Por qué el seguro de salud que tienes por tu trabajo es tan costoso

Por qué el seguro de salud que tienes por tu trabajo es tan costoso
| Foto: ISTOCK

Tal vez es momento de repensar el gasto que tu familia tiene en salud. Y buscar alternativas más económicas.

Un nuevo análisis de la Kaiser Family Foundation (KFF) concluyó que el gasto anual promedio en salud para una familia de cuatro —con cobertura a través del trabajo de uno de sus miembros— llegó a $7,726 en 2018, un aumento del 67% con respecto a una década atrás.

El aumento también impactó a los empleadores, que el año pasado gastaron un promedio de $15,519 para solventar las primas de una familia tipo, un aumento del 57% con respecto comparado con 10 años atrás.

El informe indica que este incremento en los gastos de salud fueron mucho mayores que el aumento de los salarios, que solo crecieron un 26% en el mismo período.

Por mucho tiempo, tener seguro a través del empleador era la panacea de la cobertura médica: se compartían los gastos, se pagaba una prima mensual razonable y había atención preventiva, pruebas, y otros servicios cubiertos.

Pero ahora, incluso con los planes grupales que ofrecen los empleadores, las chances de que el empleado, y los miembros de su familia bajo el plan, tengan que pagar más dinero por atención es grande.

De los $7,726 en gastos anuales, unos $4,700 se gastaron en contribuciones para pagar las primas (lo que pagas cada mes por tener cobertura), y unos $3,000 en costos compartidos como deducibles, coseguros y copagos.

Expertos aseguran que estos aumentos están directamente relacionados con el incremento de costos en servicios básicos como las visitas médicas o las estadías en hospitales.

Y otra porción que representa un aumento importante de los costos son los deducibles (lo que debes pagar de tu bolsillo antes que la aseguradora comience a pagar), que también han ido creciendo con el paso del tiempo.

Por supuesto, los valores cambian dependiendo de la aseguradora y del plan que se elija al comenzar un empleo o durante el período del año en el que se puede cambiar de plan.

Frente a esta carga económica, ¿hay otras opciones de planes de salud para explorar?

1) Mercados de seguros de salud (Obamacare)

Los mercados de salud establecidos por ACA siguen funcionando y, de acuerdo al estado en donde vivas, será la extensión del período abierto de inscripción este año. En todos los estados ha comenzado el 1 de noviembre. Los que utilizan el sitio de internet del gobierno cuidadodesalud.gov cerrarán la inscripción el 15 de diciembre, como es el caso de Florida. Aquéllos que manejan sus propias plataformas web pueden extenderlo hasta enero, por ejemplo, California. 

Dependiendo del ingreso familiar, los planes adquiridos a través de los mercados de seguros ofrecen subsidios para pagar las primas. Más del 80% de los consumidores en estos planes reciben subsidios.

Los mercados de seguros de salud funcionan en todos los estados, en los que entre dos y once aseguradoras —dependiendo del estado— ofrecen planes médicos.

2) Medicaid

No te quedes con la información del pasado de que no calificabas para Medicaid. Impulsados por el Obamacare, muchos estados expandieron —o están en proceso de expandir— el programa que ofrece servicios de salud para personas de bajos ingresos. Esto significa que individuos con salarios un poco más altos tal vez ahora sean elegibles.

La inscripción para Medicaid y para el Programa de Seguro de Salud Infantil (CHIP) está abierta todo el año.

Unas 72 millones de personas son beneficiarias de Medicaid. Este programa es la principal fuente de cobertura de salud del país. El 30% de los beneficiarios adultos de Medicaid son latinos, aunque el porcentaje varía dependiendo del estado.

Un informe de Unidos US de 2017 mostró que el 36% de los niños que tienen CHIP son latinos.

Todos los ciudadanos, nacidos en el país o naturalizados, tienen derecho a tener Medicaid o CHIP, por supuesto, si cumplen con los requisitos de elegibilidad. 

3) Medicare

Si estás por cumplir 65 años y has aportado al sistema de Seguro Social, tu opción sin dudarlo es inscribirte en Medicare, el programa que atiende la salud de los adultos de 65 años o más, y de personas con ciertas discapacidades.

La parte A de Medicare tiene una ventana de siete meses para inscribirse, que comienza tres meses antes del mes de tu cumpleaños número 65, y termina tres meses después. 

Si no te inscribiste en la parte A durante ese período, tendrás que pagar una penalización para inscribirte en el plan, y podrías pagar primas mensuales más altas. 

Puedes inscribirte en la Parte B una vez que seas beneficiario de la parte A, o puedes esperar hasta que necesites ese tipo de cobertura.

Lo mismo con Medicare Advantage o Medigap.

4) Planes de salud de corto plazo

Los planes de salud de corto plazo ofrecen cobertura médica por un período de tiempo determinado, habitualmente con una prima (lo que pagas al mes por tener cobertura) mucho más baja que un seguro tradicional.

Estos planes no están relacionados con las pólizas que se venden a través de los mercados de salud establecidos por la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA). 

El seguro de salud de corto plazo generalmente tienen un paquete de beneficios más simplificado, incluidos aquellos que una persona saludable necesitaría en caso de enfermedad o accidente, como la cobertura de visitas al médico, hospitalizaciones, radiografías y otros beneficios de tratamientos.

La cobertura de estos planes varía mucho de estado a estado. 

Antes, a estos planes se los consideraba como opciones "bisagra", que funcionaban como una cobertura médica de transición, por ejemplo, entre dos empleos. Pero ahora han adquirido un estatus diferente ya que, entre otras cosas, se los puede renovar por hasta tres años. Son una opción atractiva para consumidores que buscan alternativas a ACA, y que no tienen cobertura a través de sus trabajos o ésta es muy costosa. 

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