Culebrilla: ¿Debería aplicarme una vacuna?

Todo aquél que haya tenido varicela está en riesgo de contraer culebrilla, toda vez que el virus permanece en el sistema nervioso el resto de su vida, aunque la varicela se cure y puede reactivarse en cualquier momento. Las posibilidades de sufrirla aumentan a medida que una persona envejece, o si se debilita el sistema inmunitario.

La culebrilla es una enfermedad infecciosa muy frecuente. Según estadísticas de los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, según sus siglas en inglés), de Estados Unidos, 1 de cada 3 personas contraerá la enfermedad en algún momento de su vida y cerca de la mitad de los casos ocurren en personas de 60 años o más.

Culebrilla: ¿Debería aplicarme una vacuna?
| Foto: SHUTTERSTOCK

La mejor manera de disminuir el riesgo y la severidad de la culebrilla es recibiendo la vacuna (disponible en EE.UU. desde 2006), aseguró en entrevista para HolaDoctor la Dra. Priya Sampathkumar de la División de Enfermedades Infecciosas de la Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, EE.UU.

Precisó que si bien, la vacuna no es una garantía de que nunca se tendrá culebrilla, si se llegará a contraer, es probable que se tenga mucho menos dolor y dure menos tiempo que en personas que no reciben la inmunización.

Se recomienda una dosis única de la vacuna a partir de los 60 años edad, toda vez que es la población que corre más riesgo de desarrollarla. Es más efectiva en las personas de entre 60 a 64 años (en este grupo de edad se reduce las probabilidades de contraer la culebrilla en alrededor de dos tercios) y su eficacia disminuye en los pacientes de edad más avanzada, comentó la especialista.

Si bien, los CDC no hacen recomendaciones respecto de si las personas de 50 a 59 años deben recibir la vacuna contra la culebrilla, fue autorizada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para su uso en personas de 50 años y más, aunque un seguro médico podría no cubrir su costo en este grupo de edad.

La Dra. Sampathkumar, destacó que aunque una persona ya haya tenido herpes zóster o culebrilla, es recomendable la aplicación de la vacuna para evitar que la enfermedad reaparezca. Enfatizó que la inmunización previene la enfermedad, pero no puede tratar la culebrilla activa ni la neuralgia posherpética (dolor nervioso que persiste después de una erupción de culebrilla).

Respecto a los efectos secundarios típicos de la vacuna, la especialista destacó el enrojecimiento, dolor, hinchazón, calor y picazón en el lugar de la inyección), que por lo general desaparece días después. También hay pacientes que han reportado dolor de cabeza.

Resaltó que la vacuna contra la culebrilla no se recomienda para los siguientes grupos: personas que tienen un sistema inmunitario debilitado a causa de afecciones como la leucemia, el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), personas que reciben tratamiento para el cáncer o con fármacos que deprimen el sistema inmunitario (incluidos los corticosteroides), mujeres embarazadas o que podrían quedar embarazadas 4 semanas después de aplicarse la vacuna.

Por lo general, la culebrilla se manifiesta como una franja de piel irritada con ampollas en un costado del tórax o la espalda, pero también puede aparecer en otros lados del cuerpo, como el rostro y alrededor de los ojos.

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