¿Te sientes ansioso? El yoga puede ayudar a calmarte

¿Te sientes ansioso? El yoga puede ayudar a calmarte

El yoga podría ayudar a las personas a aliviar el nerviosismo durante la pandemia del coronavirus, pero la antigua práctica también podría ayudar a las que sufren de unas formas de ansiedad más graves y crónicas, sugiere una nueva investigación.

El estudio comparó al yoga, a la terapia cognitivo conductual (TCC) y a la gestión del estrés para el tratamiento de las personas con un trastorno de ansiedad generalizada. Aunque la terapia cognitivo conductual sigue siendo el tratamiento de primera línea preferido para la ansiedad, el yoga (en específico el yoga Kundalini) tuvo un mejor desempeño que la educación en la gestión del estrés durante las 12 semanas iniciales del estudio.

Cuando los investigadores hicieron un seguimiento seis meses más tarde, la TCC era el tratamiento más efectivo de los tres. Los efectos del yoga y de la reducción del estrés se habían nivelado tras seis meses.

"El trastorno de ansiedad generalizada es una afección crónica e incapacitante, que con frecuencia no recibe suficiente tratamiento. Muchas personas no buscan atención, o no pueden acceder a la atención, de forma que aunque hay tratamientos efectivos disponibles, necesitamos más opciones para que las personas superen las barreras contra la atención", señaló la autora del estudio, la Dra. Naomi Simon, profesora del departamento de psiquiatría de Langone Health de la NYU, en la ciudad de Nueva York.

"Para las personas que quizá no puedan acceder al estándar de excelencia, que es la terapia cognitivo conductual, el yoga es otra opción. Implica poco riesgo, es accesible, y tiene un efecto en la ansiedad, al menos a corto plazo", añadió.

La terapia cognitivo conductual es una forma de psicoterapia. Está diseñada para ayudar a las personas a identificar y cambiar las formas negativas de pensar, según la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association).

El estudio usó un tipo de yoga conocido como Kundalini. Simon dijo que este tipo de yoga implica tres componentes: el ejercicio (las posturas), la concentración en la respiración, y un componente de mindfulness o meditativo. Aseguró que es probable que otros tipos de yoga que utilicen esos componentes sean igual de útiles.

El tratamiento de gestión del estrés fue una clase que proveyó educación sobre temas de salud y bienestar, anotó Simon.

El estudio incluyó a más de 225 voluntarios con un trastorno de ansiedad generalizada. Su edad promedio era de 33 años, y el 30 por ciento eran varones.

Los voluntarios fueron asignados al azar a uno de los tres grupos de tratamiento: yoga Kundalini, TCC o educación sobre el estrés.

Tras 12 semanas de tratamiento, los investigadores encontraron que el yoga y la TCC superaron a la educación sobre el estrés. Pero el yoga no fue tan efectivo como la TCC para aliviar la ansiedad. Durante el seguimiento tras seis meses, la TCC fue claramente más efectiva que los demás tratamientos. En ese momento, el yoga y la educación sobre el estrés mostraron unos niveles similares de efectividad para el tratamiento de la ansiedad.

"Este estudio es muy oportuno en la era de la COVID. Es importante que tengamos opciones de tratamiento, y encontramos algunas evidencias de que el yoga tiene efectos a corto plazo para reducir la ansiedad", apuntó Simon.

Aunque los investigadores no observaron los efectos de realizar estos tratamientos a través de la telesalud, o si alguien hacía yoga por su cuenta en casa, Simon dijo que cree que "vale la pena probar el yoga, porque no sería nocivo", y si alguien tiene problemas para acceder a la atención debido a la pandemia, al menos les da una opción para reducir su ansiedad.

Pero aconsejó probar con un tipo de yoga que se enfoque en los tres componentes, y recomendó que las personas no se preocupen demasiado sobre realizar unas "posturas perfectas". Dijo que si a alguien le interesa probar el yoga para aliviar su ansiedad, es importante comprometerse a hacerlo de forma regular. Simon sugirió hacer al menos 20 minutos al día.

Los hallazgos emocionaron a la Dra. Manuela Kogon, médica de medicina interna y profesora clínica asociada de psiquiatría y ciencias conductuales del Centro de Medicina Integral de la Universidad de Stanford.

"La TCC tiene unos efectos superiores y duraderos. Cambia los pensamientos respecto a la preocupación. El yoga lo afecta mientras lo hace, pero no cambia el pensamiento de manera permanente. El estudio es una documentación maravillosa sobre la forma en que el yoga afecta al cuerpo", planteó Kogon.

Kogon se mostró de acuerdo en que es probable que otros tipos de yoga tengan el mismo efecto de reducción de la ansiedad a corto plazo, siempre y cuando incorporen los tres componentes. Y es probable que tampoco tenga que ser yoga. Kogon sospecha que el tai chi y el qi gong, que también incorporan un componente físico, un enfoque en la respiración, y meditación o mindfulness, ayudarían.

"Cualquier cosa que le dé al cuerpo tanta actividad que el cerebro no sea capaz de crear pensamientos preocupantes funcionaría. Las personas que están ansiosas se preocupan mucho. Si usted está parado en un pie y se concentra en el pie, no tiene tiempo para los pensamientos preocupantes. No es tanto el yoga en sí, es cualquier cosa en que uno se implique con tanta profundidad como para minimizar los pensamientos negativos", añadió Kogon.

El estudio se publicó en línea el 12 de agosto en la revista JAMA Psychiatry.

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