tener un accidente en cualquier actividad no laboral, como viajando o practicando algún deporte. Por eso, incluso aunque no salgas del hogar para ir al puesto de trabajo, es necesario que protejas a los tuyos con un seguro de vida que les garantice unos ingresos si tú faltas.

Esta necesidad se ve incrementada si tienes hijos. La llegada de los niños y la necesidad de proteger a los hijos es el momento en el que más personas contratan seguros de vida y también es la ocasión de planificar el futuro económico de la familia. En esa planificación entran las herramientas que protegen contra los malos momentos económicos.

De hecho, esa es la principal finalidad de una póliza de vida: reemplazar ingresos. Si la persona que aporta los ingresos a la familia fallece, el seguro aporta una indemnización que sirve para que se pueda mantener el nivel de vida hasta encontrar otra fuente de ingresos.

Además, las personas que trabajan en casa están muchas veces más expuestas que las que acuden a centros de trabajo. Cuando vas a una empresa convencional, es frecuente que como parte de tu retribución recibas un seguro de vida grupal. No son productos perfectos, porque tienen coberturas bajas, pero es mejor que nada y, además, lo paga el empleador. En otros casos, sobre todo si el trabajo es peligroso (muchos viajes, manejo de maquinaria peligrosa…), los propios trabajadores son conscientes de la importancia de contratar un seguro de vida y lo suscriben por su cuenta, incluso en combinación con esos seguros grupales.

Pero todo esto se pierde o se olvida cuando se trabaja desde la comodidad del salón de casa. Y, sin embargo, los riesgos siguen ahí, con lo que aunque trabajes en tu hogar, sobre todo si tienes hijos, debes contratar un seguro de vida.

Problemas de salud relacionados con trabajar desde el hogar

Lo cierto es que quedarse en casa también tiene sus inconvenientes y algunos tienen que ver con la salud o el bienestar. Desde luego, no se asumen los riesgos que se pueden encontrar en muchos puestos de trabajo, pero también hay determinados problemas derivados del trabajo en casa.

  • Trastornos del sueño. Muchas personas que trabajan en casa no son capaces de dotarse de unos horarios definidos como los que se tienen en las empresas. Eso hace que trabajen a deshora, incluso de madrugada, lo que acaba produciendo trastornos en el sueño que pueden estar detrás de problemas neurológicos o incluso psicológicos.
  • Problemas musculares. El mobiliario doméstico no está pensado para trabajar en jornadas largas. No tiene diseño ergonómico y acaba por causar molestias que pueden ser graves. Dolencias musculares o incluso problemas óseos se deben a malas posturas y a muebles incómodos que no se diseñaron para utilizarse de forma intensiva. Además, este mal uso de los muebles puede producir cefaleas, problemas respiratorios e incluso vértigos.
  • Aislamiento. Uno de los principales problemas a los que se enfrentan las personas que trabajan en casa es la soledad. Pasar muchas horas aislados, sin contacto con compañeros de trabajo, puede acabar generando problemas psicológicos, depresiones o síndromes peores. Además de causar esas patologías, la soledad también provoca falta de concentración y baja productividad, con lo que es necesario tomar medidas para frenar sus efectos.
  • Sedentarismo y malos hábitos. Algunos estudios científicos han identificado problemas de sedentarismo entre las personas que trabajan desde casa. El ejercicio físico se reduce y eso genera trastornos físicos. En ocasiones, los malos hábitos alimenticios se suman al problema y acaban produciendo obesidad o enfermedades como colesterol.
  • Tecnoestrés. El empleo intensivo de tecnologías de la comunicación, muy frecuente en las personas que trabajan desde casa, puede producir estrés, ansiedad o incluso adicción. Parecen trastornos menores, pero pueden agravar o producir otros síndromes.

Como ves, trabajar desde casa tienes sus riesgos y, aunque no sean muy graves, están ahí y conviene tenerlos en cuenta. Son tan frecuentes que hacen aconsejable protegerse con seguros de salud complementarios y también con un seguro de vida que te dé tranquilidad sobre el futuro de tu familia si falleces.

Qué seguro te conviene si trabajas en casa

Si ya tienes claro que necesitas una póliza de seguro de vida que proteja a tu familia si mueres y desaparecen los ingresos que generas trabajando desde casa, ahora te queda elegir el tipo de seguro que te conviene más.

Lo cierto es que las personas que están en esta situación no siempre ganan grandes cantidades de dinero. A menudo sus ingresos son inestables y fluctúan en función de los encargos que reciben o de la temporalidad. Si tu caso es este y tus ingresos no son muy sólidos, lo mejor es que te decantes por un seguro de vida temporal.

Los seguros temporales, también llamados seguros a término, son una forma inteligente de tener un seguro de vida a buen precio. Se denominan temporales porque su duración está acotada: pueden tener una vigencia de 1 año, 5, 10, 15, 20, 25 ó 30. Si la persona asegurada muere durante ese plazo de vigencia, sus beneficiarios reciben la indemnización o beneficio por causa de muerte. Sin embargo, si muere después de caducar la póliza, ya no habrá indemnización.

Estas pólizas son bastante baratas y permiten disponer de coberturas razonablemente elevadas. Además, se obtienen con relativa facilidad, porque los procesos de calificación son sencillos.

Muchas personas recurren a estos seguros a término por su buen precio y contratan varios, de forma que los escalonan para tener siempre buena cobertura a bajo coste. Es lo que se denomina estrategia de ’laddering’ o escalonamiento. Además, un seguro de vida temporal se puede convertir en un seguro permanente sin necesidad de volver a pasar por la cualificación.

Por su parte, los seguros de vida permanentesson productos más completos, aunque también más caros. Por tanto, son más adecuados para personas que, aunque trabajen en casa, tienen ingresos más consolidados y elevados.

Son productos muy atractivos porque, para empezar, no caducan, sino que se mantienen en vigor hasta la muerte de la persona asegurada, momento en el que pagan una indemnización que en muchos casos puede ser realmente elevada.

Además de mejores coberturas, ofrecen también herramientas de ahorro que utilizan parte del dinero que se paga en forma de primas para invertir. Con esas inversiones, se generan ingresos que se acumulan en forma de valor en efectivo, un dinero que la persona asegurada puede rescatar o tomar prestado.

El valor en efectivo es un mecanismo que define a estos seguros y que varía en función de la modalidad de póliza elegida. Hay varios tipos, pero los principales tipos de seguros permanentes son elseguros ordinario de vida o tradicional, el universal, el variable y eluniversal-variable. Todas estas variantes se diferencian por los riesgos que se asumen al invertir el dinero de las primas.

El mayor inconveniente de estos productos es que son más caros, porque, como has visto, ofrecen beneficios y coberturas mucho más elevados. Por eso, las aseguradoras establecen calificaciones mucho más duras para acceder a estas pólizas.

Elijas el tipo de seguro que elijas, es muy importante que tengas en cuenta la cantidad de indemnización que vas a necesitar para que tu familia no tenga problemas si le sucede algo. elegir la cobertura es clave, porque determinará el éxito de tu estrategia de seguro y también el precio que pagarás por ella.

Si tienes más dudas, aprovecha que no tienes que ir a ninguna empresa, sal a dar un paseo y acércate a un agente de seguros. Los expertos te ayudarán a elegir todavía mejor el producto que mejor se adapte a tus necesidades.

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