Revisar tu seguro de vida, una práctica recomendable

Los seguros de vida no deben ser considerados productos estáticos. Es necesario que estés pendiente de ellos, de su evolución, de sus características y de sus posibilidades, porque si manejas bien sus parámetros, podrás ahorrar mucho dinero, o conseguir mejores prestaciones y coberturas.

En este artículo te explicamos cómo debes revisar tu seguro de forma periódica para optimizarlo y lograr que rinda como tú quieres. Sigue leyendo y acostúmbrate a revisar tu póliza de manera regular.

Revisa tu seguro de vida constantemente para conseguir mejores prestaciones | Foto: GETTY IMAGES

Revisión de tu seguro de vida: Qué vas a encontrar en este artículo

El seguro de vida, un producto que debes revisar

Deberías tomártelo como una rutina: revisar el seguro de vida cada cierto tiempo. Por ejemplo, una vez al año o cada dos años. ¿Por qué? Porque, aunque creas que tu póliza es muy sencilla y estable, siempre hay ajustes posibles. Tus circunstancias personales, familiares o laborales cambian. Incluso tu salud cambia. Todo esto hace que sea necesario revisar el seguro de vida y comprobar si es posible hacer ajustes.

Y los ajustes no son necesariamente a la baja, que son los más habituales. También es normal hacer cambios para ampliar la cobertura, con lo que seguramente pagarás primas más elevadas. Por tanto, puedes hacer revisiones para reducir o para ampliar, siempre en función de qué necesites.

Es muy frecuente que al contratar tu seguro de vida optes por coberturas bajas y primas baratas. Seguramente todavía eres joven, quizás no tengas hijos y tu sueldo no te permite alegrías. Pero, poco a poco, tu vida va cambiando y te das cuenta de que necesitas una cobertura más completa, con más valor para la indemnización por fallecimiento.

Otra revisión muy habitual es cambiar de modelo de seguro de vida: convertir un seguro temporal o a término en un seguro más completo de tipo permanente. Esta revisión es muy interesante, porque permite empezar con un seguro más barato y después conseguir uno más caro, pero con mayor cobertura, sin necesidad de pasar otra vez por el proceso de cualificación.

Todos estos cambios se pueden hacer porque los seguros son productos vivos y las aseguradoras ofrecen la posibilidad de actualizarlos, mejorarlos o reducirlos. Depende siempre de lo que te haga falta, y de que prestes atención para mejorar las condiciones de tu póliza.

Esto último es muy importante: buena parte de las personas aseguradas se limita a meter su póliza en un cajón y se olvida de que la tiene. Paga sus primas, pero no trata de actualizar la cobertura o los términos del acuerdo. Esto es más habitual en los seguros sencillos, como los seguros a término y los permanentes de vida completa o tradicional. En cambio, los propietarios de seguros universales, variables o universal-variables saben que sus seguros necesitan de su atención para ser rentables y generar más valor en efectivo , por lo que suelen estar más pendientes y revisan más frecuentemente las cláusulas y condiciones del seguro de vida.

Qué elementos revisar en tu seguro de vida

A la hora de plantearse la revisión del seguro de vida hay varios elementos que conviene tener en cuenta. Los más importantes son estos:

  • Tipo de seguro: Esta revisión es global. Te permite reorientar tu plan de seguro, convirtiendo, por ejemplo, un seguro a término en uno permanente. Pero también puede ser que quieras pasar de un seguro de de vida entera a un producto más exigente, como un seguro variable. Hay quien incluso se plantea cancelar el seguro porque ya no lo necesita o no va a poder pagarlo. En ese caso, la revisión debe atender al rescate del seguro: qué coste tiene y qué posibilidades tienes de solicitarlo sin inconvenientes.
  • Nivel de cobertura: El beneficio por causa de muerte, o indemnización, es la cantidad de dinero que reciben los beneficiarios cuando el titular del seguro fallece. De este monto depende en buena medida el costo de las primas mensuales del seguro de vida: cuanto mayor sea la cobertura, más se pagará. Por eso, revisar la cobertura puede ser útil para abaratar el seguro. A medida que te haces mayor y tu familia se vuelve más independiente, es posible que ya no necesites tanta cobertura. Puedes hablar con tu aseguradora para hacer una revisión a la baja y pagar menos cada mes. Sin embargo, quizá lo que necesites sea más cobertura: has tenido más hijos o se han producido otros cambios en tu vida y crees que hará falta más dinero si faltas. Entonces, la renegociación debe ser para aumentar el beneficio. Cuando hagas esta revisión, presta mucha atención a las condiciones, porque en muchas ocasiones aumentar la cobertura no implica subidas en las primas, o lo puedes conseguir con aumentos mínimos de los pagos periódicos.
  • Primas: Lo que pagas cada mes en forma de primas es uno de los puntos que puedes revisar. Las primas dependen sobre todo de dos factores: del riesgo que asume la aseguradora al darte una póliza y del beneficio por fallecimiento que te ofrece. Ya hemos visto antes cómo modular el costo de la cobertura, pero también puede ser que tus riesgos cambien. Por ejemplo, si tu salud mejora, si pierdes peso, dejas de fumar o abandonas alguna actividad peligrosa, el riesgo que presentas desciende, con lo que puedes acudir a la aseguradora para renegociar el precio que pagas.
  • Cláusulas: Las cláusulas son modificaciones que se hacen a la póliza para extender su cobertura. Las principales cláusulas de los seguros de vida permiten, por ejemplo, añadir una o varias personas a la cobertura, conseguir pagos adelantados en determinados casos o ampliar los supuestos asegurados. Es importante que vayas revisando periódicamente las cláusulas, porque puede que algunas dejen de resultarte útiles y puedes anularlas, con lo que reducirás el precio de tu seguro. O, al contrario, podrías necesitarlas y entonces tendrías que pagar un poco más con tus primas.
  • Beneficiarios: Aunque no te supondrá mejoras económicas, es importante que te acostumbres a revisar la nómina de beneficiarios de tu seguro de vida. Las personas que recibirán el dinero del beneficio por fallecimiento pueden cambiar cuando tú quieras. Pero, sobre todo, es importante que revises para sacar de la lista, por ejemplo, a una expareja de la que te has divorciado, o a personas que pueden haber fallecido.
  • Herramientas de inversión. Si tu seguro de vida es permanente y tiene asociadas cuentas de inversión, es muy importante que hagas revisiones periódicas y controles de cerca su evolución. Pregúntate cómo evolucionan esas inversiones, si se pueden mejorar de alguna forma, si puedes elegir los productos (fondos, divisas, acciones…) en los que invertir… Pregúntate también si el ritmo al que se acumula capital en efectivo es adecuado y si vas a poder tomar préstamos futuros contra este dinero, y a qué coste. Con toda esta información, podrás plantearte revisiones de tu seguro con más facilidad y certeza.

Sea cual sea el elemento a revisar, no olvides plantearte siempre cuál es tu situación económica actual y cuál crees que será dentro de unos años. Qué deudas tienes y cuáles crees que podrás tener. Con toda esa información podrás llevar a cabo revisiones más eficaces.

Razones para revisar tu póliza de vida

Como ya hemos ido viendo, hay muchas razones para revisar tu póliza de seguro de vida de forma periódica. Acostúmbrate a hacerlo, por ejemplo, una vez al año y, especialmente, si se dan algunas de estas circunstancias:

  • Cambios en tu estado civil: Si te has casado, divorciado o enviudado, es el momento de revisar tu seguro y decidir si amplías o reduces la cobertura, o si cambias de modalidad y pasas a un producto más sólido.
  • Tu familia crece: Si tu familia aumenta y tienes más hijos, o si se unen a la unidad familiar personas dependientes, es el momento de revisar la póliza para contar con coberturas más amplias y profundas. En el caso de que la familia pierda miembros también puedes revisar a la baja la cobertura.
  • Cambios en la situación financiera. Si tu economía cambia, quizá necesites acomodar el seguro de vida. Por ejemplo, si te compras una casa y suscribes una hipoteca, es buena idea revisar el seguro para que el beneficio por causa de muerte se haga cargo de esa deuda si falleces. Lo mismo cabe decir si pides un préstamo y mueres antes de devolverlo. Y, al contrario, si ya has pagado tus deudas, quizá ya no necesitas tanta cobertura y puedes reducirla.
  • Mejora tu salud. En los procesos de calificación, muchas veces se asumen primas más elevadas por culpa de un estado de salud deficiente. Incluso simplemente por exceso de peso. Si en un tiempo tu salud mejora, te libras de alguna dolencia o consigues reducir peso, es el momento de pedir la revisión de tu póliza y ahorrar dinero.
  • Cambios laborales. Conseguir un trabajo, o un ascenso, pueden ser circunstancias que mejoren tu situación económica y te permitan acceder a mejores coberturas. En cambio, si pierdes tu trabajo, quizá debas replantearte lo que pagas. Y, sobre todo, si tenías un seguro de vida grupal y eres despedido, revisa bien lo que sucede con esa póliza. Lo normal es que la pierdas, pero podrías quedártela por poco dinero y reacondicionarla según tus necesidades.
  • Renueva tus beneficiarios. Los cambios vitales (nacimiento de hijos, bodas, divorcios, defunciones…) pueden hacer que tu listado de beneficiarios deba ser renovado. Puedes hacerlo en cualquier momento, pero acuérdate siempre de avisar a los beneficiarios de esos cambios. Además, recuerda que puedes crear un fondo fideicomiso que gestione el dinero del seguro. Entérate bien de sus posibilidades, porque ofrece ventajas fiscales, protege mejor tu legado, permite construir una herencia fácilmente e, incluso, puede servirte para hacer donaciones benéficas.
  • Dudas de tu compañía. Muchas personas se plantean cambiar sus seguros, incluso cancelarlos, si la compañía aseguradora tiene problemas económicos o aparecen dudas sobre su solvencia y solidez.

Como puedes ver, las razones para modificar tu seguro de vida son muchas y todas importantes. Es necesario que te tomes en serio la necesidad de revisar tu póliza y que lo hagas con periodicidad y disciplina. Verás que, a largo plazo, ahorrarás dinero o tendrás un producto mucho mejor adaptado a tus necesidades.