¿Me puedo curar rezando?

La fe... ¿mueve virus y bacterias?

La fe... ¿mueve virus y bacterias?

¿Es posible que las oraciones en cadena, los rezos colectivos o simplemente dos manos unidas implorando al Señor obren milagros? Es algo que la ciencia se está preguntando, a la luz de estudios que revelan que la potencia de la fe puede ser más que una cuestión mística.

Oración y sanación a distancia

Manos unidas

El Dr. Mitchell Krucoff, de la Universidad Duke, investiga el poder curativo de los rezos desde 1996. Y cuenta que entidades como los Institutos Nacionales de Salud están avalando estos estudios, que cruzan algo tan intangible como lo espiritual con diagnósticos médicos de alta gravedad.

Iglesia, aliada de la felicidad

Religión y relajación

Herbert Benson, de la Universidad de Harvard, asegura que las formas religiosas de meditación, y de hecho el rezar es una de ellas, generan relajación, lo que aleja el estrés y aquieta el cuerpo, promoviendo la sanación.

Cada religión, un rezo

Cada religión, un rezo

"Para los budistas es la meditación, para los católicos es el rosario, para los judíos es la pacificación, cada religión tiene su particular forma de rezar, pero todas persiguen la misma meta: buscar la paz interior y, en el caso de la salud, la curación", explica Benson.

Experiencias cercanas a la muerte
Orar cambia el cuerpo

Orar cambia el cuerpo

Un estudio de la Universidad de Pennsylvania analizó los cambios cerebrales en el momento de la oración, y concluyó que a medida que el individuo se adentra más en el mundo espiritual, el cerebro se "aquieta", se relaja, como si las conexiones neuronales se disolvieran...

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Rezar por otro

Pero, ¿cómo puede este cerebro en estado de relajación por el rezo ayudar al enfermo? Y aquí ya debemos creer en la energía colectiva, que genera una actitud positiva que ayuda al paciente a sobrellevar, y, quién sabe, también a superar la enfermedad.

Espiritualidad en hospitales

Imágenes que sanan

La creencia en las vírgenes sanadoras es popular en la liturgia católica. No sólo a través de rezos, sino de procesiones. Y, al parecer el correlato médico compensa al fervor de la fe: Harold Koening, autor de "Handbook of Religion and Health" explica por qué...

Cuando la fe atenta contra tu salud

Creer para sanar

Koening analizó 1,200 estudios sobre fe y sanación, y concluyó que las personas religiosas tienen vidas más sanas. Asegura que los que no van a la iglesia permanecen más tiempo hospitalizadas, tienen 14 veces más riesgo de morir tras una cirugía y más chance de sufrir accidentes cerebrovasculares.

Un niño que vio a Jesús
Orar por la salud

Orar por la salud

En Israel, por ejemplo, los judíos ortodoxos tienen un 40% menos de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y cáncer, asegura Koening en su libro sobre salud y religión.

Religión que previene

Religión que previene

Koening asegura que las personas con una potente fe se deprimen menos, y en el caso de sufrir este trastorno emocional se recuperan más rápido. "Es la fuerza de la fe", explica el científico, que trabaja en alianza con la Escuela de Medicina de la Johns Hopkins University y los Institutos Nacionales de Salud.

La fe mejora la salud mental

Entre la vida y la muerte

La religión, explica Koening, ayuda a tener "una mirada especial sobre el mundo" y su manifestación más simple, la oración, a superar la adversidad de, por ejemplo, enfrentar el momento de la muerte de un ser querido.

¿Existe el más allá?

No está recetado

Por supuesto que los médicos no pueden recetar una oración como el cura de una congregación puede recomendar tres padres nuestros para limpiar un simple pecado, "no sería ético", dice Koening. Pero el científico sí cree que se debería escuchar más a las necesidades espirituales del paciente.

Energía positiva

Energía positiva

Para los investigadores que estudian el fenómeno de la oración, no estaría de más añadir plegarias a la alta tecnología médica. "Si ayuda a sanar, a sufrir menos, a amigarse con la vida o a aceptar que la muerte se acerca... ¿por qué no utilizar los rezos como una terapia complementaria?", reflexiona Krucoff.

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