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Pagan a parejas sexuales para terapias

Pagan a parejas sexuales para terapias

Aunque podría confundirse con otras cosas, la terapia de sustitución sexual consiste en pagar a un especialista para que establezca una relación con el paciente, con el fin de tratar sus problemas sexuales. Y es una práctica que cada vez más mujeres la solicitan. "

Más y más mujeres están reclamando su derecho innato para tener un orgasmo, una relación sana y experimentar satisfacción sexual", explica Shai Rotem, fundador del Center for Professional Clinical Surrogate Therapy.

En general, son mujeres de entre 40 y 50 quienes solicitan este tipo de servicios, especialmente aquéllas que han sufrido abuso sexual, o condiciones físicas, como vaginosis, que hacen incómodas las relaciones sexuales, y también son comunes las mujeres que, a pesar de su edad, siguen siendo vírgenes, explica Rotem.

La terapia de sustitución sexual busca que la persona desarrolle aspectos emocionales y sexuales a través de ejercicios que incluyen comunicación íntima, relajación, contacto sensual y erótico, y estimulación genital.

"El objetivo de esta terapia es resolver los problemas de pareja desde la dinámica misma de una relación de pareja", declaró Vena Blanchard, presidente de la Asociación Internacional de Sustitutos Profesionales (IPSA, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro con sede en California, y fundada en 1973.

Algunas la repudian. Sari Cooper, psicoterapeuta, sostiene que en términos legales no hay diferencia entre esta práctica y la prostitución, por lo que no recomendaría una pareja sustituta a ninguno de sus pacientes. Hace unos años se dio un escándalo en Inglaterra: el caso de una mujer sustituta que se había acostado con cerca de 1,500 hombres con fines terapéuticos.

"Si vas con un sustituto y tienes éxito para conseguir un encuentro sexual, eso no significa que después podrás tener relaciones exitosas con otras personas. A los sustitutos se les paga para hacer lo que hacen", declaró Cooper. Además, está el problema de saber si los sustitutos en verdad son profesionales preparados.

Aunque Blanchard asegura que todos los terapeutas de la IPSA están certificados, reconoce que no cuentan con otra credencial fuera de la de la propia organización.

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