Los productos del hogar podrían contaminar el aire tanto como un coche, según un estudio

Los productos del hogar podrían contaminar el aire tanto como un coche, según un estudio

JUEVES, 15 de febrero de 2018 (HealthDay News) -- Los productos cotidianos, como el perfume, la crema para la piel, el aerosol para el pelo, el desodorante, los productos de limpieza del hogar y los pesticidas para el césped son una importante fuente de contaminación atmosférica, y hacen tanto daño a la calidad del aire como el escape de los coches y camiones, muestra un informe reciente.

Todos los productos para el consumidor que contienen compuestos refinados a partir del petróleo liberan en el aire pequeñas cantidades de partículas que producen esmog, explicaron los investigadores.

En combinación, esos productos liberan actualmente tantos compuestos orgánicos volátiles (COV) en la atmósfera como las emisiones de los vehículos.

"El uso de esos productos emite COV en una magnitud comparable con lo que sale del tubo de escape del coche", advirtió el autor líder del estudio, Brian McDonald, un investigador en la Universidad de Colorado que trabaja en la División de Ciencias Químicas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EE. UU.

Los compuestos orgánicos volátiles se transforman en ozono que produce esmog cuando reaccionan con los óxidos de nitrógeno del aire y el calor del sol, según la Agencia de Protección Ambiental (EPA).

Los productos del consumidor están diseñados para liberar COV en el aire, anotó Jessica Gilman, miembro del equipo del estudio e investigadora química en la División de Ciencias Químicas de la NOAA.

"Muchos de los productos químicos volátiles que usamos a diario están diseñados para simplemente evaporarse", dijo Gilman. "Piense en el uso del desinfectante para manos en la temporada de resfriados y gripe, los productos con aroma, o el tiempo que pasa esperando que la pintura, la tinta o el pegamento se sequen. En todos esos casos, esperamos que esos productos químicos volátiles se evaporen".

En el informe, una nueva evaluación de la calidad del aire en Los Ángeles que utilizó un nuevo equipo sofisticado determinó que la cantidad de COV emitida por los productos del consumidor e industriales en realidad es entre dos y tres veces mayor que la que se había estimado antes.

Este hallazgo podría sorprender a algunos, dado que las personas usan más o menos 15 veces más combustible según el peso que productos del consumidor que contengan compuestos basados en el petróleo, señalaron los investigadores.

Pero a medida que los reguladores han tomado medidas drásticas respecto a la contaminación por el transporte, al requerir unos coches más eficientes y unas bombas de gasolina selladas de forma más hermética, los productos del consumidor se han convertido en una fuente más prominente de compuestos orgánicos volátiles, explicaron los investigadores.

"De cierta forma, esta es una 'buena noticia'", dijo McDonald. "A medida que controlamos algunas de las fuentes [de contaminación] más importantes del pasado, otras fuentes emergen con una importancia relativa, por ejemplo el uso de estos productos químicos cotidianos".

Primero, los investigadores observaron a los hidrocarburos en el aire de Los Ángeles, que son el COV principal asociado con el diesel y la gasolina, dijo Gilman.

"Los niveles ambientales de esos hidrocarburos se han reducido por un factor de 50 en los últimos 50 años. Es realmente sorprendente, dado que el uso de diesel y gasolina se ha triplicado en ese periodo", apuntó Gilman.

Pero el equipo del estudio también encontró que los niveles de otros gases COV que se miden de forma menos habitual, como el etanol y la acetona, eran más elevados y habían estado en aumento en el mismo periodo, dijo Gilman.

Esto llevó a los investigadores a comenzar a buscar las huellas químicas exclusivas de los solventes y compuestos utilizados en los productos del consumidor, según Gilman.

Según estimados anteriores de la EPA, más o menos un 75 por ciento de las emisiones de COV provenían de fuentes relacionadas con el combustible de los vehículos, y alrededor de un 25 por ciento de los productos químicos.

De acuerdo con el nuevo estudio, esa proporción se acerca más a un 50-50, lo que muestra que "las opciones cotidianas de los consumidores pueden tener un impacto significativo en la calidad del aire urbano", señaló Christopher Cappa, miembro del equipo de investigación y profesor de ingeniería civil y ambiental en la Universidad de California, en Davis.

"Podemos decir con confianza que las emisiones de esas fuentes no tradicionales tendrán un impacto negativo en la calidad del aire urbano básicamente en todo lugar donde se usen en grandes cantidades, es decir, en casi todas las ciudades de EE. UU., Europa o el mundo", advirtió Cappa.

Los hallazgos aparecen en la edición del 16 de febrero de la revista Science.

Basándose en estos hallazgos, los modelos de la calidad del aire "se deben adaptar para reflejar el patrón cambiante de emisiones", escribió en un editorial publicado junto con el estudio Alastair Lewis, profesor de química atmosférica en la Universidad de York, en Inglaterra.

Lamentablemente, los compuestos derivados del petróleo se encuentran en casi todos los productos que se pueden hallar en cualquier cocina o garaje, dijo Gilman.

Se necesita más investigación para averiguar exactamente cuáles COV son más activos en la formación del esmog, para que puedan sacarse de circulación, comentaron Cappa y McDonald.

Mientras tanto, los consumidores y las industrias pueden ayudar al usar la cantidad efectiva mínima de un producto posible, añadió McDonald. También pueden elegir productos sin aroma.

Más información

La Junta de Recursos Atmosféricos de California (California Air Resources Board) tiene más información sobre los productos del consumidor y la contaminación atmosférica.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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