Las reinfecciones con la COVID ya son comunes. ¿Los refuerzos ayudan?

LUNES, 25 de julio de 2022 (HealthDay News) -- Todo el mundo en Estados Unidos conoce a alguna persona, con frecuencia a varias, que se ha reinfectado con la COVID-19.

A pesar de las vacunas, las dosis de refuerzo y la inmunidad natural, la variante ómicron, que es altamente contagiosa, parece ser capaz de burlar cualquier protección que una persona pueda tener contra el SARS-CoV-2.

Las reinfecciones con la COVID ya son comunes. ¿Los refuerzos ayudan?

Incluso el Presidente Joe Biden, que recibió todas las dosis de la vacuna y los refuerzos de manera muy pública, anunció el 21 de julio que había contraído la COVID-19 y que sufría de escurrimiento nasal, fatiga y una tos seca ocasional.

La subvariante más reciente de la ómicron, la BA.5, está provocando que los pacientes que ya han tenido COVID sufran reinfecciones con una mayor frecuencia, según los datos de vigilancia de una compañía de secuenciación de datos, Helix.

La proporción de casos nuevos de COVID-19 que son reinfecciones casi se ha duplicado en los últimos meses, al pasar de un 3.6 por ciento durante la oleada de la BA.2 de mayo a un 6.4 por ciento cuando la BA.5 se convirtió en la cepa dominante en julio, según datos de Helix que citó CNN.

Y ahora, la BA.5 se ha convertido en la cepa dominante en EE. UU., y conforma un 80 por ciento de las infecciones nuevas, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

"La BA.5 es en realidad la subvariante del SARS-CoV-2 que más evade a la inmunidad que hemos visto hasta ahora, lo que es bastante aterrador", comentó John Bowen, investigador del departamento de bioquímica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, en Seattle.

El virus de la COVID-19 muta con más frecuencia de lo que se pensaba al principio, y sus mutaciones han resultado más infecciosas que las cepas anteriores, señaló el Dr. William Schaffner, director médico de la National Foundation for Infectious Diseases, que tiene su sede en Bethesda, Maryland.

"Pensábamos que una vez alguien enfermaba, tendría una protección a un plazo más bien largo, no completa, pero bastante a largo plazo", lamentó Schaffner. "Está claro que esto no es así con la ómicron. La ómicron tiene la capacidad de ser extraordinariamente contagiosa. La ómicron tiene la capacidad de infectar a personas que ya se habían vacunado y que ya se habían recuperado de una infección natural".

Las vacunas, los refuerzos y las infecciones anteriores todavía pueden ayudar a prevenir los casos más graves de COVID-19, pero no proveen una protección igual de fuerte contra la infección inicial y la enfermedad leve, apuntó Schaffner.

"Para que ocurra una enfermedad de verdad grave, el virus tiene que salir del tracto respiratorio, desplazarse por el torrente sanguíneo a otros sistemas orgánicos, y durante ese desplazamiento a través del torrente sanguíneo es cuando los anticuerpos que creamos mediante la vacuna pueden vincularse al virus y evitar que se posicione por todo el cuerpo", aclaró.

"Pero para el virus que se vincula a la parte posterior de la garganta, a la nariz, a los tubos bronquiales, es algo muy fácil de hacer", continuó Schaffner. "Resulta que es mucho más difícil de prevenir que el desplazamiento del virus a través del torrente sanguíneo".

Bowen dirigió un estudio, que se publicó en una edición reciente en línea de la revista Science, que llegó a una conclusión tranquilizadora: todas las vacunas existentes proveen una protección bastante buena contra las variantes ómicron.

"Incluso a pesar de lo mucho que esta cosa puede evadir la inmunidad, las vacunas en realidad hacen un trabajo bastante bueno al neutralizar el virus, y sabemos que la neutralización se correlaciona con la protección", comentó Bowen respecto a la variante BA.5. "Pensamos que las personas tendrán una protección bastante decente".

Otra combinación de buenas y malas noticias proviene de Helix, que encontró que el tiempo promedio entre infecciones con la COVID-19 ha aumentado en los últimos meses.

Aunque las reinfecciones son más comunes, una persona tuvo en promedio 270 días entre las infecciones con la COVID en julio, en comparación con 230 días entre infecciones en abril.

"Esto indica que la inmensa mayoría de las reinfecciones siguen ocurriendo en personas que se infectaron originalmente antes de la oleada de ómicron", escribió Helix en el informe. "Sin embargo, la tasa de reinfección (o la frecuencia con que las personas se reinfectan) está aumentando más rápido que antes, y es probable que se deba a la protección menguante de las vacunas y de las infecciones anteriores".

Las personas deben acostumbrarse a la idea de que la COVID se va a convertir en una enfermedad que es probable que contraigan cada cierto tiempo, como la influenza, plantearon Schaffner y el Dr. Aaron Glatt, jefe de enfermedades infecciosas de Mount Sinai South Nassau, en Oceanside, Nueva York.

"Hay muchas probabilidades de que se convierta en una infección viral crónica para la que tal vez, o tal vez no, se reciba un refuerzo anual, pero todavía no lo sabemos", aclaró Glatt. "Y mutará de forma constante y tendrá variantes que podrían o no tener distintas gravedades, una comunicabilidad distinta, y unas causas de enfermedad potenciales distintas".

Igual que con la gripe, unos refuerzos anuales de las vacunas contra la COVID ayudarán a proteger de la enfermedad grave, pero no podrán prevenir una infección leve, apuntaron Schaffner y Glatt.

Las personas con un riesgo alto de COVID deberían asegurarse de haber recibido los refuerzos completos, concurrieron los expertos.

"Si usted es alguien con un riesgo alto de una enfermedad grave, debe ponerse el refuerzo actual", aconsejó el Dr. Amesh Adalja, experto sénior del Centro de Seguridad de la Salud Johns Hopkins, en Baltimore. "Aunque las dosis de refuerzo de las vacunas actuales no funcionan bien para proteger contra la infección, son importantes para la protección contra la enfermedad grave. Si usted tiene un riesgo de una enfermedad grave, se beneficiaría de ponerse un refuerzo ahora".

Pero quizá no tenga que apresurarse a ponérselo antes de que las vacunas más recientes contra la COVID estén disponibles en otoño, planteó Glatt.

"Si en realidad no tiene unos factores de riesgo altos y ya se puso un refuerzo, no entra en los grupos de personas con el riesgo más alto, ya sea por la edad o el peso o un problema médico subyacente, es razonable esperar, sobre todo si ha tenido COVID", dijo Glatt.

"Les digo a las personas que se han vacunado y que se han puesto un refuerzo y que han tenido la COVID que, básicamente, parece como si se hubieran puesto dos refuerzos", continuó. "La COVID puede contar como un refuerzo. Sin duda, si ha tenido la COVID hace poco, entonces le aconsejaría esperar para recibir un mejor refuerzo que quizá aparezca".

Además, los investigadores están trabajando en vacunas nasales que podrían cortar a la COVID de raíz, al prevenir que infecte al tracto nasal, anotó Bowen.

"La idea es que si se puede bloquear el virus en su origen, al provocar una inmunidad de las mucosas, entonces esto tiene el potencial de poder frenar de forma natural la enfermedad grave como las vacunas actuales, pero también las infecciones", planteó Bowen. "Quizá el virus no pueda entrar al cuerpo, pero esto es algo que requerirá cierto tiempo y también financiación y una compañía que lo respalde".

Mientras tanto, los expertos se mostraron de acuerdo en que algunas comunidades quizá requieran el uso de máscaras si los casos de COVID comienzan a llenar los hospitales, pero que en la mayoría de los casos estos tipos de medidas serán innecesarias.

"Este virus siempre seguirá mutando para volver a infectarnos, igual que los demás miembros de su familia", advirtió Adalja.

"No pienso que ninguna medida restrictiva tenga sentido en una época en que tenemos vacunas que nos protegen de la enfermedad grave, pruebas rápidas para diagnosticar la infección, antivirales que salvan vidas y anticuerpos monoclonales", añadió.

"Siempre habrá un número de referencia de hospitalizaciones y muertes, pero lo que no veremos será que nuestros hospitales entren en crisis como antes", añadió Adalja.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre la COVID.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: John Bowen, biochemical researcher, University of Washington School of Medicine, Seattle; William Schaffner, MD, medical director, National Foundation for Infectious Diseases, Bethesda, Md.; Aaron Glatt, MD, chief, infectious diseases, Mount Sinai South Nassau, Oceanside, N.Y.; Amesh Adalja, MD, senior scholar, Johns Hopkins Center for Health Security, Baltimore; CNN, July 21, 2022; Science, July 19, 2022, online

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