Cláusula de suspensión de primas: cuando la aseguradora paga tu seguro de vida

Cláusula de suspensión de primas: cuando la aseguradora paga tu seguro de vida

Pagar un seguro de vida puede ser difícil. Las primas llegan regularmente y no siempre se dispone del dinero necesario, especialmente si se está pasando por un momento complicado, como una incapacidad temporal para trabajar. Para hacer frente a situaciones como esta, algunos seguros incluyen lo que se denomina cláusula de suspensión de primas. Al activarla, la aseguradora se hace cargo de las primas y la persona asegurada deja de pagar.

Si quieres saber en qué circunstancias se puede invocar esta cláusula y cómo funciona, sigue leyendo este artículo. Explicamos qué es y en qué te puede ayudar una cláusula de suspensión de primas del seguro de vida.

Cláusula de suspensión de primas: Qué vas a encontrar en este artículo

¿Qué es la cláusula de suspensión de prima?

La única condición para que un seguro de vida esté en vigor y entregue sus beneficios es que las primas se paguen de forma puntual. Sin embargo, a veces una persona no puede hacer frente a esos pagos. Suele pasar, por ejemplo, si se queda temporalmente sin trabajo por algún tipo de incapacidad. En una situación así, con los ingresos limitados, puede que no se disponga de dinero para pagar el seguro de vida y se corre el riesgo de que este caduque y deje de tener vigencia.

Para evitar el peligro de que caduque la póliza por falta de pago durante un periodo de incapacidad, se puede recurrir a una cláusula de suspensión de primas, en inglés ‘waiver of premium rider’.

Esta cláusula es una de las más importantes de las muchas cláusulas que se pueden añadir a un seguro de vida. Si se contrata, se tiene la garantía de que la compañía de seguros se hará cargo de las primas durante el tiempo que haya que estar sin trabajar por culpa de una enfermedad o un problema incapacitante.

Muchas personas pensarán que no necesitan una protección así para sus pólizas de seguro de vida. Sin embargo, hay que tener en cuenta que un 25 por ciento de los estadounidenses sufre algún tipo de discapacidad que, en algún momento, puede privarlos de acudir a su puesto de trabajo. En esa situación, todos los recursos económicos se vuelven imprescindibles para mantener el nivel de vida de la familia, porque los ingresos pueden verse muy mermados. Es en ese momento cuando la cláusula de suspensión de primas ayuda, porque evita destinar dinero al seguro y mantiene la póliza en vigor.

Cómo funciona la cláusula de suspensión de primas

Las cláusulas de suspensión de primas tienen un funcionamiento relativamente sencillo. Se invocan cuando la persona asegurada está demasiado enferma, incapacitada o accidentada, de tal forma que no puede ir a trabajar. En ese momento, la cláusula puede entrar en funcionamiento. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las condiciones y la forma de actuar de la cláusula varían de una compañía de seguros a otra.

Lo primero que hay que saber es que añadir una cláusula al seguro de vida generalmente lo encarece. Las primas pasan a costar un poco más, con lo que hay que tener muy claro que se puede pagar. Solo en algunas pólizas se incorpora esta opción sin coste adicional: suele ser con los seguros de tipo universal y universal-variable. Con el resto, hay que pagar un coste extra.

A partir de ahí, las cláusulas de suspensión de primas comparten algunos rasgos de funcionamiento:

  • Calificación. Las condiciones que pone cada aseguradora para activar la cláusula son diferentes. En unos casos se requiere una mayor gravedad en las heridas y enfermedades, en otros se puede solicitar la cláusula con problemas menos importantes.
  • Tiempo de espera. Por lo general, las compañías imponen un tiempo de espera para que la cláusula de suspensión de primas entre en funcionamiento. Suelen ser unos seis meses desde que se produce la enfermedad o la incapacidad. Si finalmente se concede la solicitud y la aseguradora se hace cargo de los pagos, reembolsará el dinero de las primas pagadas durante la espera.
  • Más de una reclamación. No hay ningún límite de reclamaciones contra la cláusula. Se puede activar siempre que sea necesario.
  • Límite de edad. El único límite que tienen las cláusulas de suspensión de pago de las primas es la edad de la persona asegurada. Por lo general, estas cláusulas solo se pueden invocar hasta los 65 años.

Con estas condiciones, una vez que se necesita la cláusula de suspensión, generalmente es necesario dar unos pasos concretos:

  • Informe médico. Será necesario un informe o declaración de un médico asegurando que la persona asegurada está incapacitada y desde cuándo lo está.
  • Informe de la Seguridad Social. También puede ser necesario un informe similar de la Seguridad Social certificando la incapacidad.
  • Formulario de reclamación. Las compañías de seguros ofrecen formularios con los que reclamar la entrada en vigor de la cláusula.

En qué casos se puede activar la cláusula de suspensión de primas

Como ya se ha indicado, para poner en marcha las cláusulas que liberan del pago de las primas a las personas aseguradas, es necesario demostrar una incapacidad que impida trabajar. Desde el Centro de Control de Enfermedades, CDC, se tienen en cuenta varios tipos de incapacidad. Los seis principales son estos:

  • Movilidad. Se considera incapacidad para la movilidad aquella que impide o dificulta seriamente caminar o subir y bajar escaleras.
  • Cognitiva. Una incapacidad que impide a la persona concentrarse, tomar decisiones o recordar datos necesarios para trabajar o llevar una vida normal.
  • Auditiva. Si se pierde el oído o se tienen dificultades importantes para oír, también se considera una incapacidad.
  • Visión. En idéntica medida, una dificultad importante para ver se considera una incapacidad grave.
  • Cuidado personal. Si una persona no es capaz de vestirse, bañarse o asearse por si misma, se considera también incapacitada.

Como se puede ver, la cláusula de suspensión de primas es una herramienta muy útil para las personas propietarias de seguros de vida. Con ella, se tiene la seguridad de que el seguro no caducará por falta de pago durante un periodo de incapacidad.

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