Los cierres funcionaron, pero ¿EE. UU. reabrió demasiado pronto?

Los cierres funcionaron, pero ¿EE. UU. reabrió demasiado pronto?

Fue una primavera silenciosa.

Durante largas semanas, los estadounidenses se recluyeron en casa, sin ir al trabajo ni a la escuela, con la esperanza de frenar la transmisión del nuevo coronavirus y aumentar la capacidad de los hospitales abarrotados.

Ahora, comienza el verano y el país está "reabriendo", pero en muchos estados, los casos de coronavirus aumentan de nuevo. Para esos estados y sus habitantes, ¿fue todo demasiado pronto?

"¿Pueden hacerlo de una forma segura que proteja a las personas mayores y que haga que las personas mantengan sus empleos y sigan yendo a la escuela?", se preguntó el Dr. Thomas Giordano, director de enfermedades infecciosas del Colegio de Medicina Baylor, en Houston. "¿O desde que nos relajemos con esta cosa se propagará?".

Sin duda, esa parece ser la situación en su estado de origen, Texas, donde los casos se han disparado desde que se levantó el confinamiento hace semanas. El martes, el estado registró su total diario más alto hasta la fecha, con 5,000 casos nuevos.

Hasta el miércoles, 125,000 texanos habían tenido resultados positivos del nuevo coronavirus, y el estado ya reemplazó a Massachusetts en el quinto lugar en una nueva lista de conteos de casos estatales del New York Times.

Según el Times, el alcalde de Houston, Sylvester Turner, dijo al consejo de la ciudad el miércoles que las unidades de cuidados intensivos de la ciudad ya están al 97 por ciento de su capacidad, y que podrían quedarse sin camas para cuidar a los enfermos en cuestión de dos semanas.

California, que había mostrado cierto éxito contra el virus, registró 7,000 casos nuevos el miércoles, declaró el gobernador Gavin Newsom. Arizona anunció su mayor número de hospitalizaciones por el coronavirus el lunes, y el gobernador de Carolina del Norte dijo el miércoles que la reapertura de su estado se iba a interrumpir y que para sus ciudadanos ahora sería obligatorio ponerse máscaras faciales.

El miércoles, Andrew Cuomo, gobernador de Nueva York, que en un momento fue el epicentro de la pandemia de EE. UU., anunció que los visitantes de Texas y ochos estados más con "un alto número de infecciones" deben ahora hacer una cuarentena de 14 días al entrar.

Otro estado incluido en esa lista es Carolina del Sur, donde el número de casos ha aumentado a más de 27,000 tras la reapertura, con un gran pico en las dos últimas semanas.

¿'Una situación normal'?

Esto preocupa a la Dra. Marjorie Jenkins, decana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Sur en Greenville, Carolina del Sur.

Parte del aumento en las cifras quizá solo se deba a unas mejores pruebas, declaró en una entrevista de HD Live!. "Observamos unos números récord en los centros de pruebas ambulatorias, y las personas están mucho mejor informadas sobre las pruebas", comentó Jenkins.

Pero esa no es toda la historia.

"Lo que vemos en esos condados donde se observan unas cifras realmente altas y que están aumentando es una densidad poblacional. Y sabemos que una gran proximidad, no usar un protector facial [son factores]", comentó Jenkins, porque "esta enfermedad es muy infecciosa".

Las escenas de unos restaurantes abarrotados y multitudes sin máscaras sugieren que muchos habitantes de Carolina del Sur "simplemente están volviendo a la situación normal", indicó.

La situación en Texas es similar, afirmó Giordano, y los crecientes números no se deben solo a que se hagan más pruebas.

"Aquí en Houston y en todo el estado vemos más hospitalizaciones", señaló en la misma entrevista de HD Live!. Giordano dijo que el estado de la estrella solitaria ya había estado en la fase de reapertura durante unas seis semanas, e incluso cuando se toman en cuenta las cifras de los "focos", como los hogares de ancianos y las cárceles, "sigue habiendo muchos más casos, y la única conclusión razonable sería que [el aumento en los casos] se debe a la reapertura".

¿Los cierres debieron continuar más tiempo? No está claro, apuntan ambos expertos, dadas las presiones económicas y la naturaleza humana.

"El cierre tenía que suceder", apuntó Giordano. "Porque necesitábamos tiempo para desarrollar las tecnología de detección, para aumentar la capacidad de camas, para comprender más sobre el virus, para averiguar cómo proseguir y cuáles protecciones funcionarían".

En ese sentido, dijo, "los cierres funcionaron". En muchos estados, las cifras están bajo control. En Nueva York, los casos nuevos se han desplomado al mismo tiempo que la capacidad de camas de los hospitales ha aumentado tanto que Cuomo ofrece ahora el equipo sobrante a los estados que lo necesiten.

Pero los cierres no pueden continuar de forma indefinida, advirtió Giordano.

"Mi carrera ha sido en [la investigación sobre] el VIH, y aprendí muy pronto que las personas no responden bien a los absolutos", dijo. Los cierres son absolutos y "a nadie le gusta que le digan que tiene que abstenerse de lo que sea", apuntó.

Unas conductas cambiantes

Giordano cree que los modelos de proyecciones de una pandemia nacional, unos modelos que predijeron una primera ola, un periodo de inactividad y luego una segunda ola, son erróneos.

En vez de ello, "si se observa el país como un todo, no hay una sola epidemia", dijo. "Hay muchas epidemias más pequeñas, algunas mucho más grandes que otras... Nueva York y el Noroeste se vieron muy afectados muy rápidamente. En otros lugares, como Texas, parece que apenas comienza a aumentar".

Y dijo que todo modelo es imperfecto, porque no logra capturar del todo un factor muy dinámico: los cambios en la conducta humana con el tiempo.

"Las personas cambian su conducta, tanto en respuesta a lo que necesitan como en respuesta a lo que las autoridades pudieran decir", aclaró Giordano. Las diferencias regionales en la conducta significan que "la pandemia sin duda no es una epidemia universal en todo el país, sino microepidemias".

¿Qué depara el futuro? Para Jenkins, está claro: seguir las directrices de reapertura desarrolladas por los expertos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

"Creo que debemos ver esas directrices, ver dónde estamos en nuestro estado en particular, y seguir las fases en que estemos", planteó.

Las reaperturas continuar, aseguraron los expertos, pero si los números cambian, quizá sea necesario realizar ajustes.

"Tenemos que crear soluciones razonables que permitan a las personas ir al trabajo y a la escuela", considera Giordano. "Y creo que tenemos muchas de las herramientas para hacerlo".

Los estadounidenses también "necesitan un buen liderazgo, y unos buenos mensajes", añadió. "Pero una máscara no es una declaración política, una máscara es una herramienta que se debe usar para permitir a la sociedad recuperar cierto sentido de la productividad y la educación y la seguridad. Creo que ese es el mensaje que yo transmitiría".

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