Poner a los pacientes hospitalizados con COVID boca abajo quizá no sea tan buena idea

MARTES, 19 de abril de 2022 (HealthDay News) -- Poner a los pacientes hospitalizados con COVID-19 boca abajo (pronación) es útil si están en un ventilador mecánico, pero un nuevo estudio sugiere que no es buena idea para los pacientes que no están intubados.

Los pacientes con COVID que están "despiertos", en contraposición con los pacientes ventilados que se mantienen sedados, no se beneficiaron de estar boca abajo mientras luchaban por respirar, según los resultados de un ensayo clínico, que se publicaron en la edición en línea del 18 de abril de la revista JAMA Internal Medicine.

Poner a los pacientes hospitalizados con COVID boca abajo quizá no sea tan buena idea

De hecho, a los pacientes con COVID-19 despiertos a quienes se les pidió que se pusieran boca abajo les fue un poco peor a corto plazo que a los que se les permitió estar boca arriba, aseguró el investigador principal, el Dr. Todd Rice, profesor asociado de alergia, pulmonología y medicina de la atención crítica de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee.

Sus niveles de oxígeno en sangre eran más bajos, y tendían a seguir más enfermos, dijo Rice.

Tras cinco días de pronación, "menos de ellos fueron dados de alta para volver a casa, y más de ellos estaban en ventiladores mecánicos, que el grupo que no hizo pronación", apuntó.

La pronación es una estrategia para mejorar los niveles de oxígeno en los pacientes ventilados, que se ha practicado durante décadas en Estados Unidos, y los resultados de ensayos clínicos anteriores han respaldado su uso, señaló el Dr. Peter Sottile, profesor asistente de pulmonología y medicina de la atención crítica de la Universidad de Colorado, en Aurora.

En los primeros días de la pandemia, unos médicos desesperados también comenzaron a pedirles a los pacientes con COVID-19 despiertos que se pusieran en posición prona, comentó Sottile. La esperanza era que la pronación mantuviera los niveles de oxígeno de los pacientes suficientemente altos para que no necesitaran un ventilador, ya que había una terrible escasez de estos dispositivos.

"En marzo de 2020, cuando Italia y Nueva York estaban infestadas y había unas preocupaciones significativas sobre si habrían ventiladores suficientes para todos los pacientes, y sobre qué se podía hacer para evitar que las personas tuvieran que usar un ventilador, fue el momento en que la posición prona para los pacientes despiertos de verdad volvió a ser algo a considerar para ver si funcionaba", comentó Sottile, autor de un editorial publicado con el nuevo estudio el 18 de abril.

Los médicos podían señalar a un paciente de COVID o a otro, y afirmar que la pronación había ayudado a que no tuviera que usar un ventilador, pero este tipo de evidencia anecdótica no prueba que sea una estrategia efectiva, dijo Sottile.

Además, algunos estudios observacionales habían mostrado que pedir a los pacientes despiertos que se pusieran en posición prona podía aumentar sus niveles de oxígeno, pero esos estudios no mostraron si evitaba que su COVID progresara, aclaró Rice.

Entonces, Rice y sus colaboradores reclutaron a unos 500 pacientes hospitalizados con COVID para evaluar si la pronación en realidad los ayudaría. Eligieron al azar a alrededor de la mitad y les pidieron que se pusieran boca abajo durante todo el tiempo posible cada día.

El quinto día, los pacientes en posición prona tenían más probabilidades de estar peor que los pacientes a quienes se dejó de espaldas, mostraron los resultados del estudio.

"A lo largo de esos primeros cinco días, los pacientes del grupo de pronación empeoraron de forma constante", observó Rice. "Cada día se veían un poco peor que el grupo en posición supina, lo que sugiere que es un empeoramiento que progresa poco a poco, y no un proceso agudo en que alguien se pone boca abajo y de repente enferma".

Tras 28 días, los dos grupos no tenían diferencias en términos de la muerte, su progresión a la ventilación mecánica o la duración de su estadía en el hospital.

Hay un par de explicaciones posibles de por qué los pacientes despiertos quizá no respondan bien a la pronación, apuntaron Rice y Sottile.

En primer lugar, las personas despiertas no pueden estar boca abajo con comodidad tanto tiempo como los pacientes ventilados inconscientes, así que quizá no hayan podido permanecer en posición prona lo suficiente como para beneficiarse.

"Para las personas despiertas, estar boca abajo durante periodos largos no es cómodo, así que las animamos a estar pronas durante todo el tiempo posible que pudieran tolerarlo", comentó Rice. "Y esto resultó ser, en promedio, entre unas cuatro y cinco horas al día".

Esto es mucho menos tiempo en la posición prona que lo que se requiere en los pacientes ventilados para que resulte efectivo, aclaró Sottile.

"Estudios anteriores han mostrado que necesitamos 16 horas o más al día en la posición prona para recibir un beneficio", indicó. "Pedir a un paciente despierto que esté boca abajo 16 horas al día en realidad quizá no sea posible. Es difícil pedirle eso a una persona un día sí y el otro también".

También es posible que la pronación en realidad ayude a propagar el virus o la inflamación a partes del pulmón que todavía están sanas, advirtió Rice, "al contrario que cuando se está en un ventilador, y todo el pulmón ya está implicado".

Dijo que los médicos que tratan a pacientes con COVID-19 quizá deban replantearse pedirles que se pongan boca abajo mientras estén suficientemente bien como para no necesitar un ventilador.

"Hay muchas directrices que sugieren hacerlo en pacientes que todavía no están en ventilación mecánica", añadió Rice. "Pienso que nuestro estudio indica cierta precaución" respecto a estas directrices.

Más información

Penn Medicine ofrece más información sobre la pronación en los pacientes con COVID.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: Todd Rice, MD, associate professor, allergy, pulmonology and critical care medicine, Vanderbilt University, Nashville, Tenn.; Peter Sottile, MD, assistant professor, pulmonology and critical care medicine, University of Colorado, Aurora; JAMA Internal Medicine, April 18, 2022, online

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