Cuerpo sano, mente sana

Cuerpo sano, mente sana
Un mejor desempeño físico se asoció a mejores resultados en pruebas de pensamiento. | Foto: ISTOCK

Si bien la conocida cita señala "Mente sana en cuerpo sano" un reciente estudio mostró que el orden de los factores podría invertirse. Tras analizar a más de 1 200 personas, un grupo de investigadores encontró que aquellos que tenían un mejor desempeño físico, obtuvieron mejores resultados en pruebas de pensamiento. Además, tenían fibras nerviosas más sanas en la materia blanca del cerebro, área responsable de una mejor comunicación neuronal.

La evidencia científica sobre los beneficios del ejercicio regular es abundante. Desde fortalecer los músculos, mejorar la resistencia y ayudar a conciliar un mejor sueño, hasta la prevención de terribles enfermedades, como ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.

Si aún estas bondades no te incentivan para ir al gimnasio o comenzar a moverte, el nuevo trabajo de la Universidad de Münster, en Alemania, puede inclinar la balanza.

Los autores analizaron a voluntarios que tenían entre 20 y 59 años mediante escáneres de cerebro, pruebas de memoria, agudeza, juicio, razonamiento, y de velocidad al caminar. Tras comparar esta información, encontraron que los participantes que se movieron más rápido, caminaron mayores distancias y lo hicieron durante más tiempo, tuvieron un mejor rendimiento en las pruebas de pensamiento que sus compañeros con una peor aptitud física.

Estos hallazgos se sostuvieron incluso después que los autores tomarán en cuenta factores como edad, sexo, hipertensión, diabetes e índice de masa corporal, una medida estándar para el sobrepeso y la obesidad. Los resultados se publicaron en Scientific Reports.

No es la primera vez que se asocia la buena salud física con el bienestar mental. A principios de 2019 un estudio publicado en Neurology halló que las personas que pesaban demasiado, especialmente por un exceso de grasa en la cintura, tenían mayores probabilidades de tener un volumen reducido de materia gris. Esta sustancia contiene la mayor parte de las 100 mil millones de células nerviosas del cerebro.

Otra publicación, de la revista Neurology Clinical Practice, encontró que para conseguir un mejor rendimiento cognitivo, sería necesario realizar cualquier tipo de ejercicio durante al menos 52 horas en el trascurso de seis meses.

Posibles responsables

El autor principal de nuevo estudio, el doctor Jonathan Repple, ofreció varias teorías sobre el vínculo entre un cuerpo y un cerebro fuertes. En primer lugar, señaló que "el ejercicio reduce la inflamación, lo que a su vez es beneficioso para las células del cerebro".

El experto también explicó que estar en forma podría fomentar un mejor revestimiento de las fibras nerviosas y un mayor crecimiento de los nervios y sus conexiones. Además, tanto los hombres como las mujeres con una mayor aptitud física tienen "una mejor irrigación sanguínea en el cerebro", añadió.

El doctor David Knopman, profesor de neurología en la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, ofreció su opinión sobre las propuestas de Repple. "Creo que estos resultados reflejan un patrón de una mejor salud vascular general en individuos que tienen una mayor aptitud física". El especialista que no participó en el estudio.

Para Knopman es probable que "la aptitud física sea una característica de las personas que son más conscientes de su salud y que adoptan mejores hábitos". Sin embargo, señaló que este estudio solo observó el estado actual de cada individuo, por lo tanto no puede garatizar con certeza que las personas que mejoren su aptitud física en realidad disfrutarán de una mejor salud cerebral o "cognición".

Sobre esto, Repple anotó que la conexión entre la aptitud física y el cerebro pareció encontrarse en una escala variable, es decir, "si alguien mejora 10 'unidades' en la prueba de caminar, mejora tres 'unidades' en las pruebas cognitivas". Además, "muchos estudios más mostraron que, independientemente de la edad, comenzar a hacer ejercicio siempre es beneficioso".

Finalmente, Knopman afirmó que los hábitos que favorecen la salud cardiovascular "probablemente tenga consecuencias beneficiosas en la mediana edad y más adelante en la vida". Por eso, es probable que "mientras antes uno comience a practicarlas, mayores serán los beneficios".

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