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El uso diario de internet podría mantener la demencia a raya en los adultos mayores

LUNES, 8 de mayo de 2023 (HealthDay News) -- En un mundo cada vez más consumido por las redes sociales, se ha dado mucha importancia a la cantidad de tiempo que las generaciones más jóvenes pasan en línea cada día... y a los daños que el hábito puede conllevar.

Pero ahora, un nuevo estudio de adultos mayores sugiere que el uso regular de internet podría en realidad ser una bendición para los estadounidenses mayores, y prevenir el riesgo de demencia a largo plazo.

El uso diario de internet podría mantener la demencia a raya en los adultos mayores

"Estudiamos la asociación entre el uso de internet y el riesgo de demencia a largo plazo en adultos libres de demencia de a partir de 50 años", explicó la autora del estudio, Gawon Cho.

"Encontramos que los usuarios regulares experimentaban más o menos la mitad del riesgo de demencia que los que no lo usaban con regularidad", apuntó Cho, estudiante doctoral del departamento de ciencias sociales y de la conducta de la Facultad de Salud Pública Global de la Universidad de Nueva York, en la ciudad de Nueva York.

"Sorprendida por la magnitud de la diferencia en el riesgo", observó su equipo, Cho reconoció que no está del todo claro si los pacientes libres de demencia simplemente son más propensos a navegar en internet en primer lugar, o si navegar en internet puede en realidad mantener el riesgo de demencia a raya.

"No podemos saber cuál es la gallina y cuál es el huevo en este momento", admitió Cho.

Aun así, dijo, los hallazgos sí indican que cuando se trata de mantener un cerebro saludable, "el uso de internet es importante en la vejez".

Para examinar cómo el uso de internet podría afectar al riesgo de demencia, el equipo del estudio se enfocó en más de 18,000 adultos estadounidenses. Todos tenían entre 50 y 65 años cuando el estudio comenzó en 2022.

Tras someterse a unas evaluaciones iniciales de la salud mental, todos los participantes fueron entrevistados cada dos años, para monitorizar sus hábitos de uso de internet.

En cada entrevista, se pidió a los participante que respondieran sí o no a la siguiente pregunta: "¿Utiliza usted con regularidad internet para enviar y recibir correos electrónicos o para cualquier otro fin, por ejemplo hacer compras, buscar información o hacer reservas de viaje?".

Los que respondieron que "sí" fueron clasificados como "usuarios regulares de internet". Los que respondieron que "no" se consideraron como "usuarios no regulares".

Según esta definición, más o menos dos tercios de los participantes eran usuarios regulares de internet cuando comenzó el estudio, y poco más de un tercio no lo eran.

Además, en 2013, a una submuestra de participantes con un sesgo de una mayor edad también se les pidió que indicaran de forma precisa cuántas horas al día entraban a internet para enviar o recibir correos electrónicos, socializar, leer las noticias o comprar, entre otras actividades. Se excluyó el tiempo que pasaban viendo televisión o películas.

Entonces, el riesgo de demencia se monitorizó durante un máximo de 17 años, con un periodo de seguimiento promedio de unos 8 años.

Al final, poco menos de un 5 por ciento de los participantes habían desarrollado demencia cuando se detuvo el estudio. Más o menos un 8 por ciento de los participantes habían fallecido sin desarrollar demencia, mientras que más de un 87 por ciento retenían su agudeza mental.

Cho reconoció que más o menos una quinta parte de los participantes cambiaron sus hábitos de uso de internet durante el estudio. En específico, alrededor de un 13 por ciento de los que habían sido clasificados al principio como usuarios regulares indicaron que eran usuarios no regulares durante al menos una de las entrevistas posteriores.

También se observó el cambio contrario, anotó el equipo, es decir, poco más de un tercio de los que al principio se consideraron como usuarios no regulares cambiaron a un uso regular de internet al menos una vez en los años siguientes.

Aun así, la gran mayoría de los participantes no alteraron su sus hábitos de uso de internet con el tiempo. Tras comparar los hábitos iniciales de internet con el riesgo de demencia, el equipo concluyó que cerca de un 1.5 por ciento de los usuarios regulares de internet tenían un riesgo de demencia, mientras que más de un 10 por ciento de los usuarios no regulares tenían este riesgo, según el informe.

Los investigadores señalaron que los hallazgos se sostuvieron incluso tras tomar en cuenta la raza, la etnia, el sexo y la educación anterior.

Pero se observó un giro notable cuando el equipo se enfocó en los datos sobre el uso por hora de 2013.

En ese grupo pequeño de hombres y mujeres relativamente mayores, los investigadores observaron una "dinámica con forma de U", en que las personas mayores que nunca usaban internet y los que usaban internet de 6 a 8 horas al día parecían tener un riesgo más alto de demencia que sus pares cuyo uso de internet se ubicaba en algún punto intermedio.

Cho anotó que investigaciones anteriores han sugerido que un uso excesivo de internet podría en última instancia "afectar negativamente el riesgo de demencia en los adultos mayores".

En cuanto al hallazgo más amplio de que el uso regular de internet podría proteger de la demencia, Cho y sus colegas especularon que quizá tenga algo que ver con cómo la navegación rutinaria en línea ayuda a promover la capacidad de lenguaje, la memoria y la capacidad de procesamiento de los pensamientos.

Los hallazgos se publicaron en la edición del 3 de mayo de la revista Journal of the American Geriatrics Society.

Claire Sexton, directora sénior de programas y alcance científico de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association), sugirió que los hallazgos concuerdan con la idea de que "mientras más sabemos sobre los factores de riesgo del Alzheimer que podemos cambiar, mejor".

Sexton comentó que "es una investigación importante, ya que identifica un factor potencialmente modificable que podría influir en el riesgo de demencia".

Se necesitará más investigación sobre el impacto de las opciones de estilo de vida en el riesgo de demencia, anotó.

"Las personas quizá puedan reducir su riesgo de deterioro cognitivo si adoptan unos hábitos clave de estilo de vida, lo que incluye una actividad física regular, obtener un mayor nivel de educación formal, cuidar la salud del corazón, y dormir lo suficiente", enfatizó. "Cuando sea posible, combine estos hábitos para alcanzar el beneficio máximo para el cerebro y el cuerpo. Comience ahora. Nunca es demasiado tarde, ni demasiado temprano, para incorporar unos hábitos saludables".

Más información

Aprenda más sobre la demencia en el Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento de EE. UU.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Gawon Cho, doctoral student, department of social and behavioral sciences, School of Global Public Health, New York University, New York City; Claire Sexton, DPhil, senior director, scientific program and outreach, Alzheimer’s Association, Chicago; Journal of the American Geriatrics Society, May 3, 2023

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