¿Entre más estudios, menos enfermedades cardíacas?

¿Entre más estudios, menos enfermedades cardíacas?

La mayoría de las personas probablemente piensan que la escuela sirve para fortificar el cerebro. Sin embargo, los investigadores aprenden cada vez más que educarse es igual de importante para el corazón.

Varias investigaciones muestran que la educación es un indicador excelente para predecir las enfermedades cardíacas. El Dr. Arshed A. Quyyumi, director del Instituto de Investigación Clínica Cardiovascular Emory en Atlanta, dijo que, aunque no sea un factor de riesgo tan importante como fumar o tener diabetes, cursar menos años escolares sí es algo significativo.

Lo compara de esta forma: una persona con educación universitaria que ya haya tenido un ataque cardíaco enfrenta el mismo riesgo de fallecer durante un cierto periodo de tiempo que alguien sin educación superior que nunca tuvo un ataque del corazón. "Entonces, no tener educación es como haber tenido un ataque cardíaco".

Ese fue uno de los resultados del estudio del que fue coautor en 2019 y que se publicó en el Journal of the American Heart Association, con el cual fueron observados adultos de tercera edad con enfermedad cardíaca coronaria durante cuatro años. Las personas con un nivel educativo de primaria o secundaria tuvieron un riesgo 52% mayor de morir de cualquier causa, comparadas con quienes completaron estudios de postgrado. Entre más educada fuera la persona, menores fueron sus riesgos.

Aun en personas sin enfermedades cardíacas existentes, el riesgo eventual de padecer enfermedad cardíaca coronaria, insuficiencia cardíaca o un ataque cerebral, fue de 59% para hombres y 51% para mujeres solo con educación primaria, comparadas con 42% en hombres y 27% en mujeres con estudios de postgrado, de acuerdo con un estudio publicado en JAMA Internal Medicine en 2017.

"Creo que tenemos evidencia creciente y convincente de que la educación es un factor de riesgo crítico para las enfermedades del corazón", dijo la Dra. Rita Hamad, profesora asistente de la escuela de medicina de la Universidad de California en San Francisco.

La naturaleza precisa de la conexión aún se está determinando. "Existen bastantes senderos que conectan la educación con la salud del corazón", dijo Hamad, quien es epidemióloga social y médico familiar.

Por ejemplo, el estudio de Quyyumi mostró que entre más alto el nivel de educación de una persona, menor era la probabilidad de que fumara o tuviera alta presión arterial o diabetes, los cuales son todos factores para padecer enfermedades cardíacas. No obstante, debido a que su estudio fue ajustado para tomar en cuenta esos riesgos, los factores tradicionales no ofrecen un panorama completo.

Las personas con mayores niveles de educación son más propensas a conseguir mejores empleos, destacaron ambos Quyyumi y Hamad. "En Estados Unidos, eso también se relaciona con poder obtener seguro médico", dijo Hamad, "y se vincula con tener dinero suficiente para comprar alimentos saludables".

Se ha mostrado que las personas con mayor educación tienen menores niveles de estrés, "quizás por que cuentan con más comodidad económica", agregó. "A la larga, esos niveles más bajos de estrés son mejores para el corazón".

Alguien con menos educación y un ingreso reducido también tiene menos probabilidades de contar con una red de apoyo que lo cuide al tener problemas de salud. "También se reduce su cumplimiento" con el tratamiento, dijo Quyyumi, profesor de medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad Emory.

Los logros educativos se pueden observar a la par de las líneas raciales. De acuerdo con un informe de 2019 del Centro Nacional de Estadísticas de Educación, hacia el año 2016, el porcentaje de personas mayores de 25 años que no completó la escuela preparatoria fue mayor para los hispanos (33%), seguidos por los indios americanos/nativos de Alaska (17 %), negros (15 %), asiáticos e isleños del Pacíficos (13% cada uno) y blancos (8%).

Los grupos étnicos y las minorías raciales también podrían tener que contender con la discriminación sistemática, la cual se ha vinculado con peor salud, de acuerdo con los investigadores. Por ejemplo, un estudio de 2020 en el boletín Hypertension encontró que estar expuesto a la discriminación durante toda la vida podría aumentar el riesgo de padecer alta presión arterial en estadounidenses de ascendencia africana.

No existe un remedio único para cerrar las diferencias en la educación, dijo Ronald F. Ferguson, autor y economista que ha sido parte del cuerpo docente de la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard en Massachusetts desde 1983. Según él, el problema viene de "una constelación entrelazada de fuerzas".

Ferguson indica que la búsqueda de la solución es similar a tratar de liberar a un pez atrapado en una red de pescar: "Al cortar uno de los hilos es probable que la red se afloje hasta cierto grado, pero a veces es necesario cortar más de un hilo".

El hilo en el que se enfoca Ferguson en estos momentos comienza antes de nacer, con atención prenatal adecuada y apoyo para padres de recién nacidos.

"Ocurre una gran cantidad de desarrollo cerebral durante esos primeros años", indicó. "Además, la cantidad y calidad de ese desarrollo cerebral depende de la cantidad y calidad de las interacciones que ese menor tenga en su entorno social, con su familia y con los demás".

Hacia ese fin, fundó la organización sin fines de lucro The Basics, Inc., la cual enfatiza pasos básicos que pueden usar las familias para preparar a sus hijos para el jardín de niños.

Desde el punto de vista médico, Hamad piensa que las necesidades educativas se deben tomar en cuenta tanto en las investigaciones como en los consultorios médicos.

"Muchos grupos de población bajo riesgo pasan por desapercibidos en las clínicas porque nos fijamos en lo que pone en riesgo al paciente de manera muy estrecha", dijo. "Pensamos únicamente en los factores biomédicos en lugar de incluir los riesgos sociales".

Quyyumi no contempla que los médicos deban empezar a preguntar el nivel de educación de sus pacientes al examinarlos, aunque sí considera que los doctores deben tomar en cuenta la capacidad que sus pacientes tengan para entender su enfermedad y el tratamiento.

Ferguson añadió que sería útil incluir más lecciones sobre la salud en los planes de estudios, aunque no espera que se implemente una gran solución general. En su lugar, todos pueden trabajar en la parte que les corresponda mejor. "Todos tenemos una función dentro del todo".

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