Autopsias muestran microplásticos en los principales órganos humanos

Autopsias muestran microplásticos en los principales órganos humanos

Es probable que unos trocitos microscópicos de plástico se encuentren en todos los órganos de filtrado principales de su cuerpo, sugiere un nuevo estudio de laboratorio.

Los investigadores encontraron evidencias de contaminación con plástico en las muestras de tejido tomadas de los pulmones, el hígado, el bazo y los riñones de cadáveres humanos donados.

"Detectamos esas sustancias químicas de los plásticos en todos los órganos que investigamos", señaló el investigador sénior, Rolf Halden, director del Centro de Biodiseño en Ingeniería de la Salud Ambiental de la Universidad Estatal de Arizona (ASU).

Hace mucho que existe la preocupación de que esas sustancias de los plásticos pudieran tener una amplia variedad de efectos en la salud, desde diabetes y obesidad hasta disfunción sexual e infertilidad.

Pero la presencia de esas partículas microscópicas en los principales órganos también plantea el potencial de que pudieran actuar como irritantes carcinógenos, de forma muy parecida al asbestos, explicó Halden.

"La química no es siempre lo que nos hace daño, necesariamente. A veces, se trata de la forma y la presencia de partículas foráneas en nuestros cuerpos", dijo Halden. "Sabemos que la inhalación del asbestos conduce a la inflamación, y que puede ser seguida por el cáncer".

Investigaciones anteriores han mostrado que, en promedio, las personas ingieren unos 5 gramos de plástico cada semana, el equivalente a una tarjeta de crédito, comentó Dianna Cohen, directora ejecutiva de la Coalición de Contaminación con Plástico (Plastic Pollution Coalition), una organización sin fines de lucro.

"Es alentador ver que se está realizando una investigación cuantitativa de calidad en los humanos para evaluar los efectos nocivos acumulativos de estos microplásticos", comentó Cohen sobre el nuevo estudio. "Por otro lado, es totalmente deprimente ver lo que los consejeros científicos de nuestro campo han estado advirtiéndonos a todos durante tanto tiempo respecto al consumo de plástico".

En este estudio, Halden y sus colaboradores analizaron 47 muestras de tejido, provistas por el Centro de Investigación en Enfermedades Neurodegenerativas de la ASU, que ha creado un banco de cerebros y cuerpos de donantes como parte de su investigación sobre afecciones como la enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores observaron en específico la presencia de partículas tan pequeñas que podrían transferirse del sistema digestivo al torrente sanguíneo, donde "circularían con el flujo sanguíneo y quedarían atrapadas en los órganos de filtración, como los pulmones o los riñones o el hígado", explicó Halden.

El equipo desarrolló un procedimiento para extraer los microplásticos de las muestras de tejido, y entonces los analizaron usando una técnica llamada espectrometría.

Los microplásticos son fragmentos de plástico con un diámetro de menos de 5 milímetros, es decir, unas 0.2 pulgadas (0.5 centímetros), apenas visible para el ojo humano. Los investigadores también observaron a las partículas de nanoplásticos, con un diámetro de 1 micrón, o 0.001 centímetros. Un cabello humano tiene un diámetro de alrededor de 50 micrones.

Los hallazgos fueron presentados el lunes en la reunión anual virtual de la Sociedad Americana de Química (American Chemical Society). Ese tipo de investigación se debe considerar preliminar hasta que se publique en una revista revisada por profesionales.

El equipo de la investigación ha usado su trabajo para crear una calculadora en línea que ayudará a otros científicos a convertir la información sobre los conteos de las partículas de plástico en unas unidades estándares de masa y de área de superficie, lo que ayudará a evaluar la cantidad de plástico que ha invadido a los órganos humanos específicos.

La calculadora "creará un atlas de la contaminación humana", aseguró Halden. "Deseamos crear un mapa de la exposición del cuerpo humano".

Las personas que deseen evitar la ingesta del plástico no lo lograrán, dado todo el plástico en el ambiente que se muele de forma constante hasta convertirse en partículas microscópicas, comentaron Halden y Cohen.

"Es imposible protegernos del todo de la ingesta de plástico", lamentó Cohen. "Se han medido microplásticos en el agua del grifo y embotellada, y en el aire que respiramos".

La comida también contiene partículas de microplástico. Apenas la semana pasada, unos investigadores de la Universidad de Exeter en Inglaterra y de la Universidad de Queensland en Australia encontraron plástico en muestras de cinco pescados y mariscos distintos: las ostras, los camarones, los calamares, los cangrejos y las sardinas, según un informe que se publicó el 12 de agosto en la revista Environmental Science & Technology.

"Pero sin duda puede reducir su exposición al simplemente pensar en los reutilizables en lugar de los desechables", continuó Cohen. Esto incluye comprar toda la comida sin envasar posible, y usar botellas de agua y otros utensilios hechos de cerámica, metal u otras fuentes que no sean plástico.

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