Un 'corazón en una caja' puede salvar vidas, al emparejar a donantes distantes con los pacientes

JUEVES, 8 de abril de 2021 (HealthDay News) -- Unos pocos días tras cumplir los 74 años, Don Stivers recibió el regalo que más deseaba: un nuevo corazón.

"Nací con un corazón muy malo", explicó. "Al crecer, decidí que iba a superarlo, que iría a las Olimpíadas y que sería un chico fuerte. Todo lo que hice fue contra la indicación de los médicos. Me dijeron que no corriera, que no hiciera esto o aquello, pero lo hice de cualquier forma... me ponía azul y me desmayaba, y mi madre me reanimaba".

Un 'corazón en una caja' puede salvar vidas, al emparejar a donantes distantes con los pacientes

Más adelante, Stivers practicaba el salto de altura en la Universidad de California, en Los Ángeles. No llegó a las Olimpíadas, pero se mantuvo activo a lo largo de los años con el senderismo, el softbol, como corredor, la natación y el ciclismo.

Cuando tenía unos 58 años, el nativo de California comenzó a tener problemas con la energía. Un día particularmente difícil, la esposa de Stivers lo llevó cuatro horas en coche hasta un hospital en Santa Bárbara, donde le diagnosticaron fibrilación auricular.

A partir de ese momento, ha tenido desfibriladores cardioversores implantables en el pecho para ayudar a su corazón a mantener el ritmo. En total, ha tenido seis.

"Los cables del último rasgaron tanto a la válvula tricúspide que el corazón estaba en muy mala forma", dijo Stivers. "Mi cardiólogo me mandó al Cedars-Sinai, y como no podían reparar el corazón, acabé yendo al equipo [de cardiología], que dijeron que dada mi condición lo mejor era un trasplante".

Stivers, que es topógrafo, no era el candidato típico para recibir un corazón nuevo.

El Dr. Dominic Emerson, director quirúrgico asociado de trasplante de corazón y respaldo circulatorio mecánico del Instituto Cardiaco Smidt del Cedars-Sinai, comentó que "hacemos más trasplantes de corazón en adultos en el Cedars que en ningún otro centro del país, en realidad del mundo. Debido a esto, pudimos ampliar a quién podíamos hacerle un trasplante. Y, como consecuencia, algunos lugares no habrían incluido a Don, debido a su edad. Y debido a su tamaño [mide 6 pies y 4 pulgadas (1.9 metros)], hay todavía menos órganos que pueda aceptar".

Por suerte para Stivers, el instituto cardiaco de Cedars-Sinai tenía la esperanza de ampliar su base de donantes con la ayuda de una nueva tecnología.

El sistema de soporte de órganos Organ Care System de TransMedics, que recibe el apodo de "Heart-in-a-Box" (algo así como "corazón en una caja"), permite a los órganos vivir fuera del cuerpo durante un periodo más largo, lo que significa que los hospitales pueden explorar un radio geográfico más amplio buscando posibles donantes.

Tradicionalmente, los órganos se guardan en hielo, donde un corazón, por ejemplo, solo puede mantenerse viable durante unas cuatro horas. Con "Heart-in-a-Box", que está actualmente siendo revisado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU., el órgano se conecta a un dispositivo portátil que imita la forma en que actuaría dentro del cuerpo humano.

El Cedars-Sinai había participado en algunos de los ensayos iniciales de "Heart-in-a-Box" dentro de los límites geográficos normales del hospital. Pero cuando los cirujanos recibieron una llamada de Hawái sobre un corazón relativamente grande que provenía de una persona joven y atlética, se apresuraron al Aeropuerto de Van Nuys.

El 1 de marzo, a la hora de la cena, Stivers recibió una llamada telefónica.

"Encontramos un donante compatible", le dijo un empleado del hospital. "Debe estar aquí cuando el corazón donado llegue".

Stivers y su esposa llegaron al hospital más o menos a medianoche, y la operación comenzó un par de horas después. El procedimiento fue exitoso, y Stivers se convirtió en la primera persona en la parte continental del país en recibir un corazón de Hawái.

"Después de injertarlo, el cirujano me susurró 'confía en mí, tienes el corazón perfecto'", recuerda Stivers.

Stivers, a quien según los estimados le quedaban entre seis y 12 meses de vida con su corazón viejo, está superando las expectativas de recuperación. Él y su esposa, sus hijos, nietos y biznietos están agradecidos por el tiempo adicional.

"Espero ilusionado saltar de acantilados y nadar y hacer ciclismo, hacer senderismo y otras cosas", aseguró Stivers. "Tengo 74 años, pero en mi cabeza tengo 24".

Ahora tiene un corazón que lo acompañe.

Más información

Aprenda más sobre los trasplantes de corazón en Johns Hopkins Medicine.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Don Stivers, heart transplant recipient, Three Rivers, Calif.; Dominic Emerson, MD, associate surgical director, heart transplant and mechanical circulatory support, Smidt Heart Institute, and surgical co-director, cardiac surgery intensive care unit, Cedars-Sinai, Los Angeles

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