Muestran cómo las máscaras frenan la propagación del coronavirus

Muestran cómo las máscaras frenan la propagación del coronavirus
| Foto: HEALTHDAY

Una tos podría propagar una nube de COVID-19 por toda una habitación, pero una máscara facial puede reducir en gran medida el tamaño y la propagación de la nube, encuentra un estudio reciente.

De hecho, el volumen de la nube sin la máscara es unas siete veces mayor que con una máscara quirúrgica, y 23 veces mayor que con una máscara N95, encontraron los investigadores.

"Hallamos que cualquier cosa que reduzca la distancia que la nube se desplaza, como una máscara, un pañuelo o toser en el codo, debería reducir en gran medida el área en que las gotitas se dispersan al toser, y por tanto las probabilidades de infección", señaló el investigador, Rajneesh Bhardwaj, del Instituto Indio de Tecnología de Bombay, en Mumbai.

Usando la teoría de la propulsión y datos de la literatura, Bhardwaj y su colaborador, Amit Agrawal, encontraron que los primeros 5 a 8 segundos tras la tos son críticos para que las gotitas se suspendan en el aire y propaguen la enfermedad. Después de esto, la nube de la tos comienza a descomponerse.

Los hallazgos del estudio ayudaron a los investigadores a desarrollar una fórmula para determinar el número máximo de personas que pueden estar en una sala de hospital, y la frecuencia con la que se debe ventilar el aire de una habitación, elevador, teatro de cine, coche, cabina de avión o restaurante para mantener el aire fresco y reducir las probabilidades de infección.

El informe se publicó en la edición en línea del 20 de octubre de la revista Physics of Fluids.

"Calculamos este volumen de aire, lo que podría ayudar a diseñar la ventilación de los espacios cerrados y por consiguiente reducir la propagación de la enfermedad", añadió Agrawal en un comunicado de prensa del Instituto Americano de Física.

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