Los refuerzos contra la COVID reducen la tasa de mortalidad en un 90 por ciento, según un estudio israelí

MIÉRCOLES, 8 de diciembre de 2021 (HealthDay News) -- Las dosis de refuerzo de la vacuna contra el coronavirus de Pfizer preparan a quienes las reciben para que soporten de forma efectiva los estragos tanto de la variante delta como de la ómicron, sugiere un grupo de nuevos estudios.

Las personas que recibieron los refuerzos tienen un 90 por ciento menos de probabilidades de fallecer que las personas que dependen de manera exclusiva de la vacunación inicial de dos dosis, muestran los datos israelíes.

Los refuerzos contra la COVID reducen la tasa de mortalidad en un 90 por ciento, según un estudio israelí

Esta protección tendrá una importancia crítica en los próximos dos meses, a medida que la variante delta continúa dominando en todo Estados Unidos, señaló el Dr. William Schaffner, director médico de la National Foundation for Infectious Diseases.

"Aunque la ómicron nos preocupa, hay que recordar que la delta se encuentra básicamente en todos los pueblos y cuidades de Estados Unidos hoy en día: se transmite, infecta a nuevas personas, manda a la gente al hospital, y en algunas partes del país sobrecarga una vez más al sistema de atención de la salud", afirmó Schaffner. "Aunque tenemos ómicron en Estados Unidos y comienza a enraizarse, de cualquier forma más del 95 por ciento de todas las nuevas infecciones actuales son provocadas por la delta".

Algunos expertos en enfermedades infecciosas prevén que la ómicron al final supere a la delta y se convierta en la variante predominante de la COVID, dado el aumento en la transmisibilidad.

Pero también en esa área hay buenas noticias respecto a los refuerzos. Pfizer anunció el miércoles que una tercera dosis de su vacuna contrarresta a la capacidad de la ómicron de reducir la protección de anticuerpos contra la COVID de una persona.

Unos estudios de laboratorio muestran que la variante ómicron reduce la protección de la vacuna más de 25 veces en las personas que han recibido la serie completa de dos dosis de la vacuna de Pfizer, señaló la compañía en una declaración.

Pero una tercera dosis devuelve a los niveles de anticuerpos al lugar donde se encontraban antes de que la ómicron apareciera en el mundo, aseguró Pfizer.

"Aunque dos dosis de la vacuna quizá sigan ofreciendo protección contra una enfermedad grave provocada por la variante ómicron, está claro a partir de estos datos preliminares que la protección mejora con una tercera dosis de nuestra vacuna", apuntó en la declaración de Pfizer el presidente y director ejecutivo de la compañía, Albert Bourla. "Garantizar que la mayor cantidad posible de personas se vacunen por completo con la primera serie de dos dosis y un refuerzo sigue siendo el mejor procedimiento para prevenir la propagación de la COVID-19".

Los nuevos datos de Israel encontraron que las personas que recibieron un refuerzo de la Pfizer al menos cinco meses tras su serie inicial de dos dosis experimentaron una reducción del 90 por ciento en la tasa de mortalidad, en comparación con las personas que no recibieron un refuerzo.

El estudio monitorizó a más de 843,000 israelíes que habían recibido la serie de dos dosis completa de la vacuna de Pfizer, y que eran elegibles para recibir un refuerzo. En este grupo, alrededor de 758,000 personas recibieron el refuerzo.

Durante el periodo del estudio, fallecieron 65 personas del grupo de refuerzo, frente a 137 en el grupo sin refuerzo. El estudio se realizó entre agosto y septiembre, cuando la variante predominante de la COVID era la delta.

Un segundo estudio de Israel se enfocó en la infección y en la gravedad de la enfermedad, y también produjo buenas noticias respecto a los refuerzos ante la variante delta. En este estudio participaron casi 4.7 millones de israelíes que se habían vacunado del todo con la Pfizer y que eran elegibles para los refuerzos.

Las infecciones confirmadas fueron 10 veces más bajas en el grupo de personas que recibieron el refuerzo de Pfizer, reportaron los investigadores. Además, los resultados mostraron que mientras más tiempo estaba el refuerzo en el sistema de una persona, más resistente era a la infección con la cepa delta.

El refuerzo de Pfizer también redujo las tasas de enfermedad grave casi 18 veces en las personas de a partir de 60 años, y casi 22 veces en las personas de 40 a 59 años, en comparación con las personas sin el refuerzo, según los resultados, que se reportaron en la edición del 8 de diciembre de la revista New England Journal of Medicine.

"Si alguien siente algún escepticismo respecto a la necesidad de los refuerzos en cualquier grupo de edad, pienso que estos dos estudios, en conjunto, harían mucho por eliminar ese escepticismo y por reforzar el programa que tenemos aquí en Estados Unidos para que todas las personas de a partir de 18 años que sean elegibles para un refuerzo reciban esa vacuna de refuerzo", planteó Schaffner.

El Dr. Amesh Adalja, experto sénior del Centro de Seguridad en la Salud Johns Hopkins, en Baltimore, se mostró de acuerdo.

"Los individuos con un riesgo alto deben recibir el refuerzo para protegerse de la delta, que es la mayor amenaza actual", enfatizó Adalja.

Aunque los estudios israelíes no pudieron predecir cómo les irá a las vacunas contra la ómicron, Pfizer anunció algunos hallazgos esperanzadores a primera hora del miércoles.

El refuerzo aumenta los niveles de anticuerpos de una forma que podría vencer el potencial que las mutaciones de ómicron tienen de evadir al sistema inmunitario, al restablecer los niveles de anticuerpos incluso mientras la nueva cepa los socava, dijo Pfizer.

También parece que las células T "asesinas" producidas por la vacuna de Pfizer siguen siendo capaces de reconocer a al menos un 80 por ciento de los receptores que se dirigen a la proteína de pico de la variante ómicron, añadió la compañía.

Las células T "asesinas" reciben este nombre porque estas células inmunitarias atacan y eliminan directamente a las células infectadas con un virus. También reclutan a otros tipos de células para crear una mayor respuesta inmunitaria mediante el uso de las citoquinas, unas pequeñas proteínas de señalización que crean inflamación.

El hallazgo sobre las células T indica que tanto las vacunas como los refuerzos ayudan a proteger a las personas de la hospitalización y la muerte por la variante ómicron, según Pfizer.

Pero los expertos advierten que se necesitarán datos del mundo real antes de que las personas puedan sentirse cómodas respecto a la protección que ofrecen las vacunas contra la ómicron.

"No está claro qué beneficio tendrán los refuerzos contra los casos de ómicron postvacunación, ya que la variante presenta muchas mutaciones que evaden a la inmunidad", apuntó Adalja. "Pero parece que los individuos vacunados del todo están protegidos de la enfermedad grave con la ómicron, y esta es la meta principal".

Dicho esto, las personas no deben retrasar las dosis de refuerzo con la esperanza de que las compañías farmacéuticas saquen una vacuna mejorada que proteja contra la ómicron, enfatizó Stephen Kissler, investigador postdoctoral de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston.

"Recomendaría de forma contundente ponerse uno ahora, porque para cuando formulemos una vacuna específica para la ómicron y se apruebe y se acelere la producción lo suficiente para administrarla a todo el que la quiera, la ómicron ya habrá hecho lo que va a hacer", advirtió Kissler. "Quizá siga propagándose más rápido a posteriori, pero veremos un aumento de la ómicron en las próximas semanas, y no tendremos un refuerzo específico para la ómicron en ese tiempo".

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre los refuerzos de las vacunas contra la COVID-19.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: William Schaffner, MD, medical director, National Foundation for Infectious Diseases, Bethesda, Md.; Amesh Adalja, MD, senior scholar, Johns Hopkins Center for Health Security, Baltimore; Stephen Kissler, PhD, postdoctoral infectious disease research fellow, Harvard T.H. Chan School of Public Health, Boston; New England Journal of Medicine, Dec. 8, 2021

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