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Seguro de vida a término o temporal: ¿qué me conviene más?

Has tomado la decisión de contratar un seguro de vida. Es una decisión crucial, porque te aportará una tranquilidad de valor incalculable: la confianza que da el saber que, si faltas, los tuyos quedarán cubiertos por un dinero que les permitirá seguir adelante sin ti. Y ahora viene una segunda decisión: elegir un seguro de vida a término o un seguro de vida permanente.

Cada una de estas modalidades ofrece unas ventajas y tiene algunos inconvenientes. Y, en función de tus necesidades, te conviene una u otra. En este artículo te contamos en qué se diferencian los seguros a término y los permanentes para que puedas elegir el más adecuado a tus necesidades.

Seguro de vida a término o temporal: qué vas a encontrar en este artículo

Seguros de vida a término y permanentes: qué son

Todos los seguros de vida funcionan bajo la misma premisa: pagas a una aseguradora una cantidad de dinero y, a cambio, cuando mueras, la aseguradora entregará una indemnización a tus beneficiarios, las personas que tú decidas. A partir de esa idea básica, los seguros de vida se dividen en dos clasificaciones fundamentales: seguros a término y seguros permanentes.

  • Seguros a término. 

Se dice que un seguro es a término –o de plazo fijo- cuando la póliza tiene una vigencia determinada. Por ejemplo, puede estar en vigor cinco, veinte o treinta años y, pasado ese tiempo, caduca y deja de tener validez. Son pólizas muy demandas por personas que necesitan una cobertura extraordinaria durante un tiempo muy concreto. Por ejemplo, las utilizan aquellos que necesitan cubrir los años de universidad de sus hijos. Más información sobre los seguros a término.

  • Seguro de vida permanente.

Por oposición, el seguro de vida permanente es aquel que está pensado para durar toda la vida. Se contrata una vez y, después, mientras se sigan pagando las primas, no caduca nunca hasta que fallece el asegurado. En ese momento, los beneficiarios reciben su indemnización. Los seguros permanentes pueden ser, a su vez, de varios tipos: permanente de vida completa, permanente universal, permanente variable y permanente universal-variable. Las principales diferencias entre estas modalidades tienen que ver con los instrumentos de ahorro que aportan y su grado de riesgo en la generación del ahorro. Aprende más sobre los seguros de vida permanentes.

Como ves, la filosofía de estos dos tipos de seguro es muy diferente. Por eso, es necesario que tengas claro cuál de los dos necesitas y por qué. Para que puedas decidir con seguridad, lo mejor es que compares las ventajas y desventajas que ofrece cada formato de seguro de vida.

Comparativa: seguros a término vs seguros permanentes

Más allá de la vigencia de la póliza, hay muchas otras diferencias entre los seguros de vida a plazo fijo y los permanentes. Vamos a evaluar esas diferencias:

Seguro a término

Seguro permanente

Calificación

En el proceso de calificación, el seguro a término es menos exigente, especialmente si eres joven. Al tener el seguro una vigencia limitada, la aseguradora asume menos riesgos y es menos exigente al conceder la póliza. Sin embargo, si pasados los años de validez quieres contratar otro seguro a término, te encontrarás con más dificultades, porque ya serás mucho mayor que la primera vez. Este inconveniente aparecerá cada vez que quieras contratar un nuevo seguro a término. La alternativa es no renovarlo, sino transformarlo en un seguro permanente.

El seguro permanente es muy exigente a la hora de calificar. La aseguradora te reclamará informes médicos y hará un exhaustivo estudio de tus condiciones económicas y tu estilo de vida. La edad también es determinante: si ya eres mayor, tu riesgo de morir aumenta, con lo que la compañía pone más dificultades para asegurarte. A cambio, una vez que has calificado, ya no tendrás que repetir el proceso nunca y el seguro tendrá validez durante toda tu vida.

Plazos

Con el seguro a término se pueden elegir  unos plazos de duración concretos: 5, 10, 15, 20 ó 30 años, por ejemplo. Una vez pasados esos años, si no se renueva, caduca y deja de estar en vigor. Además, también puede caducar si no se pagan las primas.

El seguro permanente no caduca nunca: está en vigor mientras se paguen las primas y hasta el momento en que muera su titular. Sin embargo, algunos seguros permanentes sí tienen edad de caducidad: si el asegurado cumple, por ejemplo, 95 años, se produce la caducidad y se entrega al indemnización en vida del titular.

Precio

Los seguros a plazo fijo tienen la gran ventaja de ser mucho más baratos. Como su vigencia es concreta, el riesgo que asume la compañía es más bajo, así que puede ofrecer precios menores, algo que se traduce en primas más reducidas y asequibles.

Los seguros de vida permanentes asumen el riesgo de que, muy probablemente, el asegurado fallecerá con la póliza en vigor y habrá que pagar un beneficio por causa de muerte. Por este motivo, las primas son más elevadas, pero se mantienen niveladas. Esa nivelación se logra porque durante los primeros años de vigencia del seguro se paga más de lo que cuesta el riesgo asumido por la compañía. Con el exceso de pago se nivelan las pólizas de la vejez, cuando el riesgo asumido sea muy alto y las primas deberían ser mucho más caras.

Indemnización garantizada

Un seguro a término solo garantiza la entrega de una indemnización o beneficio por causa de muerte si el asegurado muere durante los años en que el seguro está en vigor y siempre que las primas estén al corriente de pago.

Un seguro de vida permanente garantiza la entrega del beneficio a causa de muerte en cualquier momento, independientemente de la duración del seguro, y siempre que las primas estén en orden de pago.

Instrumento de ahorro y valor en efectivo

Los seguros a término no incluyen herramientas de ahorro o inversión y no generan valor en efectivo.

Los seguros permanentes aprovechan el exceso que se paga con las primas para ir generando un ahorro que sirve para afianzar la indemnización futura y mantener las primas niveladas. Cuando ese dinero acumulado excede un límite, se entrega al asegurado en forma de valor en efectivo, y se puede utilizar para cualquier fin. Además, algunos seguros permanentes cuentan con instrumentos de ahorro que aportan un beneficio extra para el asegurado a largo plazo.

Préstamos o créditos

Con un seguro a término no se puede utilizar el dinero aportado en forma de primas para tomar un préstamo o contratar un crédito.

El valor en efectivo de los seguros permanentes se puede retirar o se puede ir tomando prestado. Incluso se puede utilizar como garantía para un préstamo. Pero es importante que el dinero sea devuelto a tiempo. De lo contrario, repercutirá negativamente en la indemnización futura.

Conocer estas diferencias te permite elegir entre uno u otro tipo de seguros en función de qué necesites. Pero debes saber que también existen opciones a medio camino que son muy interesantes y que te pueden ayudar. Son estas:

  • Convertible. Una opción muy interesante es suscribir un seguro a término con una cláusula convertible. Con esta posibilidad, el seguro a término se puede transformar en un seguro permanente en el momento en que se necesite. Eso ahorra volver a pasar por el proceso de calificación y, por una cantidad extra, se toma como referencia la edad que tenía el asegurado cuando contrató por primera vez el seguro a plazo fijo. De esa forma, las primas del nuevo seguro permanente no serán tan altas. Conoce más sobre la conversión de seguro a término a seguro permanente
  • Contratar los dos seguros. Muchos expertos aconsejan contar con los dos seguros. Uno a plazo fijo para cubrir una necesidad inmediata, como la infancia de los hijos, y otro permanente pensando en el largo plazo.  
  • Devolución de primas. Una última opción es el seguro a término con devolución de primas. Es más caro, pero garantiza que, si cumple el plazo de vigencia sin que el asegurado haya fallecido, se le devuelve lo que ha pagado durante ese tiempo.

Qué seguro te conviene contratar

Como ves, hay importantes diferencias entre los seguros a término los permanentes. Lo importante es que sepas qué necesitas para poder contratar con más seguridad y conocimiento. En realidad, todo depende de qué objetivos tengas y cómo quieras utilizar el seguro para alcanzarlos. Te ofrecemos algunas situaciones posibles:

  • Asegurar un periodo concreto. Si te preocupa la falta de ingresos durante un periodo concreto de vulnerabilidad, la opción más adecuada es el seguro a término. Por ejemplo, si tienes hijos en edad escolar o en la universidad.  
  • Necesitas una cobertura barata. Si tu situación económica no te permite contratar un seguro permanente porque sus primas son elevadas, puedes optar por un seguro a término. Son más asequibles y contarás con un seguro para varios años. Recuerda que también puedes comprar un seguro a término convertible y, cuando te vaya mejor económicamente, convertirlo en seguro de vida permanente
  • Cubrir los gastos de tus funerales. Si te preocupa que los tuyos no puedan hacerse cargo de los costes de tu funeral, lo mejor es un seguro permanente. Y, además, puedes optar por un seguro de gastos finales
  • Proteger a personas dependientes a largo plazo. Si tienes personas dependientes a largo plazo, como hijos o cónyuges con problemas médicos o minusvalías, un seguro permanente te garantiza que tendrá protección mueras cuando mueras. 
  • Disfrutar de tus ahorros y dejar algo a tus herederos. Muchas personas contratan un seguro de vida para poder disfrutar de sus ahorros durante la vejez sin que eso suponga gastar la herencia de sus sucesores. Así, podrán gastarse en vida sus ahorros y dejar a sus herederos el beneficio por causa de muerte. En este caso, el seguro permanente es tu opción. 
  • Igualar herencias. Si estás pensando en dejar un negocio o un dinero a uno de tus herederos, puedes utilizar el seguro de vida para dejárselo a otro y así equilibrar tu herencia. De esta forma, el producto que te conviene también será el permanente. 
  • Ahorrar e invertir. Aunque los seguros no son exactamente productos de inversión o ahorro, algunas modalidades de los permanentes ofrecen cuentas de ahorro que permiten generar beneficios extra. Incluso algunos, como los variables y los universales variables, permiten invertir en mercados de renta variable y lograr mejores rentabilidades (sujetas a que las inversiones funcionen bien).  
  • Pagar los impuestos de sucesión. Una forma de evitar que los herederos tengan que hacer frente a los gastos e impuestos que les supondrá recibir tus bienes es emplear el seguro de vida permanente para cubrir esas cantidades.

Como puedes ver, los supuestos varían mucho. Por eso, lo importante es que sepas que, en función de cuál es tu situación y necesidad, puedes elegir un seguro de vida a término o un seguro de vida permanente. Acércate a tu agente de seguros y pregúntale qué te conviene más para completar la información antes de comprar tu póliza.

 

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