Cincinnati prohíbe las terapias de conversión para gays

Ya no se podrán utilizar terapias para cambiar la orientación sexual de los jóvenes o la identidad de género de los menores en Cincinnati. En una votación con amplia mayoría, el concejo aprobó una ley que prohíbe esas prácticas llamadas terapias de conversión e impone una multa de $ 200 diarios a los infractores. 

Cincinnati, en Ohio, sigue a cuatro estados donde ya no se permite la terapia  -California, Oregon, Illinois y Nueva Jersey - y al Distrito de Columbia. 

| Foto: THINKSTOCK

"Se trata de salvar las vidas de las personas de la comunidad LGBT", dijo el concejal Chris Seelbach, quien dirigió la lucha por concretar la prohibición. Y citó el caso de Leelah Alcorn, un adolescente transexual que se suicidó en diciembre de 2014, y en cuya nota de despedida describió la terapia polémica a la que había sido sometido para tratar de cambiarlo. 

Hubo expresiones a favor y en contra de la nueva ley. "Creo que la ciudad debe mantenerse al margen de esto" dijo Dan Ferrell, médico y pastor religioso.

John Boggess, Presidente del Consejo de Igualdad de Ohio, quien habló a favor de la ley, dijo: "Éste es un asunto de seguridad pública".

En abril, el presidente Barack Obama condenó la terapia de conversión gay, mencionando el caso de Alcorn (citado arriba). Ésa es una muerte que se podría haber evitado, comentaron los defensores de los derechos de la comunidad LGBT en el recinto cuando se realizó el debate.

Polémica y agresiva terapia

Estas polémicas terapias de conversión a menudo han expuesto a sus víctimas a descargas eléctricas o medicamentos que producen náuseas, o a agresivas sesiones donde a los adolescentes gays se les mostraban fotos de personas desnudas del mismo sexo, entre otras prácticas controvertidas. Muchas de éstas eran llevadas a cabo por sacerdotes o líderes religiosos, otras por médicos o psicólogos, con el afán de cambiar la orientación sexual de los jóvenes.

Pero actualmente la mayoría de las organizaciones profesionales de salud mental, como la Asociación Americana de Psicología (APA) se han pronunciado en contra, determinando que es inútil y posiblemente perjudicial para los pacientes. Y sobre todo, por el enfoque de tomar estos casos como si se tratara de una enfermedad mental.

En 1997 el Consejo de Representantes de la APA aprobó una resolución afirmando cuatro principios básicos en materia de tratamientos para alterar la orientación sexual, éstos principios son: 

• La homosexualidad no es un trastorno mental y la APA se opone a todas las manifestaciones en ese sentido.
• Los psicólogos no participan a sabiendas o no toleran prácticas discriminatorias con lesbianas, gays y bisexuales.
• Los psicólogos respetan los derechos de las personas, incluyendo lesbianas, gays y bisexuales, quienes tendrán privacidad, confidencialidad, autodeterminación y autonomía.

La resolución establece además que la APA "insta a todos los profesionales de salud mental a tomar la iniciativa de eliminar el estigma de la enfermedad mental que siempre se ha asociado con la orientación homosexual."

Y por último, concluye que no hay pruebas suficientes para apoyar el uso de las intervenciones psicológicas para cambiar la orientación sexual de las personas.

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