Cuáles son los beneficios de comer mariscos

Los mariscos son muy sabrosos salteados, asados, horneados, al vapor o a la parrilla, en paellas, tortillas o ensaladas.

Pero la versatilidad no es el único beneficio que tienen estos invertebrados, ya que también poseen muchas propiedades para la salud. Conoce aquí cuáles y a qué se deben.

Cuáles son los beneficios de comer mariscos
Plato con distintos tipos de mariscos. | Foto: ISTOCK

¿Qué son los mariscos?

Los mariscos son animales marinos invertebrados que se consumen en todo el mundo. Generalmente, se los divide en:

  • Crustáceos: esta categoría incluye a los camarones, cangrejos, langostinos o percebes. Se caracterizan por tener una carne blanca suave y con un sabor ligeramente dulce.
  • Moluscos: esta categoría incluye almejas, chipirones, mejillones, ostras y pulpos. Se caracterizan por tener un sabor ligeramente salados, textura firme y un centro cremoso, mientras que los pulpos son carnosos y de sabor suave.

Beneficios de los mariscos

Consumiendo mariscos te puedes garantizar una importante dosis de proteínas, vitaminas, y minerales. Además, son bajos en calorías.

Por este motivo, los expertos recomiendan incluirlos en la dieta entre 2 y 3 veces a la semana. Su ingesta regular también se asocia a muchas bondades:

Ayudan a controlar el peso

Por su riqueza en zinc, los mariscos suelen ser apuntados como alimentos beneficiosos para las personas que buscan mantener o perder peso. Esto se debe a que el zinc estimula la producción de una hormona llamada leptina.

Esta cumple un rol clave en la regulación del apetito y de los almacenamientos grasos del organismo.

Incorporando regularmente mariscos en la dieta disminuyen los "antojos" entre comidas gracias a que aumenta la sensación de saciedad.

Otra razón por la que estos alimentos se vinculan a un mejor control del peso corporal se encuentra en que poseen mucho yodo. Este es un mineral que ayuda a controlar la cantidad de energía que el cuerpo utiliza cuando está en reposo, además de que influye en la actividad de la tiroides.

Fortalecen los huesos

Entre los minerales que poseen los distintos tipos de mariscos, se destacan el calcio, fósforo, magnesio y zinc. Estos son nutrientes fundamentales, entre otras cosas, para fortalecer la salud de los huesos.

Una deficiencia de esos minerales puede provocar muchos de los síntomas de la osteoporosis, como pérdida de la masa, fuerza y calidad ósea, y con ello una mayor probabilidad de debilidad, lesiones y fracturas.

Protegen el corazón

Una característica que los mariscos comparten, al igual que los pescados, son los altos niveles de ácidos grasos Omega 3, un tipo de grasa poliinsaturada, que, junto a la monoinsaturada, conforma las grasas saludables.

Su consumo regular se vincula a muchos beneficios, destacándose el cuidado de la salud cardiovascular, ya que reduce el riesgo de arritmias, niveles altos de triglicéridos, colesterol y presión arterial, accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos.

Mejoran la función cognitiva

Por sus altos niveles de hierro, consumir mariscos favorece la oxigenación celular. Esto mejora el funcionamiento de los distintos órganos del cuerpo, entre ellos, el cerebro.

Distintas investigaciones muestran que el aumento de flujo de oxígeno hacia el cerebro se traduce en una mejor memoria y concentración.

Los mariscos también poseen un antioxidante llamado astaxantina, que, según la evidencia científica disponible, mejora el rendimiento cognitivo, la supervivencia de las células cerebrales y reduce el riesgo de enfermedades cerebrales inflamatorias.

Propiedades antienvejecimiento

Por sus importantes efectos antioxidantes, la astaxantina también beneficia la salud de la piel, específicamente al retrasar la aparición de distintos señales del envejecimiento, como marcas, arrugas, o falta de brillo.

Incluso existen estudios que hallaron que la astaxantina puede aliviar la fatiga ocular, especialmente en personas que pasan mucho tiempo frente a las pantallas.

Precauciones

A pesar de sus múltiples beneficios para la salud, los expertos advierten que se deben tomar ciertas precauciones cuando se consumen mariscos.

En primer lugar, porque forman parte de los principales alimentos alérgenos (junto a los frutos secos, huevos, leche, maní, pescados, soya, trigo y, el recientemente agregado, ajonjolí).

Esto significa que son capaces de generar una reacción que tiene su origen en mecanismos inmunitarios. Los síntomas de una alergia pueden variar, pero generalmente ocurren:

  • Problemas cardiovasculares: arritmias o dolor torácico.
  • Problemas cutáneos: edema, eritema o prurito.
  • Problemas gastrointestinales: diarrea, dolores estomacales, edema de la cavidad oral, náuseas, quemazón o vómitos.
  • Problemas oculares: edema o prurito.
  • Problemas respiratorios: asma, edema de la cavidad nasal y la garganta.

La tropomiosina es la proteína responsable de que los mariscos provoquen reacciones alérgicas.

En los mariscos también se pueden encontrar distintas cantidades de mercurio, una sustancia peligrosa para la salud ya que puede provocar intoxicación.

Para recordar:

Hasta contar con evidencia científica significativa proveniente de ensayos en humanos, las personas interesadas en utilizar terapias a base de hierbas y suplementos deben tener mucho cuidado.

No abandones ni modifiques tus medicamentos o tratamientos, antes habla con el doctor sobre los potenciales efectos de las terapias alternativas o complementarias.

Recuerda, las propiedades medicinales de las hierbas y suplementos también pueden interactuar con los fármacos recetados, con otras hierbas y suplementos, e incluso alterar tu dieta.

Fuentes consultadas: Base Exhaustiva de Datos de Medicamentos Naturales, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., Clínica Mayo, Instituto Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa.

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