La estimulación cerebral profunda podría ayudar a largo plazo a los pacientes con Parkinson

JUEVES, 3 de junio de 2021 (HealthDay News) -- Los pacientes con enfermedad de Parkinson pueden experimentar un alivio de los síntomas con la terapia de estimulación cerebral profunda (ECP) que dura a largo plazo, muestra un estudio reciente.

A lo largo de 15 años, los pacientes que recibieron ECP, que requiere una implantación quirúrgica, mostraron unas mejoras significativas en los síntomas motores y menos necesidad de medicamentos, encontraron los investigadores.

La estimulación cerebral profunda podría ayudar a largo plazo a los pacientes con Parkinson

"Nuestro estudio, por primera vez, respalda la eficacia de la estimulación cerebral profunda a un plazo muy largo: 15 años tras la cirugía y 25 años tras el diagnóstico de Parkinson", señaló la investigadora sénior, la Dra. Elena Moro, directora de la Unidad de Trastornos Motores de la Universidad de Grenoble Alpes, en Francia.

"De hecho, tras un promedio de 15 años después de la cirugía, los pacientes podían experimentar una mejora, en comparación con antes de la cirugía", afirmó. "Además, todavía podíamos observar una reducción marcada en los medicamentos contra el Parkinson, y mejoras en la calidad de vida, en comparación con antes de la intervención".

Los pacientes con enfermedad de Parkinson ya no producen dopamina, lo que afecta a su capacidad de hablar, caminar y a su equilibrio. El medicamento levodopa, que restaura la dopamina de forma temporal, puede aliviar parcialmente los síntomas.

Pero a medida que los niveles de dopamina fluctúan a lo largo del día, los pacientes pueden sufrir discinesia, un efecto secundario de la levodopa que puede provocar movimientos involuntarios del cuerpo y de la cabeza.

La estimulación cerebral profunda utiliza electrodos en áreas del cerebro para controlar los síntomas del Parkinson. Los electrodos se conectan a un dispositivo parecido a un marcapasos que se coloca bajo la piel en la parte superior del pecho, que transmite un pulso eléctrico que ayuda a controlar los síntomas. Muchos pacientes utilizan un controlador manual para ajustar los niveles de estimulación según sea necesario.

En el estudio, el equipo de Moro recolectó los datos de 51 pacientes tratados con ECP. En promedio, habían tenido el dispositivo durante 17 años.

En comparación con los datos de antes del implante, en los de 15 años después, el número de veces que los pacientes experimentaron discinesia se redujo en un 75 por ciento. El uso de medicamentos para controlar los niveles de dopamina se redujo en un 51 por ciento, y la cantidad de veces que el medicamento no funcionaba bien disminuyó en un 59 por ciento.

Los investigadores encontraron pocos efectos secundarios por tener el dispositivo durante 15 años, y fueron mayormente manejables.

La ECP se recomienda para el Parkinson avanzado, y Moro dijo que la cirugía no se debe retrasar cuando las afecciones motoras y la calidad de vida se deterioran a pesar de otros tratamientos.

"Esta información es relevante para los médicos, los pacientes y sus familias, cuando deben decidir sobre la opción quirúrgica para gestionar el Parkinson", planteó. "Las personas con Parkinson deben saber que los efectos beneficiosos de la cirugía de estimulación cerebral profunda duran más allá de 15 años".

El Dr. Michael Okun, asesor médico nacional de la Parkinson's Foundation, dijo que la ECP, cuando se usa con medicamentos, tiene unos efectos duraderos en algunos pacientes. Okun no participó en el estudio.

"Estos estudios a largo plazo nos dicen una variedad de cosas", afirmó Okun, que es presidente y profesor de neurología de la Universidad de Florida. "Lo más importante que nos dicen es que el progreso de la enfermedad continúa a pesar de la intervención".

Ni la estimulación cerebral profunda ni los medicamentos son un tratamiento para la enfermedad en sí. "Sí se obtienen beneficios a largo plazo para cosas como la discinesia y las fluctuaciones motoras", apuntó Okun.

Los pacientes a quienes les va bien con la levodopa son los más propensos a beneficiarse de la ECP, indicó.

Los pacientes que siguen beneficiándose del dispositivo 15 años más tarde son aquellos cuya enfermedad progresa con lentitud. Las personas cuyo Parkinson progresa con una mayor rapidez ya no están para ser evaluados tras 15 años, lamentó Okun.

"En nuestra práctica tenemos a personas que han tenido Parkinson durante 30 o más años", aseguró. "La lección real de la estimulación cerebral profunda es elegir a las personas que han tenido una buena respuesta a la levodopa antes de realizar el implante".

La ECP no es buena para caminar, hablar, pensar y el equilibrio, apuntó Okun.

"A largo plazo, ayuda a suavizar las fluctuaciones y suprimir los temblores", dijo. "Es esperanzadora para las características que siguen respondiendo a la dopamina, de forma que si su rigidez o falta de flexibilidad todavía responden a la dopamina, será útil. Aquí se observa el mayor efecto 15 años después".

Okun enfatizó que el Parkinson progresa independientemente de cómo se trate.

"Lo que encontramos en las poblaciones con estimulación cerebral profunda es que siguen siendo propensas a desarrollar demencia, igual que las personas regulares con enfermedad de Parkinson, siguen teniendo problemas para caminar, hablar y pensar, y esta solución de hardware no trata bien a estas cosas", añadió Okun.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 2 de junio de la revista Neurology.

Más información

Aprenda más sobre el tratamiento de la enfermedad de Parkinson en la Parkinson's Foundation.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Elena Moro, MD, PhD, director, Movement Disorders Unit, Grenoble Alpes University, Grenoble, France; Michael Okun, MD, national medical adviser, Parkinson's Foundation, and chairman and professor, neurology, University of Florida, Gainesville; Neurology, June 2, 2021, online

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