Magnesio y vitamina D, ¿cuál es el vínculo?

La vitamina D, popularmente conocida como la vitamina del sol, es reconocida por portar una gran variedad de beneficios. Sin embargo, nuevas evidencias indicarían que el magnesio podría ser clave en la relación entre los niveles de vitamina D y nuestro cuerpo.

Un grupo de investigación del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Estados Unidos, concluyó que los niveles óptimos de magnesio pueden ser determinantes a la hora de definir cuánta vitamina D puede producir nuestro cuerpo.

Magnesio y vitamina D, ¿cuál es el vínculo?
El magnesio podría ser clave en la relación entre los niveles de vitamina D y nuestro cuerpo. | Foto: ISTOCK

Los hallazgos fueron publicados en The American Journal of Clinical Nutrition.

El magnesio y la vitamina D

El Dr. Qi Dai, profesor de medicina en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt y principal autor del estudio, ya había trabajado sobre la relación entre el consumo de magnesio y los niveles de vitamina D.

En ese entonces, utilizó para su análisis, la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) 2001 –2006, donde participaron más de 12,000 personas.

Junto a su equipo, el Dr. Dai había encontrado una relación en la que los altos consumos de magnesio, ya sea por fuentes dietéticas o por suplementos, se asociaban con una menor probabilidad de tener bajos niveles de vitamina D.

También se destacó un vínculo entre el consumo de magnesio y la reducción en la mortalidad, a partir de la observación de defunciones a causa de enfermedades cardiovasculares o por cáncer intestinal.

Esto les permitió elaborar la hipótesis de que el magnesio es un cofactor en la síntesis de vitamina D, tanto en la exposición de la luz solar como en las fuentes dietéticas "La deficiencia de magnesio detiene la vía de síntesis y el metabolismo de la vitamina D", explicó el Dr. Dai.

Estudios más precisos

Aunque los datos del estudio NHANES indicaron una relación entre el magnesio, la vitamina D y la mortalidad, el equipo no diseñó el estudio para demostrar que la administración de magnesio puede cambiar los niveles de vitamina D.

Por ello, con el objetivo de observar en detalle este vínculo, el Dr. Dai y sus colegas trabajaron con un subconjunto de 180 personas que participan en un nuevo estudio personalizado, de prevención del cáncer colorrectal.

Para este tratamiento se administró un suplemento de magnesio, que condujo a un aumento en los niveles de vitamina D en las personas que tenían niveles bajos, pero los redujo en las personas que los tenían altos.

Esto les llamó la atención, debido a la asociación entre el exceso de vitamina D y el exceso de calcio en la sangre (hipercalcemia), que puede causar graves complicaciones de salud.

Otra de las autoras del estudio, la profesora investigadora de medicina, Martha Shrubsole, explicó: "La insuficiencia de vitamina D es algo que se ha reconocido como un problema de salud potencial en una escala bastante grande en EE.UU.".

Y agregó "Sin embargo, además de la vitamina D, la deficiencia de magnesio es un problema poco reconocido. Aproximadamente un 80% de las personas no consumen suficiente magnesio a diario, para cumplir con la cantidad recomendada".

Si bien los datos que el equipo presentó aportan pruebas sobre como la cantidad correcta de magnesio es importante para permitir que el cuerpo regule los niveles de vitamina D, se requieren más estudios para determinar como esta asociación afecta al cáncer intestinal y a otras enfermedades.

Consumo de magnesio

Para asegurarte de que estas obteniendo suficiente magnesio en tu dieta, los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) recomiendan las siguientes opciones:

  • Frutas o verduras: bananos, damascos secos o aguacate.
  • Nueces, almendras o castañas de cajú.
  • Arvejas, frijoles o semillas. 
  • Productos de soya: harinas o tofu.
  • Granos enteros: arroz integral y mijo.
  • Leche.

Las medidas sobre los requerimientos diarios de magnesio son:

Bebés

  • Menores de 6 meses: 30 mg.
  • De 6 meses a 1 año: 75 mg.

Niños

  • De 1 a 3 años: 80 mg
  • De 4 a 8 años: 130 mg.
  • De 9 a 13 años: 240 mg.
  • De 14 a 18 años (varones): 410 mg.
  • De 14 a 18 años (mujeres): 360 mg.

Adultos

  • Hombres adultos: de 400 a 420 mg.
  • Mujeres adultas: de 310 a 320 mg.
  • Embarazadas: de 350 a 400 mg.
  • Lactantes: de 310 a 360 mg.

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