Por qué ocurren los cálculos biliares y cómo prevenirlos

La vesícula es un pequeño órgano que se encuentra debajo del hígado.

Se encarga de almacenar la bilis que secreta el hígado, para liberarla cuando se consumen alimentos, y así lograr un correcto proceso digestivo.

Por qué ocurren los cálculos biliares y cómo prevenirlos
Los cálculos biliares suelen provocar dolores intensos en la parte derecha superior o central del abdomen. | Foto: GETTY IMAGES

Puntos clave

  • La vesícula es un pequeño órgano que se encarga de almacenar la bilis que secreta el hígado, para liberarla cuando consumimos alimentos y así lograr una correcta digestión.
  • Cuando los niveles de bilirrubina o colesterol son elevados, la bilis es insuficiente para disolverlos y tiende a endurecerse, formando cristales y a la larga dolorosos cálculos.
  • Para no correr riesgos bajo esta afección, se debe modificar la alimentación e incorporar más alimentos ricos en fibra y antioxidantes, a la vez que se eliminan los alimentos grasos.

Cuando este fluido digestivo se endurece, puede formar depósitos llamados cálculos biliares, que pueden ser pequeños (del tamaño de un grano de arena) o grandes (casi una pelota de golf).

Aquí te contamos todo sobre esta afección y qué precauciones debes tomar desde la dieta para no correr ningún riesgo.

¿Por qué aparecen los cálculos biliares?

En muchos casos los cálculos o piedras biliares no causan síntomas y pasan desapercibidos. Sin embargo, pueden llegar a alojarse en el conducto pancreático o colédoco, y provocar:

  • Dolor de espalda.
  • Dolor en el hombro.
  • Dolor repentino y que se intensifica rápidamente en la parte derecha superior o central del abdomen
  • Náuseas o vómitos.

Este malestar puede durar entre algunos minutos hasta varias horas. Deberás consultar a un médico si el dolor es tan intenso que no te permite lograr una posición cómoda, presentas fiebre con escalofríos o padeces ictericia, es decir, color amarillento en la piel o en la esclerótica (membrana blanca del ojo).

Actualmente, no está claro cuál es el origen de los cálculos biliares, aunque las causas más comunes son:

  • Demasiada bilirrubina: esta es una sustancia que se produce cuando se destruyen glóbulos rojos. Puede ocurrir por diferentes motivos, generalmente enfermedades asociados al hígado, como cirrosis hepática, aunque también puede deberse a infecciones de las vías biliares.
  • Demasiado colesterol: la bilis es capaz de disolver el colesterol que libera el hígado (gracias a su composición química). Sin embargo, cuando este se presenta en grandes cantidades, la bilis no puede descomponerlo, por lo que el colesterol se acumula en la vesícula, forma cristales y a la larga cálculos.
  • Problemas en el vaciado de la vesícula: cuando el vaciado de la vesícula no se produce por completo o es insuficiente, se puede acumular bilis y contribuir a la formación de cálculos.

Aunque todos podemos sufrir cálculos biliares, quienes tienen más riesgo son:

  • Adultos mayores de 40 años.
  • Hispanos o latinos.
  • Mujeres.
  • Mujeres embarazadas. 
  • Personas con antecedentes familiares de cálculos biliares.
  • Personas con diabetes.
  • Personas con enfermedad hepática.
  • Personas con sobrepeso u obesidad 
  • Personas con trastornos sanguíneos. 
  • Personas que consumen medicamentos con estrógeno, como anticonceptivos orales o fármacos para terapia hormonal.
  • Personas sedentarias.

Otro aspecto clave es la alimentación. Los profesionales vincularon una mayor incidencia de cálculos biliares entre las personas que tienen dietas ricas en grasas, colesterol a la vez que son bajas en fibra.

Veamos qué alimentos debes incluir en la dieta si tienes cálculos biliares y cuáles debes limitar o evitar:

Alimentos permitidos

Se aconseja optar por alimentos que sean ricos en fibra y antioxidantes, ya que favorecen la digestión de las proteínas y grasas, promueven la eliminación de toxinas, equilibran la flora intestinal y estimulan una buena digestión. Puedes recurrir a:

  • Carnes con poco o nada de grasa, como chuleta, lomo, o solomillo de cerdo o ternera, y pechugas de pollo.
  • Cereales, como avena o quinua
  • Frutas (con moderación), preferentemente madura, en compota o puré.
  • Huevos.
  • Lácteos y sus derivados, pero desnatados.
  • Pescado blanco, como bacalao, lubina o merluza.
  • Semillas, como ajonjolí, chía, girasol o linaza. 
  • Vegetales y hortalizas en general, siempre y cuando los prepares cocidos, puesto que son más fáciles de digerir.

Además de incluir este tipo de alimentos, es importante respetar las tres comidas y dos tentempiés entre ellas, controlar el tamaño de las porciones y no pasar mucho tiempo sin comer.

También debes hidratarte correctamente, bebiendo entre 2 y 2 ½ litros de agua al día.

Alimentos dañinos

Debes evitar aquellos alimentos o bebidas que dificultan el proceso digestivo, a la vez que favorecen la producción de colesterol y bilirrubina que la bilis no puedes disolver. Entre ellos hallamos:

  • Bebidas alcohólicas.
  • Café.
  • Carne grasosa. 
  • Comida picante o muy condimentada. 
  • Dulces y chocolates.
  • Embutidos.
  • Escabeches o conservas. 
  • Frituras.
  • Frutas ácidas, como los cítricos, la desecada y confitada. 
  • Grasas en general. 
  • Infusiones fuertes o ácidas. 
  • Lácteos y sus derivados.
  • Panificados.
  • Pastas.
  • Pescado azul, como anchoa, atún, salmón o sardina.
  • Refrescos y gaseosas.
  • Vegetales crudos.

Cómo disminuir las grasas en la dieta

Además de restringir o evitar ciertos alimentos, puedes seguir estos consejos para disminuir la presencia de grasa en tu alimentación:

  • Intenta reemplazar la fritura como método de cocción, en su lugar puedes optar por asar, hervir, hornear o preparar al vapor.
  • Lee las etiquetas de los productos que consumes, para conocer su contenido graso y saber si poseen saborizantes o conservantes que pueden ser perjudiciales.
  • Reemplaza parte de las porciones de carnes por opciones fáciles de digerir, como vegetales cocidos.
  • Retira el exceso de aceite de tus platillos o reemplázalo por aerosol para cocinar. También puedes incorporar el hábito de medir el aceite que vas a usar (se aconseja una cucharada por persona) en lugar de verterlo directamente sobre la preparación. 
  • Si no tienes carne magra, intenta retirar la mayor cantidad de grasa posible.

Para recordar:

Hasta contar con evidencia científica significativa proveniente de ensayos en humanos, las personas interesadas en utilizar terapias a base de hierbas y suplementos deben tener mucho cuidado.

No abandones ni modifiques tus medicamentos o tratamientos, antes habla con el doctor sobre los potenciales efectos de las terapias alternativas o complementarias.

Recuerda, las propiedades medicinales de las hierbas y suplementos también pueden interactuar con los fármacos recetados, con otras hierbas y suplementos, e incluso alterar tu dieta.

Fuentes consultadas: Base Exhaustiva de Datos de Medicamentos Naturales, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., Clínica Mayo, Departamento de Agricultura de EE. UU., Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales, Instituto Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa.

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