A medida que los estados reabren, ¿qué es el 'rastreo de contactos' y cómo funciona?

A medida que los estados reabren, ¿qué es el 'rastreo de contactos' y cómo funciona?

LUNES, 4 de mayo de 2020 (HealthDay News) -- Muchos estados de EE. UU. se preparan para salir de sus cuarentenas, con la esperanza de reencaminar sus economías.

Pero a los expertos les preocupa que esos estados todavía no hayan creado la infraestructura de salud pública necesaria para reabrir de forma segura sin provocar una segunda oleada de infecciones de COVID-19.

En particular, son necesarias decenas de miles de nuevos trabajadores de salud púbica entrenados en el rastreo de contactos para tener alguna esperanza de evitar brotes futuros en las comunidades locales, advirtió Crystal Watson, experta sénior del Centro de Seguridad de la Salud Johns Hopkins.

El rastreo de contactos "es la mejor herramienta que tenemos para gestionar esto de una forma continua y permitir que nuestra economía reabra de nuevo", señaló Watson, que hace poco fue coautora de un importante informe sobre el rol continuo de la salud pública para reabrir EE. UU.

Watson calcula que Estados Unidos necesitará al menos 100,000 trabajadores entrenados en el rastreo de contactos en todo el país, como el mínimo indispensable, para mantener la COVID-19 a un nivel manejable.

Actualmente, hay unos 30,000 rastreadores de contactos, dijo Watson. Quizá no parezca una gran cantidad, pero es mejor que lo que había a principios de esta emergencia nacional, cuando había apenas unos 2,200 rastreadores de contactos entrenados en los departamentos de salud estatales de Estados Unidos.

La semana pasada, el área triestatal de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut anunció planes para crear un grupo de liderazgo nacional de entre 6,400 y 17,000 rastreadores de contactos, un punto de partida de 30 rastreadores por cada 100,000 personas, que se pueda ampliar si los casos de COVID-19 comienzan a aumentar.

"Uno de los pasos más importantes que hay que tomar para reabrir la economía de la forma más segura posible es crear un sistema de rastreo de contactos. Cuando se relaje el distanciamiento social, el rastreo de contactos es nuestra mayor esperanza para aislar el virus cuando aparezca, y para mantenerlo aislado", aseguró en una declaración el exalcalde de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg, que está ayudando a dirigir la iniciativa.

Cómo funciona el rastreo de contactos

El rastreo de contactos es, en esencia, trabajo detectivesco, aseguran los expertos.

"Se usa para romper la cadena de transmisión, para gestionar las epidemias de este virus a un nivel que sea constantemente bajo, para prevenir olas futuras o aumentos en los casos, y para permitirnos volver a trabajar de una forma mucho más segura", enfatizó Watson.

El uso del rastreo de contactos es una de las más antiguas tácticas de salud pública, y se remonta siglos, aseguró Lori Tremmel Freeman, directora ejecutiva principal de la Nacional de Funcionarios de Salud de los Condados y Ciudades (National Association of County and City Health Officials).

"Significa que desde que se sabe que una persona podría tener el virus o ha dado un posible resultado positivo, se trabaja de inmediato primero para aislar a esa persona para que no lo propague más", explicó Freeman. "Se le aleja de las demás personas, y entonces se trabaja con esa persona directamente para comprender con quién han tenido un contacto".

Los rastreadores de contactos al final monitorizan una "red de transmisión", al seguir a un patógeno como el coronavirus mientras se propaga de persona a persona. Preguntan a cada persona infectada sobre sus contactos, y entonces se comunican con esos contactos.

El rastreo de contactos no ha sido una estrategia ampliamente implementada en la respuesta a la COVID-19, porque la epidemia surgió con tanta rapidez y no había suficientes pruebas disponibles como para averiguar de manera exacta quién portaba el virus, comentan los expertos.

Debido a esto, los estados tuvieron que utilizar el aislamiento social y los cierres, que son herramientas de salud pública más contundentes.

"No es deseable estar en la parte superior de la curva e intentar implementar un sistema de rastreo de contactos en la comunidad", aclaró Freeman. "En ese momento sería abrumador y casi imposible de lograr".

Pero ahora hay partes del país en donde el rastreo de contactos se podría implementar como parte del esfuerzo de reducir el aislamiento social, plantearon los expertos. Esos lugares tienen unos niveles bajos de transmisión activa de la COVID-19, y suficientes pruebas disponibles para identificar a los nuevos casos.

"En ciertas partes del país que no han experimentado muchas infecciones o transmisiones, sin duda alguna es posible implementar el rastreo de contactos ahora mismo", planteó Freeman.

La privacidad es clave

La idea del rastreo de contactos provoca ciertas preocupaciones respecto a la privacidad médica, y las autoridades de salud pública se toman esas preocupaciones en serio, aseguró Lisa Lee, experta en salud pública.

"Tienen la obligación ética, y en la mayoría de los estados, legal, de proteger la información y usarla sólo con fines de salud pública", dijo Lee, directora de integridad académica y cumplimiento en investigación de Virginia Tech.

Un rastreo de contactos efectivo no requiere que la identidad del enfermo se revele, anotó Lee. Los trabajadores de salud pública simplemente abordan a las personas incluidas como infectados potenciales y les preguntan sobre los síntomas y las pruebas, sin decirles quién podría haberles transmitido el virus.

También podría implicar que un negocio envíe una notificación de que personas infectadas con la COVID-19 habían estado en el lugar. Si alguien visitó el negocio en ciertos días, se les pediría que entraran en autocuarentena y que se comunicaran con su médico o con un funcionario de salud pública.

Como es de imaginar, esto requiere mucho personal.

"El rastreo de contactos consume mucho tiempo y muchos recursos, debido a esa red de información que al final se descubre cuando se comienza a investigar con quién podrían haber entrado en contacto las personas", indicó Freeman.

La COVID-19 complica las cosas mucho más, porque la infectividad del coronavirus todavía no se ha establecido con firmeza, lo que significa que incluso los encuentros casuales se deben incluir en la propagación potencial, dijo Lee.

Por ejemplo, algunos estudios han mostrado que el coronavirus puede desplazarse más de los 6 pies (casi 2 metros) que en general se acepta como el estándar del aislamiento social, si la persona enferma tose o estornuda, anotó Lee.

"En este momento, hasta que sepamos mejor el tipo de duración y la distancia que en realidad son infecciosos y contagiosos, preferimos decir que todo el que haya tenido un contacto se ha expuesto potencialmente", observó Lee.

"Hablar, toser, estornudar e inhalar pueden propagar el virus", añadió Lee. "Si está cerca de una persona que lo haya hecho, se debería considerar como un contacto".

Los desempleados podrían convertirse en rastreadores

Actualmente, se les pide a las personas expuestas potencialmente a la COVID-19 que entren en autocuarentena durante 14 días y que se sometan a las pruebas para el virus, comentaron los expertos.

Esto plantea otro aspecto del rastreo de contactos que se toma su tiempo: cuidar a las personas que se identifique que están potencialmente infectadas.

Las personas que se aíslan en casa necesitan respaldo, dijo Freeman. Necesitarán personas que les lleven la compra y suministros, y acceso a la atención médica si resulta necesario.

También debe haber lugares disponibles (por ejemplo, los hoteles o los dormitorios universitarios vacíos) para ubicar a las personas que no puedan entrar en cuarentena en casa sin poner a sus familiares en riesgo de infección, añadió Freeman.

La Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad de Johns Hopkins está creando ahora un programa de entrenamiento en línea para los nuevos rastreadores de contacto, que podría ayudar a los departamentos de salud pública de Estados Unidos a llevar a los trabajadores al campo lo antes posible.

Se necesitarán fondos para pagarles a esas personas, planteó Emily Gurley, epidemióloga de enfermedades infecciosas del Centro de Salud Global Johns Hopkins.

El informe de Watson estimó que pagarles a todos los rastreadores de contacto a tiempo completo que se necesitan para reabrir a Estados Unidos costaría unos 3.6 mil millones de dólares, basándose en un año de pago a tiempo completo a 17 dólares por hora.

Pero dado el estado del país y de la economía, Gurley no cree que será difícil encontrar a las decenas de miles de personas que se necesitan para organizar esta masiva iniciativa.

"Se encontrarán en las comunidades que necesitan respaldo", aseguró Gurley. "Ahora mismo, muchas personas no tienen trabajo, así que supondría que hay un suministro de solicitantes. También escuchamos todos los días de personas a quienes les gustaría participar. Creo que durante los momentos de crisis nacional, hay muchas personas que desean ayudar, que de verdad quieren implicarse y hacer algo".

Más información

La Universidad de Johns Hopkins ofrece más información sobre el rastreo de contactos en la COVID-19.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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