¿Cuáles son los riesgos de los analgésicos alternativos a los opioides?

¿Cuáles son los riesgos de los analgésicos alternativos a los opioides?
Incluso los productos "seguros" sin receta conllevan ciertos peligros. | Foto: ISTOCK

La crisis de opioides es una creciente amenaza a la salud pública que últimamente se encuentra en el ojo de múltiples autoridades sanitarias y medios de comunicación. Sin embargo, en muchos casos esta atención pasa por alto que otros fármacos para el dolor también pueden resultar perjudiciales. Este es el caso de los antiinflamatorios no esteroides (AINE). Aquí repasamos todo lo que necesitas saber sobre ellos.

El dolor es una respuesta del cuerpo para indicar la presencia de peligro, por ejemplo, cuando te pinchas con algo afilado o te quemas al tocar algo caliente. Si bien en muchos casos se trata de una condición pasajera, cuando se vuelve crónico puede ser peligroso.

Actualmente existen diferentes tratamientos y medicamentos para contrarrestar esta condición, destacándose entre ellos, los opioides. Estos funcionan al unirse a los receptores de las células nerviosas en varias partes del cuerpo, bloqueando las señales de dolor que viajan al cerebro.

Si bien esto suena efectivo, existe un problema: pueden generar riesgo de adicción, especialmente cuando se los toma durante mucho tiempo. Solamente en EE. UU., mueren más de 90 personas diariamente por sobredosis de opioides, según informa el Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas (NIDA).

Además, señala que el abuso y la adicción a los opioides, incluidos los sintéticos, como fentanilo, analgésicos recetados, y heroína, constituyen una crisis nacional grave que afecta tanto la salud pública como el bienestar económico.

Los expertos creen que se llegó a esta situación luego de que en la década del 90 las compañías farmacéuticas aseguraran que este tipo de medicamentos no creaban adicción, lo que provocó que los médicos comenzaran a recetarlos con mayor regularidad. Los últimos datos del NIDA indican que en 2015 más de 33,000 estadounidenses murieron a causa de sobredosis de estos fármacos.

Sin embargo, el hecho que los analgésicos opioides estén recibiendo mucha atención, facilita que se pase por alto que incluso los productos "seguros" sin receta conllevan ciertos peligros. Por eso, muchos especialistas comenzaron a advertir sobre los problemas que los fármacos para aliviar los dolores, especialmente los AINE, pueden ocasionar.

Qué son los AINE

Los AINE son medicamentos que se utilizan para tratar tanto la inflamación, como el dolor. Funcionan a partir de bloquear las acciones de las sustancias químicas del cuerpo que se encargan de mediar la inflamación vinculada a diferentes formas de artritis.

Algunos de ellos son: Diclofenac de potasio (Cataflam), Diclofenac de sodio (Voltaren, Voltaren XR), Diclofenac de sodio con misoprostol (Artrotec), Ibuprofeno (Motrin IB, Advil, Nuprin), Meloxicam (Mobic) o Ketoprofeno (Actron, Orudis KT). La evidencia científica señala que los AINE pueden provocar diferentes trastornos y lesiones. A saber:

  • El inicio o empeoramiento de la hipertensión.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Problemas de hígado.
  • Daño en los riñones.
  • Anemia.
  • Reacciones cutáneas y alérgicas potencialmente letales.

Incluso en las primeras semanas de uso, los AINE pueden aumentar las probabilidades de un ataque cardíaco o accidente cerebrovascular, riesgo que crece con el tiempo. La aspirina es un AINE al cual esta advertencia no aplica, pero este fármaco si puede dañar al revestimiento del estómago y provocar sangrado y úlceras en el tracto gastrointestinal. El riesgo de este tipo de problemas es más alto si:

  • Tomas AINE durante mucho tiempo.
  • Tienes más de 60 años.
  • Bebes alcohol de forma excesiva.
  • Tienes antecedentes de sangrado o úlceras gastrointestinales. 
  • Tomas anticoagulantes, esteroides u otros medicamentos en particular.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) informa que tomar acetaminofén, conocido comúnmente bajo la marca Tylenol, como alternativa a los AINE, también puede provocar un daño hepático grave.

Por eso, la mejor opción es leer las etiquetas de los ingredientes de los fármacos para no tomar en exceso del mismo compuesto activo y evitar las sobredosis potenciales. Además, los profesionales aconsejan consultar siempre a un médico y recurrir a la dosis más baja durante el período de tiempo más corto posible.

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