Una tecnología de 'descarga cerebral' podría ayudar a los fumadores empedernidos a dejar el hábito

MIÉRCOLES, 27 de abril de 2022 (HealthDay News) -- Algunos dicen que fumar es la adicción más difícil de vencer, y ciertas personas podrían beneficiarse de la estimulación cerebral para dejar el hábito, sugieren investigadores franceses.

Los fumadores que recibieron una estimulación cerebral no invasiva, que usó impulsos eléctricos o magnéticos de baja intensidad, tenían el doble de probabilidades de prescindir de los cigarrillos a lo largo de tres a seis meses que los que recibieron una estimulación cerebral falsa, según una revisión reciente de estudios de investigadores del Hospital Universitario de Dijon. Su trabajo reunió los datos de siete estudios publicados anteriormente, que incluyeron a casi 700 pacientes.

Una tecnología de 'descarga cerebral' podría ayudar a los fumadores empedernidos a dejar el hábito

"Este trabajo reconoce que el origen de la adicción de la dependencia al tabaco son las partes más primitivas del cerebro", señaló el Dr. Panagis Galiatsatos, vocero médico voluntario de la Asociación Americana del Pulmón (American Lung Association), y director de la Clínica de Tratamiento del Tabaco de Johns Hopkins Medicine, en Baltimore. Galiatsatos no formó parte del estudio.

La estimulación cerebral no invasiva ha generado mucho interés en los últimos tiempos, y los estudios la han observado para el tratamiento de una variedad de problemas, desde el dolor y la depresión al abuso de sustancias y la dependencia del tabaco. Pero se sabe poco sobre la duración de los beneficios para los fumadores después de que dejen de fumar, anotaron el investigador principal, el Dr. Benjamin Petit, y sus colaboradores en la edición del 25 de abril de la revista Addiction.

Aunque reconoció que el tamaño del estudio fue "modesto", Petit apuntó que "los resultados parecen ser robustos, y nos sentimos confiados al sugerir que la estimulación cerebral no invasiva es una técnica de interés para la cesación del tabaquismo, tanto a corto plazo como sostenida".

Hay varios estudios más en curso, señaló Petit. "En un futuro cercano, la estimulación cerebral no invasiva quizá se reconozca como una nueva opción promisoria para ayudar a los individuos que desean dejar de fumar", planteó en un comunicado de prensa de la revista.

Ahora, los fumadores cuentan con una variedad de opciones que los ayudan a dejar de fumar, entre ellas los parches de nicotina, la consejería, la hipnosis y los medicamentos para la adicción. A veces, ninguna de ellas es una solución permanente.

"La introducción de la nicotina, sobre todo a una edad temprana, altera al cerebro para que muestre unas respuestas condicionadas a la sustancia", advirtió Galiatsatos. Por eso es extremadamente difícil abandonar la adicción a la nicotina, explicó.

A diferencia de tomar alcohol o drogas, se puede fumar en casi cualquier lugar, dijo Galiatsatos. "Para mí, es la adicción más difícil de romper, porque es un recordatorio constante en las vidas diarias de las personas", anotó.

Dos formas de uso común de estimulación cerebral no invasiva son la estimulación transcraneal por corriente directa y la estimulación magnética transcraneal. Esta revisión las incluyó a ambas.

La estimulación transcraneal por corriente directa envía una corriente directa de baja intensidad a través del cerebro, usando unos electrodos que se ubican en la cabeza del paciente. Esta corriente débil afecta a la actividad cerebral.

En la estimulación magnética transcraneal, se coloca una bobina de metal en el cuero cabelludo del paciente. Según los autores, la bobina genera pulsos magnéticos que inducen corrientes eléctricas en el tejido del cerebro. Dependiendo de la frecuencia de los pulsos, la actividad en el área objetivo aumenta o se reduce.

Galiatsatos no cree que la estimulación cerebral no invasiva sea adecuada para todos los fumadores.

"Es probable que tenga ciertos méritos para los casos más resistentes, sobre todo si se complementan con una necesidad de verdad fuerte de dejar de fumar", aclaró. "Pienso en uno de mis pacientes, que había sufrido su tercer ataque cardiaco, fumaba dos paquetes al día, y no logra dejar de fumar".

Pero antes de que Galiatsatos pueda respaldar este tratamiento, le gustaría saber cuánto duran los beneficios y cuántos pacientes recaen.

"En mi clínica, la mayoría de los pacientes son impulsados por alguna alteración emocional que han aprendido a afrontar mediante los efectos [contra la ansiedad] de la nicotina", apuntó. "Siento curiosidad sobre cuál es la tasa de recaída. ¿Por qué recaen los pacientes? Y una vez recaen, ¿la estimulación queda anulada?".

Galiatsatos cree que se debe considerar que fumar es igual que cualquier otra enfermedad, y tratarla como una adicción. No importan las ganas y la voluntad, dijo, sino aprender a afrontar los deseos intensos y a gestionar el deseo diario de fumar.

"Los pacientes necesitan que muchas cosas estén en consonancia en sus vidas para sentir que pueden lograrlo", aseguró Galiatsatos. "Los pacientes tienen recaídas porque nadie les enseñó a gestionar de forma adecuada sus deseos intensos en la época en que los cigarrillos eran su respuesta al estrés".

Los medicamentos de reemplazo de la nicotina y la consejería conductual pueden ayudar a las personas a reducir la necesidad de nicotina, y a aprender qué desencadena sus deseos intensos y a afrontarlos, dijo Galiatsatos.

"La farmacoterapia también puede ayudar a reducir esos deseos intensos, pero [lo esencial] es la modificación de la conducta, la clave es el mindfulness", añadió.

Más información

Para más información sobre cómo dejar de fumar, visite la Asociación Americana del Pulmón.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Panagis Galiatsatos, MD, volunteer medical spokesman, American Lung Association, and director, Tobacco Treatment Clinic, Johns Hopkins Medicine, Baltimore; Addiction, study and news release, April 25, 2022

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