Los antihipertensivos no aumentan el riesgo de depresión

Los antihipertensivos no aumentan el riesgo de depresión

Si tiene hipertensión y está deprimido, no les eche la culpa a sus antihipertensivos.

Aunque investigaciones anteriores han insinuado que podría haber una conexión entre los antihipertensivos y la depresión, un nuevo estudio de docenas de medicamentos de uso común no encontró ningún vínculo de este tipo.

De hecho, los investigadores daneses encontraron lo contrario: nueve antihipertensivos se asociaron con un riesgo más bajo de depresión.

¿Cómo podrían los antihipertensivos ayudar en la depresión?

"Es posible que el mecanismo implicado en la reducción del riesgo de depresión sea el efecto antiinflamatorio de estos nueve fármacos", señaló en un comunicado de prensa de la revista Hypertension, que publicó los hallazgos en su edición del 24 de agosto, el autor del estudio, el Dr. Lars Vedel Kessing. Kessing es profesor de psiquiatría del Centro Psiquiátrico de Copenhague y de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.

Kessing añadió que se necesitan más estudios. Pero los hallazgos podrían ayudar a los médicos a elegir medicamentos para tratar la hipertensión en pacientes que también tengan depresión o un riesgo alto de depresión.

Anotó además que el estudio no se diseñó para probar una relación causal entre los medicamentos y un riesgo más bajo de depresión.

El nuevo estudio utilizó un registro de la población danesa. Los investigadores incluyeron a 5.4 millones de personas de Dinamarca en 2005, y dieron seguimiento a sus resultados de salud hasta diciembre de 2015.

En ese periodo, casi 3.75 millones de personas recibieron una receta de un antihipertensivo. Las cuatro clases importantes de medicamentos usados para tratar la hipertensión son: los agentes de angiotensina, los antagonistas del calcio, los betabloqueadores y los diuréticos.

Los diuréticos (conocidos comúnmente como pastillas de agua) fueron los que se recetaron con la mayor frecuencia. Más de 1.1 millones de personas recibieron una receta de un diurético. Los agentes de la angiotensina (que incluyen a los inhibidores de la ECA y a los BRA) fueron los segundos antihipertensivos más frecuentemente recetados, con poco más de un millón de recetas. Los antagonistas del calcio se recetaron más de 830,000 veces, seguidos por los betabloqueadores, con casi 780,000 recetas.

Los investigadores observaron a 41 medicamentos dentro de esas cuatro clases de medicamentos. Ninguno se vinculó con un aumento en el riesgo de depresión.

De hecho, algunos medicamentos en cada clase (un total de nueve fármacos) se asociaron con un riesgo más bajo de depresión. Los nueve están aprobados para su uso en Estados Unidos.

Los diuréticos no parecieron afectar al riesgo de depresión.

Los medicamentos que redujeron el riesgo de depresión fueron: enalapril (Vasotec), ramipril (Altace), amlopidino (Norvasc), verapamilo (Verelan), los medicamentos combinados de verapamilo, propranolol (Inderal), atenolol (Tenormin), bisoprolol (Zebeta) y carvedilol (Coreg).

La Dra. Nieca Goldberg, experta voluntaria de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), aseguró que el método científico del estudio mostró que "muchos antihipertensivos no causan depresión, y un par podrían asociarse con unas tasas más bajas de depresión".

"La depresión es muy común, y esta es una época muy estresante. Las personas que tengan síntomas de depresión (como unos sentimientos en general negativos respecto a su bienestar, dificultades para levantarse de la cama, no pueden levantarse y salir, no comen de forma adecuada) deben hablar con su proveedor de atención de la salud, tomen o no antihipertensivos", anotó Goldberg. "Antes de intentar echarle la culpa a un medicamento por la forma en que se siente, pídale una evaluación a alguien".

Brittany LeMonda, neuropsicóloga sénior del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York, dijo que es común que las personas con hipertensión o enfermedad cardiaca también tengan depresión. A veces, los medicamentos pueden exacerbar los síntomas de depresión.

"Estos nuevos hallazgos sugieren que ciertos [antihipertensivos] podrían en realidad ayudar a reducir los síntomas de depresión en ciertos individuos. Los efectos secundarios positivos de un fármaco usado para tratar otra afección pueden resultar en un beneficio significativo, e incluso reducir la necesidad de medicamentos adicionales en el futuro", planteó.

LeMonda se mostró de acuerdo en que la reducción de la inflamación podría tener un rol en el motivo de que estos medicamentos parecieran reducir al riesgo de depresión. "La reducción de la inflamación tiene efectos positivos en la salud física y mental, y es un mecanismo importante para investigaciones futuras", añadió.

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