La FDA permite a las farmacias minoristas ofrecer pastillas para abortar

MIÉRCOLES, 4 de enero de 2023 (HealthDay News) -- El martes, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. finalizó un cambio en las regulaciones que permite que las farmacias minoristas ofrezcan pastillas para abortar.

Antes de ahora, las pacientes solo podían obtener este medicamento, que está compuesto por dos fármacos, a través de las clínicas, los médicos y algunas farmacias de pedidos por correo.

La FDA permite a las farmacias minoristas ofrecer pastillas para abortar

Dos compañías que producen el medicamento, Danco Laboratories y GenBioPro, anunciaron la noticia tras ser notificadas del cambio por la FDA.

"En un momento en que las personas de todo el país tienen dificultades para obtener servicios de atención de aborto, esta modificación tiene una importancia crítica para ampliar el acceso a los servicios de aborto farmacológico, y ofrecerá a los proveedores de atención de la salud un método adicional para proveer servicios a sus pacientes, mediante una opción segura y efectiva para terminar un embarazo temprano", comentó Danco en una declaración.

"El anuncio de hoy de la FDA amplía el acceso a unos medicamentos que son esenciales para la autonomía reproductiva, y es un paso en la dirección correcta, que es particularmente necesario para aumentar el acceso a la atención de aborto", declaró al New York Times Evan Masingill, director ejecutivo de GenBioPro, que fabrica la versión genérica de la mifepristona.

La mifepristona es la primera pastilla que se usa en el régimen de aborto, seguida de misoprostol, que ya tiene menos restricciones. Mientras que la mifepristona bloquea una hormona que el cuerpo necesita para que el embarazo se desarrolle, tomar misoprostol de unas 24 a 48 horas más tarde induce contracciones.

El misoprostol también se usa para tratar muchas afecciones médicas más. La mifepristona solo está aprobada para el aborto, pero también se usa para tratar algunas pérdidas espontáneas del embarazo. Docenas de organizaciones, entre ellas grupos médicos, han solicitado a la FDA que el medicamento tenga un acceso más fácil, informó el Times.

Las pacientes de cualquier forma necesitarán la receta de un médico para acceder a los fármacos, y las farmacias deben seguir ciertas normas para despacharlos.

Las pastillas para abortar se usan ahora en más de la mitad de las interrupciones del embarazo en EE. UU., mostró un informe reciente. Ahora hay una demanda incluso mayor, debido a las restricciones sobre el aborto implementadas por los estados después de que la Corte Suprema de EE. UU. anulara Roe contra Wade el pasado junio.

El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (American College of Obstetricians and Gynecologists, ACOG) alabó la medida.

"Permitir que las farmacias con ubicaciones físicas se unan a las farmacias de órdenes por correo para despachar la mifepristona para las indicaciones de la salud reproductiva mejorará más el acceso para las pacientes", señaló el grupo en una declaración. "Hace mucho que el ACOG propugna que la mifepristona esté disponible en las farmacias minoristas, igual que cualquier otro fármaco recetado, para permitir que más pacientes accedan a la atención de aborto sin unos obstáculos clínicamente innecesarios. Este cambio empoderará a las pacientes que eligen un aborto farmacológico para tener la opción de ir a una farmacia para una atención inmediata, en lugar de esperar una orden por correo, si es lo adecuado para ellas".

"Aunque el anuncio de hoy de la FDA no resolverá los problemas de acceso para todas las personas que buscan atención de aborto, permitirá que más pacientes que necesitan mifepristona para un aborto farmacológico tengan unas opciones adicionales para conseguir este fármaco vital", añadió el grupo.

Ahora, decidir si ofrecerlos o no dependerá de las farmacias.

Tendrían que designar a un empleado para garantizar el cumplimiento, lo que podría ser una barrera, reportó el Times. Las prohibiciones o restricciones sobre el aborto en algunos estados también ilegalizarían o dificultarían ofrecer las pastillas, según el Times. Incluso en los lugares donde las pastillas son legales, las farmacias podrían enfrentarse a la demanda de los clientes y la presión pública.

Un ejecutivo de Danco dijo que la compañía preveía que las farmacias independientes más pequeñas ofrezcan el medicamento primero. Las cadenas más grandes tendrían que implementar los requisitos de las compañías para mantener la confidencialidad de los nombres de los proveedores que receten los medicamentos, señaló el Times.

Por ejemplo, quizá CVS o Walgreens no puedan mencionar el nombre de un médico en una base de datos para toda la compañía, sino que restringirían la información a la tienda específica, aclaró al Times el ejecutivo de Danco, que habló bajo anonimato debido a las preocupaciones de la compañía sobre amenazas de los detractores del aborto.

Algunos emisores de recetas quizá sean más propensos a recetar el medicamento si no tienen que almacenarlo ellos mismos, añadió el ejecutivo de Danco.

"Esto será una inmensa mejora en la capacidad de algunas personas de acceder al fármaco, y de poder incluso sopesar esta opción", dijo el ejecutivo de Danco. "Quizá no lo sea necesariamente para otras personas. Quizá no quieran ir a una pequeña farmacia local. Preferirían recibirlo mediante un pedido por correo en que no hay una interacción de este tipo".

El gobierno federal ha tomado varias medidas para ampliar el acceso a las pastillas para abortar desde la decisión de la Corte Suprema, incluso una medida que permite que los servicios de aborto mediante telemedicina realicen consultas médicas con las pacientes mediante cuestionarios por video, teléfono o en línea, informó el Times.

Los proveedores de salud todavía deben certificarse para mostrar que tienen el conocimiento y la capacidad de tratar a las pacientes de aborto.

Más información

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. ofrece más información sobre las pastillas de aborto.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTE: New York Times

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