El calor mata más de lo que se pensaba

El calor mata más de lo que se pensaba

El calor se subestima como causa de muerte en Estados Unidos, sugiere un estudio reciente.

Según los investigadores, los certificados de defunción indican que el calor acaba con las vidas de hasta 600 estadounidenses cada año, pero el calor moderado podría en realidad ser la causa de muerte de más de 5,000 al año. Y las restricciones de distanciamiento social de la COVID-19 podrían hacer que, este verano, permanecer fresco resulte más difícil.

La mayoría de las muertes fueron por el tiempo moderadamente caluroso, en lugar del tiempo extremadamente caluroso, unas categorías que los investigadores definieron usando las temperaturas normales en un área dada.

"El nivel de peligrosidad de un día caluroso podría depender del lugar donde viva", señaló la investigadora Kate Weinberger, profesora asistente de salud ocupacional y ambiental de la Facultad de Salud de la Población y Pública de la Universidad de Columbia Británica.

"Un día de 90 grados Fahrenheit (32 grados centígrados) quizá sea peligroso en Seattle, pero no en Phoenix", aclaró. "Uno de los factores que da origen a este fenómeno son los distintos grados de adaptación al calor. Por ejemplo, el aire acondicionado es mucho más común en ciudades como Phoenix, que experimentan un tiempo caluroso con más frecuencia, que en ciudades como Seattle, con un clima más fresco".

Los investigadores usaron datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de EE. UU. sobre las muertes en los condados más poblados de 1997 a 2006.

Estimaron que el calor moderado mataba a más de 3,300 personas por año en los condados incluidos en el estudio, y que el calor extremo acababa con las vidas de 2,300 personas al año.

"Estos estimados no dependen de que alguien reconozca que una muerte en particular se debió a un exceso de calor, de forma que se acercan más al número real que estimados anteriores", comentó el investigador, Gregory Wellenius, director del Programa de Clima y Salud de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston.

"Hoy en día, el calor es una amenaza importante para la salud de nuestras comunidades y familias", advirtió en un comunicado de prensa de la Universidad de Boston. "Las autoridades de salud pública tienen una responsabilidad de implementar planes de acción para el calor, como ya han hecho muchas comunidades de todo el mundo, con el objetivo de advertir a los residentes antes de los días de calor extremo, y de ayudar a los residentes a afrontar y minimizar sus riesgos por el calor".

Pero la COVID-19 hará que este verano mantenerse fresco resulte más difícil, añadieron los investigadores.

"Proveer espacios con aire acondicionado de acceso público los días que haga calor conlleva ahora unos riesgos adicionales y requiere unos nuevos protocolos para mantener a las personas seguras tanto del calor como de la infección", explicó Wellenius.

"Al mismo tiempo, muchas oficinas, centros comerciales, tiendas, restaurantes y otros edificios comerciales siguen todavía cerrados, y este verano las personas dependen más que nunca antes del aire acondicionado en casa", enfatizó. "Dadas las altas tasas de desempleo, sobre todo en las comunidades vulnerables, quizá observemos un impacto incluso mayor del calor en la salud de las personas este verano".

El informe se publicó el 19 de junio en la revista Environmental Epidemiology.

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