La soledad no está aumentando durante el confinamiento

La soledad no está aumentando durante el confinamiento

Desde los primeros días de la pandemia del coronavirus, a los expertos les ha preocupado que las órdenes de distanciamiento social y de confinamiento en casa condujeran a un aumento en la soledad. Pero un nuevo estudio de EE. UU. sugiere que no ha sido así.

En una encuesta nacional, los investigadores sugirieron que un mes tras el inicio de los cierres estatales, los estadounidenses no tenían más probabilidades de sentirse aislados y solos que antes de la COVID-19. De hecho, las personas con frecuencia dijeron que se sentían más conectadas a los demás.

Los investigadores señalaron que los hallazgos son una medida de lo bien que las personas se han ajustado durante la pandemia.

"Siempre es interesante que te prueben que te has equivocado", comentó un psicólogo, James Maddux, haciendo referencia a los pronósticos de los expertos de que la soledad aumentaría, quizá de forma dramática.

Maddux, que no participó en el estudio, aseguró que los resultados son importantes.

"Creo que es un testamento a la adaptabilidad y a la resiliencia humanas", dijo Maddux, experto sénior del Centro para el Avance del Bienestar de la Universidad de George Mason en Fairfax, Virginia.

Esto no quiere decir que nadie haya sufrido por el aislamiento durante la pandemia, comentó la investigadora principal, Martina Luchetti, profesora asistente del Colegio de Medicina de la Universidad de Florida.

Pero, en promedio, encontró la encuesta, los participantes no reportaron un aumento en la soledad. Y eso fue así también en ciertos grupos que se preveía que tendrían un riesgo particular, como las personas que viven solas y las que tienen afecciones de salud crónicas.

Hubo cierto cambio en los adultos mayores, que reportaron una mayor soledad al inicio de la crisis, por ejemplo cuando se emitieron las recomendaciones sobre el distanciamiento social.

Pero ese aumento se niveló tras la entrada en vigor de las órdenes de confinamiento en casa.

¿Por qué no hubo un aumento nacional en la soledad?

La encuesta no puede responder a esa pregunta. Pero Luchetti apuntó que la "distancia física" no tiene que implicar un aislamiento social. Y los resultados concuerdan con lo que muchas personas dicen de manera anecdótica: que encuentran formas de conectarse, con la ayuda de plataformas como FaceTime y Zoom.

De hecho, la calidad de muchas conexiones diarias quizá haya mejorado... tal vez las personas se pregunten cómo están, y de verdad hablen sobre ello.

"Quizá las personas se estén manteniendo más en contacto, y poniéndose en contacto con amigos con quienes antes no conectaban", planteó Luchetti.

Maddux se mostró de acuerdo. "Incluso los correos electrónicos de trabajo se acaban con un 'mantente seguro'", anotó.

Maddux dijo que no le sorprendería si esos tipos de interacciones humanas, por remotas que sean, estén haciendo una diferencia. "Es posible sentirse cercano y respaldado sin estar cara a cara", aseguró.

Más allá de esto, apuntaron los investigadores, el distanciamiento físico tenía como objetivo ralentizar la pandemia. El sentimiento de estar contribuyendo al bien común podría haber fomentado "la resiliencia a la soledad", plantearon.

El estudio se publicó el 22 de junio en la revista American Psychologist. Implicó a más de 2,000 adultos de EE. UU. que participaron en una encuesta sobre la soledad realizada en enero y febrero. Después de que la COVID-19 se declarara emergencia nacional en marzo, los investigadores decidieron ponerse en contacto de nuevo con los participantes en la encuesta, para medir cómo había cambiado su situación.

Les hicieron las mismas preguntas sobre la soledad a finales de marzo, y una vez más a finales de abril, más o menos un mes tras el inicio de las órdenes de confinamiento en casa en la mayoría de los estados de EE. UU.

En promedio, encontró la encuesta, los participantes no reportaron un aumento en la soledad, y en realidad tendían a sentir un mayor "respaldo percibido" de los demás, en comparación con enero/febrero.

Los adultos mayores fueron el único grupo que reportó un aumento temporal en la soledad. Pero comenzaron desde un mejor punto inicial: reportaron menos soledad que las personas más jóvenes antes de la COVID-19. Y el aumento se estabilizó en abril.

El motivo no está claro. Pero, dijo Maddux, una posibilidad es que, al principio, los adultos mayores no fueran grandes usuarios de la tecnología. Y luego aprendieron.

Maddux comentó que, de ahora en adelante, los adultos mayores que aprendieron a usar Zoom y Skype quizá deseen seguir usando la tecnología para mantenerse conectados.

Pero aunque los hallazgos de la encuesta son alentadores, solo capturaron la experiencia de las personas hasta finales de abril. Luchetti afirmó que será importante monitorizar cómo les va a las personas con el paso del tiempo, sobre todo a las que son mayores o tienen afecciones de la salud que tal vez limiten sus contactos cara a cara cuando los estados reabran.

Las encuestas también tienen límites, por ejemplo, perder participantes con el tiempo. La encuesta comenzó con casi 3,800 personas, y poco más de 2,000 respondieron al seguimiento en marzo. Las personas que reportaron más soledad al inicio fueron más propensas a abandonarla.

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