Sólo comió papas y huevo por 30 años

Sólo comió papas y huevo por 30 años
The Grosby Group | Foto: THE GROSBY GROUP

Katey de 37 años, de la ciudad de Coventry en Reino Unido, luchó en repetidas ocasiones por comer algo diferente, salir a comer o cenar a un restaurante era algo impensable, incluso el día de su boda mientras los invitados disfrutaban de una cena gourmet, ella comió un plato de papas fritas. La limitada variedad de su alimentación estaba arruinando su vida.

La mujer confesó al diario británico Daily Mail que sus problemas con la comida provenían de la infancia, cuando comenzó a imitar los hábitos alimenticios de su hermana. Sin embargo, mientras su hermana superó la etapa del huevo y las papas fritas, ella no era capaz de comer algo diferente y tenía un ataque de pánico y ganas de vomitar cada vez que intentaban que probara algo diferente.

Sus padres la llevaron con varios médicos y nutriólogos, incluso fue remitida a una clínica de trastorno de la alimentación, pero nada le funcionó. "Así que sólo terminó siendo algo con lo que vivía”, señaló.

Reveló que cuando sus hijos eran pequeños, comían por separado para que no imitaran sus hábitos alimenticios. “Uno de mis hijos pasó por una etapa de sólo comer sandwiches de huevo y fue entonces cuando me di cuenta de lo difícil que debe haber sido en mis padres”, indicó.

Luego de visitar al hipnoterapeuta David Kilmurry, Katey por fin logró introducir alimentos básicos como frutas y verduras a su dieta. "Inmediatamente después de la hipnosis le di un mordisco a una pera”, reveló. Ahora, en su plato de comida hay espinacas, semillas y frutos secos, yogur, pepino, plátanos, frijoles y manzanas, entre otras cosas.

"Tengo muchas ganas de ver una foto familiar alrededor de una mesa en un restaurante agradable sin huevos y patatas fritas”, confesó. “Mi plato está creciendo todos los días y ha cambiado enormemente mi vida”, añadió.

La organización solidaria inglesa Beat, que ayuda a tratar desórdenes alimentarios y dificultades con la comida, el peso o el cuerpo, refiere que el desorden selectivo de alimentación se asocia con algún tipo de fobia a los alimentos. Indica que una forma de revertirlo es mediante una terapia cognitivo-conductual, donde se exploran los parámetros y sentimientos negativos que pueden llevar a comportamientos como fobias (incluso la fobia a estar enfermo), ataques de pánico y varios tipos de ansiedad.

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