Por qué dormir poco altera nuestro humor

¿Alguna vez te sentiste molesto o malhumorado después de una noche sin dormir? Cuando no logramos satisfacer nuestra necesidad de descanso, el cerebro tiende a rebelarse de varias maneras.

Algunos estudios coinciden en que el sueño insuficiente podría compararse con un estado de ebriedad, ya que altera la percepción del espacio y el tiempo de reacción.

Las personas que duermen poco podrían tener peor humor y reacción a los estímulos emocionales. | Foto: ISTOCK

Otras investigaciones encontraron que la falta de sueño afecta la forma en que vemos las cosas e interactuamos con los demás, pero ¿Podría afectar nuestras percepciones emocionales volviéndolas más negativas?

La tesis de la investigadora Sandra Tamm, del Instituto Karolinska, en Suecia, recopiló y analizó una serie de estudios para comprender los efectos de esta relación.

Los Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD) recomiendan los siguientes tiempos para dormir:

  • Recién nacidos: 16-18 horas al día.
  • Niños en edad preescolar: 11-12 horas al día.
  • Niños en edad escolar: por lo menos 10 horas al día.
  • Adolescentes: 9-10 horas al día.
  • Adultos (incluyendo adultos mayores): 7-8 horas al día.

Según la Asociación Americana del Sueño (ASA), el insomnio a corto plazo afecta aproximadamente al 30% de los adultos en EE. UU., mientras que el insomnio crónico perjudica al 10% de las personas.

Existen diferentes evidencias sobre los daños que puede ocasionarnos un sueño insuficiente o de mala calidad:

  • Una investigación de la Universidad de Colorado encontró que dormir poco y recuperar el sueño el fin de semana afectaría nuestro metabolismo y nos haría engordar.
  • Según un estudio de la Universidad de Harvard los trastornos de sueño podrían aumentar la cantidad de células infamatorias y la producción de placa, una sustancia que afecta la salud arterial.
  • Un trabajo del Instituto Real de Tecnología de Melbourne mostró que la apnea obstructiva del sueño (AOS) afectaría la capacidad de las personas para formar recuerdos relevantes sobre sus vidas.
  • Una investigación de la Universidad McMaster encontró que el hábito contrario, dormir en exceso, también podría ser perjudicial para la salud. Según sus hallazgos dormir más de 10 horas diarias elevaría el riesgo de muerte y problemas cardiovasculares en un 40%, en comparación a las personas que duermen entre 7 u 8 horas.

Malhumor por dormir poco

Tamm realizó 5 estudios, en los que examinó a 117 participantes mediante el uso de tomografías para evaluar la actividad y mecanismos cerebrales en el contexto de la pérdida de sueño, alergia y regulación emocional. En cada estudio evaluó diferentes aspectos:

  • En el primero analizó el efecto de la falta de sueño en el contagio emocional (la capacidad de una persona para imitar y responder a las emociones de otra persona).
  • En el segundo analizó el efecto de la falta de sueño en la capacidad de una persona para empatizar con el dolor de otra persona.
  • En el tercero analizó el efecto de la falta de sueño y la regulación emocional (la capacidad de una persona para controlar sus propias reacciones y emociones).
  • En el cuarto analizó el efecto de la falta de sueño y las conexiones cerebrales.
  • En el quinto evaluó el impacto de la alergia estacional (un factor de riesgo para la pérdida de sueño) en la inflamación del cerebro, con el objetivo de encontrar mecanismos que dificultaran el sueño.

Tras analizar y comparar la información obtenida en cada uno de los trabajos, la autora encontró que a las personas que experimentaron pérdida de sueño les resultaba más difícil regular sus propias respuestas emocionales, también tenían más probabilidades de interpretar de manera negativa los estímulos emocionales y de tener mal humor. Esta situación se denominada "sesgo de negatividad".

Sin embargo, Tamm advirtió que desde el estudio no fueron capaces de rastrear los mecanismos detrás de este sesgo. Pero, afirmó que estos resultados podrían ofrecer información sobre los efectos del sueño insuficiente como un factor de alto riesgo para la mala salud mental.

"En última instancia, estos resultados pueden ayudarnos a comprender cómo los problemas crónicos de sueño, la somnolencia y el cansancio contribuyen a condiciones psiquiátricas, como un mayor riesgo de depresión", concluyó.

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