Controlar el azúcar en sangre ¿ayuda a prevenir la demencia?

Los niveles elevados de azúcar en sangre contribuyen a la aparición de prediabetes y diabetes.

Estas afecciones, a su vez, aumentan el riesgo de sufrir diferentes problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal, y problemas óseos o articulares. Ahora, un nuevo estudio añade nuevos peligros a esta lista: deterioro cognitivo y demencia.

Controlar el azúcar en sangre ¿ayuda a prevenir la demencia?
Cualquier elevación sostenida en los niveles de azúcar en sangre puede ser peligrosa para la salud cerebral. | Foto: GETTY IMAGES

Puntos clave

  • Los niveles altos de azúcar en sangre pueden causar deterioro cognitivo y demencia, debido a que aumentan la inflamación en el área cerebral.
  • Tanto las personas con diabetes como las que tienen prediabetes tienen un mayor riesgo de sufrir este problema.
  • Para controlar los niveles de azúcar en sangre se recomienda mantener un peso sano, tener una alimentación saludable, hacer ejercicio y no fumar.

La diabetes es una enfermedad crónica que afecta el uso de la glucosa, el principal tipo de azúcar de la sangre, cuya función es actuar como fuente de energía o combustible del organismo.

Para distribuir la glucosa entre las células, y así entregarles energía, nuestro cuerpo recurre a una hormona llamada insulina, producida por el páncreas. Cuando esta no es suficiente o no funciona correctamente, da lugar a los distintos tipos de diabetes:

  • Diabetes tipo 1: es una enfermedad autoinmune, que ocurre porque el sistema inmunitario ataca y elimina por error las células productoras de insulina en el páncreas. Aún se desconoce su causa exacta, aunque se cree que los genes, factores ambientales y la intervención de algún virus podría desencadenar esa respuesta.
  • Diabetes tipo 2: representa más del 90% de los casos de diabetes. En este tipo el cuerpo no es capaz de utilizar correctamente la insulina.
  • Prediabetes: los niveles de azúcar en sangre son elevados, pero no lo suficiente para ser diabetes tipo 2. Sin embargo, distintas investigaciones estimaron que, sin ningún tipo de intervención, esta afección puede convertirse en diabetes tipo 2 al cabo de 10 años aproximadamente.
  • Diabetes gestacional: aparece en embarazadas que nunca han tenido diabetes. Cuando esto ocurre, el bebé está en mayor riesgo de presentar complicaciones de salud. Aunque la diabetes gestacional suele desaparecer tras el parto, puede aumentar el riesgo de la madre o del niño de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro.

Consecuencias de la prediabetes y diabetes

Cuando los niveles de glucosa en sangre son elevados también aumenta el riesgo de padecer otros problemas de salud, como:

  • Accidente cerebrovascular.
  • Colesterol alto. 
  • Daño en los nervios.
  • Daño ocular, incluida la pérdida de visión.
  • Enfermedad cardíaca.
  • Enfermedad del hígado graso 
  • Enfermedad renal.
  • Hipertensión arterial.
  • Amputaciones.

Una reciente investigación, publicada en Diabetes, Obesity and Metabolism, sugiere que los niveles elevados de azúcar en sangre (no solo diabetes, sino también prediabetes) pueden aumentar el riesgo de sufrir deterioro cognitivo y demencia.

Por el contrario, los autores del estudio, investigadores de University College London y London School of Hygiene & Tropical Medicine, señalaron que los niveles más bajos de azúcar en sangre están asociados con una mejor salud cerebral.

Si bien desde hace mucho tiempo se sabe que la diabetes diagnosticada es, por varias razones complejas que aún no se comprenden por completo, una afección vinculada a una peor salud cerebral durante la vejez, los expertos señalan que lo relevante de este estudio fue que se conoció que cualquier elevación sostenida en los niveles de azúcar en sangre (como es el caso de la prediabetes) puede ser peligrosa para la salud cerebral.

Incluso se cree que las personas con prediabetes pueden tener un mayor riesgo a largo plazo que aquellos que han sido diagnosticados con diabetes, debido a que tienen niveles de azúcar en sangre que son problemáticos, pero no están controlados ni reciben la atención terapéutica correspondiente.

Pero ¿por qué ocurre este fenómeno? Los autores creen que los niveles elevados de glucosa en sangre, incluso los que son episódicos y no crónicos, hacen que los metabolitos del azúcar se acumulen en las células cerebrales, lo que resulta en una inflamación sistémica y en daños sobre las membranas celulares.

Con el tiempo, esa inflamación constante de bajo grado puede provocar diferentes consecuencias, como acelerar el proceso de envejecimiento biológico y empeorar las enfermedades relacionadas con la edad, incluidas las afecciones vasculares.

Qué hacer para controlar los niveles de azúcar en sangre

Esta investigación aporta nueva evidencia sobre la importancia de monitorear los niveles de azúcar en sangre para poder intervenir en etapas tempranas y prevenir daños en el cerebro, que en ocasiones pueden ser irreversibles. Para controlar los niveles de azúcar en sangre, los expertos recomiendan:

Mantener un peso saludable

El sobrepeso, especialmente cuando se distribuye en la zona abdominal, aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Los especialistas aconsejan perder entre 5 y 10% del sobrepeso, no recuperarlo y mantenerlo a largo plazo. Esto también puede proveer protección contra otros tipos de problemas de salud.

Tener una alimentación saludable

Comer los alimentos adecuados es útil para controlar el nivel de glucosa en sangre y ayudar a perder el exceso de peso. Entre las mejores opciones se encuentran:

  • Frutas y vegetales: cítricos, frutos del bosque, manzanas, piñas, uvas, kiwis, vegetales de hoja verde, como acelga, espinaca, brócoli o kale y demás opciones sin almidón.
  • Fibra: hierbas y especias, como cilantro u orégano, legumbres, como lentejas, guisantes, cacahuates, y porotos, o frutas y cereales.
  • Grasas saludables: pescados, como atún, caballa, salmón, sardina y trucha, semillas o aceite de linaza, frutos secos, semillas de chía, aceites de canola, oliva o soya, y aguacate.
  • Infusiones: canela, cúrcuma, fenogreco, hibisco, o jengibre.

De la misma forma que algunos alimentos son beneficiosos para prevenir la diabetes, otros pueden favorecer su aparición o empeorarla. Limita o elimina de la dieta:

  • Azúcares añadidos (que suelen estar presentes en alimentos procesados).
  • Productos refinados, como harina o arroz blanco.
  • Refrescos, sodas o jugos industriales.
  • Carne roja, especialmente las procesadas, y embutidos.

Hacer ejercicio

La actividad física cumple una doble función para prevenir la diabetes tipo 2, ya que aumenta el consumo de glucosa por parte del organismo, y, estimula las fibras musculares, favoreciendo el transporte de azúcar al interior de las células. Aunque todo tipo de movimiento se muestra positivo al momento de prevenir la diabetes tipo 2, los mayores beneficios se ven en actividades de intensidad moderada.

Evitar el consumo de tabaco

La nicotina y ciertas sustancias químicas que se hallan en los cigarrillos dañan a las células, causan inflamación, afectan la respuesta a la insulina y aumentan el riesgo de incrementar la grasa abdominal, todos factores de riesgo de la diabetes tipo 2.

Fuentes consultadas: Asociación Estadounidense para la Diabetes, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., Clínica Mayo, Diabetes, Obesity and Metabolism, Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales.

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