Los defectos cardíacos no aumentan el riesgo de una COVID grave

Los defectos cardíacos no aumentan el riesgo de una COVID grave
| Foto: HEALTHDAY

Una noticia alentadora para las personas que nacieron con un defecto cardiaco: una nueva investigación encuentra que esas personas no tienen un riesgo más alto de una COVID-19 entre moderada y grave.

El estudio incluyó a más de 7,000 adultos y niños que nacieron con un defecto cardiaco (una enfermedad cardiaca congénita) y a quienes siguieron investigadores del Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.

Entre marzo y julio de 2020, el centro reportó 53 pacientes que tenían una enfermedad cardiaca congénita (con una mediana de edad de 34 años) infectados con la COVID-19.

"Al inicio de la pandemia, muchos temían que la enfermedad cardiaca congénita fuera un factor de riesgo tan grande para la COVID-19 como la enfermedad cardiovascular de inicio en la adultez", escribieron los autores del estudio, que se publicó en la edición en línea del 14 de octubre de la revista Journal of the American Heart Association.

Pero los investigadores se quedaron "tranquilizados con el número bajo de pacientes tratados en su centro y los resultados de los pacientes", apuntaron en un comunicado de prensa de la revista.

Entre los 43 adultos y 10 niños con un defecto cardiaco congénito que se infectaron con la COVID-19, un 58 por ciento tenían una anatomía congénita compleja, un 15 por ciento tenían un síndrome genético, un 11 por ciento tenían hipertensión pulmonar, y un 17 por ciento eran obesos.

Nueve pacientes (un 17 por ciento) tuvieron una infección entre moderada y grave, y tres de los pacientes (un 6 por ciento) fallecieron, según el estudio.

Un síndrome genético concurrente en los pacientes de todas las edades y una etapa fisiológica avanzada en los pacientes adultos se asociaron con un aumento en el riesgo de síntomas intensos de la COVID-19, mostraron los hallazgos.

Cinco pacientes tenían una trisomía 21 (un cromosoma adicional en la posición 21), cuatro pacientes tenían síndrome de Eisenmenger (una circulación sanguínea anómala provocada por defectos estructurales del corazón) y dos pacientes tenían síndrome de DiGeorge (una afección provocada por una eliminación de un segmento del cromosoma 22). Casi todos los pacientes con trisomía 21 y síndrome de DiGeorge tuvieron síntomas de COVID-19 entre moderados y graves.

"Aunque nuestra muestra tuvo un tamaño pequeño, estos resultados implican que unas lesiones cardiacas congénitas específicas quizá no sean una causa suficiente por sí mismas para una infección grave con la COVID-19", según el Dr. Matthew Lewis, del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, y sus colaboradores.

"A pesar de las evidencias de que la enfermedad cardiovascular de inicio en la adultez es un factor de riesgo de unos peores resultados entre los pacientes con COVID-19, los pacientes con [una enfermedad cardiaca congénita] sin síndromes genéticos concomitantes, y los adultos que no están en una etapa fisiológica avanzada, no parecen sufrir un impacto desproporcionado", concluyeron los autores del estudio.

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