Muchas pruebas prequirúrgicas son inútiles... ¿por qué siguen los hospitales usándolas?

JUEVES, 27 de mayo de 2021 (HealthDay News) -- A unos pacientes que se van a someter a cirugías ambulatorias relativamente simples les dicen de cualquier forma que realicen una variedad de pruebas preoperatorias que no son necesarias, informa un nuevo estudio.

Más de la mitad de un grupo de pacientes que se iban a someter a una cirugía ambulatoria de bajo riesgo recibieron una o más pruebas, como análisis de sangre, uroanálisis, un electrocardiograma (ECG), o una radiografía del tórax, antes de su operación.

Muchas pruebas prequirúrgicas son inútiles... ¿por qué siguen los hospitales usándolas?

Un tercio de los pacientes realizaron al menos dos pruebas, y más o menos 1 de cada 7 pacientes recibieron tres o más pruebas antes de su cirugía sencilla, apuntó el investigador principal, el Dr. Nicholas Berlin, cirujano y experto en políticas de la salud del Instituto de Políticas e Innovación de la Atención de la Salud de la Universidad de Michigan.

Estas pruebas se siguen solicitando a pesar de que "hace casi una década que sabemos que hay un consenso bastante generalizado de que las pruebas preoperatorias antes de una cirugía de bajo riesgo no proveen ningún beneficio a los pacientes", apuntó Berlin. "No tenemos motivos para creer que estén mejorando los resultados de los pacientes. Es solo un desperdicio innecesario en nuestro sistema de atención de la salud".

La atención innecesaria que no contribuye al bienestar de los pacientes cuesta un estimado de 75 a 100 mil millones de dólares en gastos de atención de la salud innecesarios cada año en Estados Unidos, lamentó Berlin.

Pero los investigadores no piensan que los hospitales estén indicando estas pruebas como una forma fácil de ganar dinero.

Las pruebas innecesarias más comunes fueron el ECG o un análisis de sangre para revisar los conteos de las células sanguíneas o para proveer un panel metabólico básico del paciente, encontró el estudio. Dos pruebas costosas más, las pruebas de estrés cardiaco y de función pulmonar, fueron relativamente poco comunes entre los pacientes que tenían unas cirugías fáciles programadas.

"Las pruebas que observamos de forma individual no son tan caras", apuntó Berlin.

Más bien, estas pruebas se están realizando por hábito, un exceso de cuidado, o para cubrir al hospital en caso de una demanda, dijo el Dr. Stephen Esper, anestesiólogo del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh (UPMC) y director médico de los Centros de Atención Perioperatoria del UPMC.

"No es un intento del consultorio médico de obtener más ganancias", aseguró Esper, que no participó en el estudio. "La intención es tratar al paciente bien".

Una amplia variabilidad

Muchas sociedades médicas profesionales han publicado directrices en que instan a los hospitales y a los médicos a no indicar pruebas innecesarias, que también exponen al paciente a un daño potencial de forma innecesaria, apuntó Berlin.

Para ver si estas directrices han tenido algún efecto, Berlin y sus colaboradores revisaron los datos de las reclamaciones de seguro de una iniciativa colaborativa de calidad a nivel estatal, financiada por Blue Cross Blue Shield de Michigan. Publicaron sus hallazgos en una edición reciente de la revista JAMA Internal Medicine.

Los investigadores observaron tres cirugías ambulatorias específicas, que no deberían requerir ninguna prueba antes del procedimiento: una tumorectomía para extirpar tejido anómalo de un seno, una cirugía laparoscópica para extirpar la vesícula biliar, y una cirugía laparoscópica para reparar una hernia.

Aunque las cirugías eran tan sencillas que los pacientes no tuvieron que ser admitidos al hospital, más de la mitad de cualquier forma tuvo que someterse a al menos una prueba innecesaria, encontraron los investigadores.

"En algunos hospitales, solo se realizaban pruebas a entre un 20 y un 30 por ciento de los pacientes, lo que podría sugerir que ha habido cierta mejora con el tiempo, y que algunos de los hospitales están implementando estrategias para reducir las pruebas innecesarias", señaló Berlin. "Pero en otros hospitales, sucede más de un 80 por ciento de las veces, y se observa una amplia variabilidad entre los hospitales respecto a la frecuencia de la realización de las pruebas".

El problema es que, con el tiempo, estas pruebas se acumulan, y pueden provocar a los pacientes incomodidad y daños potenciales si un resultado anómalo en una prueba conduce a más pruebas de seguimiento, advirtieron Berlin y Esper.

"Sabemos que en otros estudios de pacientes que se someten a una cirugía para las cataratas, incluso lo que parece ser una prueba barata, como un ECG, conduce en promedio a unas cascadas posteriores de atención, que en promedio cuestan unos 1,300 dólares por paciente", comentó Berlin.

Estas pruebas preoperatorias "en realidad son un marcador de otras cosas que suceden, que también son innecesarias", planteó Berlin. "Pueden desencadenar una serie de eventos".

Confusión en la indicación

Entonces, ¿por qué se siguen indicando estas pruebas?

Quizá sea cuestión de hábito para el cirujano o el anestesiólogo, dijo Esper, o porque la falta de pruebas preoperatorias podría llevar a una demanda por mala praxis.

También sigue habiendo mucha confusión sobre cuáles pruebas son necesarias para cuáles procedimientos, realizado por un determinado médico o aseguradora u hospital, apuntó Berlin.

"Hay una red de factores implicados, que incluyen cosas como la confusión sobre quién quiere esas pruebas y la incapacidad de dejar de indicar pruebas porque se piensa que es algo que otra persona desea", comentó Berlin.

Otro factor potencial es la inercia.

"Las personas reconocen que estas pruebas son innecesarias, pero entonces cuestionan si vale la pena reducirlas si el impacto es mucho menor que el de la cirugía individual. Un cirujano podría pensar que su cirugía es mucho más costosa e impactante que una prueba, y entonces, ¿por qué nos enfocamos en las pruebas?", dijo Berlin.

Como las directrices no están teniendo un impacto importante, quizá la reducción en la cantidad de estas pruebas conlleve convertirlo en una cuestión económica, observó Berlin.

Reducir el reembolso de seguro de estas pruebas podría hacer que los proveedores de atención de la salud las indiquen de una forma menos frecuente, dijo Berlin. Por otro lado, aumentar el costo compartido de los pacientes quizá haga que cuestionen si de verdad necesitan estas pruebas antes de una cirugía.

"Estas pruebas preoperatorias innecesarias son un excelente ejemplo de los defectos subyacentes de la forma en que el pago de la atención de la salud está estructurado en EE. UU., que se basa en gran medida en un pago de tarifa por servicio, en que un proveedor recibe un reembolso por el servicio que administra, en lugar de ser reembolsado porque mantiene a sus pacientes sanos", señaló Sophia Tripoli, directora de innovaciones en la atención de la salud de Families USA, un grupo de defensoría del consumidor de la atención de la salud sin fines de lucro.

"El resultado del pago de tarifa por servicio no solo aumenta los costos de todo el sistema de atención de la salud y los consumidores, sino que también incentiva que la relación entre los proveedores y los pacientes sea una transacción comercial, en lugar de incentivar que los proveedores construyan relaciones con sus pacientes y aborden de forma adecuada todo el espectro de las necesidades de salud de sus pacientes", apuntó Tripoli.

Hay algo seguro, añadió Esper, que es que a los pacientes les encanta cuando les dicen que no necesitan pruebas adicionales antes de un procedimiento quirúrgico.

"Se sienten felices, porque no les pinchan con una aguja, no tienen que recibir radiación, no tienen que quitarse la camisa ni pasar por todo esto", aseguró Esper.

Más información

Los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. ofrecen más información sobre las pruebas preoperatorias.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Nicholas Berlin, MD, MPH, surgeon and health policy expert, University of Michigan Institute for Healthcare Policy and Innovation, Ann Arbor; Stephen Esper, MD, MBA, anesthesiologist, University of Pittsburgh Medical Center, and medical director, UPMC Centers for Perioperative Care; Sophia Tripoli, MPH, director, health care innovations, Families USA; JAMA Internal Medicine, May 17, 2021

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