Antocianinas, el secreto de los alimentos morados

¿Alguna vez te preguntaste a qué se debe el color morado, azul, o rojo de ciertas frutas y vegetales?

Las responsables son las antocianinas, unos pigmentos vegetales con propiedades antioxidantes y muchos beneficios para la salud. Aquí te contamos cómo pueden ayudarte y en qué alimentos puedes encontrarlas.

Antocianinas, el secreto de los alimentos morados
Las antocianinas otorgan el color violeta a muchas frutas y vegetales. | Foto: GETTY IMAGES

Las antocianinas son pigmentos vegetales pertenecientes al grupo de los flavonoides. Aunque su nombre proviene del griego anthos (flor) kyáneos (azul), también incluye a los pigmentos rojos y morados.

La coloración variará según el pH del alimento, siendo violeta o azul en soluciones alcalinas, y rojo o amarillo en soluciones ácidas.

Podemos encontrar fácilmente antocianinas en muchas frutas, vegetales, cereales o semillas, como:

  • Acaí.
  • Arándanos. 
  • Batatas. 
  • Berenjenas. 
  • Cebolla morada. 
  • Ciruelas. 
  • Col morada. 
  • Frambuesas. 
  • Granadas. 
  • Higos. 
  • Lechuga morada. 
  • Maíz morado. 
  • Manzanas. 
  • Moras. 
  • Pimientos. 
  • Remolacha. 
  • Sauco. 
  • Uvas. 
  • Zarzamoras.

Las antocianinas se encargan de proteger a las plantas de los efectos oxidantes que causa una exposición prolongada a la luz solar, a la vez que mejoran la asimilación de vitamina C. También se encontró que poseen muchas bondades para la salud.

Beneficios de las antocianinas

Para comprender una de las principales funciones de las antocianinas, debemos saber qué son los radicales libres.

Estos son moléculas que tienden a interactuar fácilmente con su entorno, generando así grandes cadenas de reacción a lo largo del cuerpo que pueden ser dañinas.

Para contrarrestar esos efectos existen antioxidantes (como las antocianinas), sustancias capaces de estabilizar a los radicales libres, y disminuir sus efectos sobre las células.

Cuando los radicales libres son superiores a los antioxidantes, pueden comenzar a dañar el tejido graso, el ADN y las proteínas, aumentando el riesgo de muchas enfermedades:

  • Cáncer.
  • Enfermedad de Alzheimer.
  • Enfermedad de Parkinson.
  • Inflamación crónica.
  • Problemas cardíacos.

La presencia de radicales libres también favorece el envejecimiento prematuro, que se manifiesta con la aparición temprana de distintos síntomas:

  • Debilidad ósea.
  • Falta de coordinación.
  • Manchas o arrugas en la piel.
  • Pérdida de cabello.
  • Pérdida de memoria.

Además de prevenir esas afecciones, las antocianinas se vinculan a otros beneficios para la salud:

  • Mayor control del azúcar en sangre, ya que restringen la actividad de una enzima llamada alfa-glucosidasa.
  • Mejor control del peso corporal, interviniendo en los procesos de digestión y absorción de grasas.
  • Mejor función cardiovascular, ya que inhiben la acumulación de colesterol "malo" en sangre, previniendo la formación de placa y el estrechamiento u obstrucción de las arterias.
  • Mejor función urinaria, ya que la mayoría de los alimentos que la contienen funcionan como diuréticos y previenen infecciones o cálculos renales
  • Mejores defensas, no solo porque reducen el impacto del estrés oxidativo provocado por los radicales libres, sino también por sus propiedades antimicrobianas y por estimular la producción y actividad de los linfocitos, células del sistema inmunitario.
  • Menor inflamación, ya que obstaculizan la actividad de las ciclooxigenasas (COX), un grupo de proteínas con efectos inflamatorios.
  • Protege las fibras de colágeno, un grupo de proteínas que mejora la elasticidad y capacidad de filtrar sustancias de la piel y fortalece las articulaciones.

Para aprovechar todas las bondades de las antocianinas los especialistas recomiendan incluir los alimentos que las contienen de forma variada, preferentemente frescos y con piel (ya que en ella es donde se encuentran en mayor concentración).

Actualmente, no se conocen efectos secundarios asociados al consumo de antocianinas, y se considera que solo podrían ocurrir tras ingestas excesivamente altas de los alimentos que las contienen.

Para recordar:

Hasta contar con evidencia científica significativa proveniente de ensayos en humanos, las personas interesadas en utilizar terapias a base de hierbas y suplementos deben tener mucho cuidado.

No abandones ni modifiques tus medicamentos o tratamientos, antes habla con el doctor sobre los potenciales efectos de las terapias alternativas o complementarias.

Recuerda, las propiedades medicinales de las hierbas y suplementos también pueden interactuar con los fármacos recetados, con otras hierbas y suplementos, e incluso alterar tu dieta.

Fuentes consultadas: Base Exhaustiva de Datos de Medicamentos Naturales, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., Clínica Mayo, Departamento de Agricultura de EE. UU., Instituto Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa, Sociedad Estadounidense de Nutrición.

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