Unos espacios llenos de fluidos en el cerebro podrían vincularse con un empeoramiento de la memoria

JUEVES, 28 de enero de 2021 (HealthDay News) -- Unos espacios agrandados en el cerebro que se llenan de fluidos alrededor de los vasos sanguíneos pequeños podrían ser una señal de una demencia en ciernes, sugiere un nuevo estudio australiano.

En general, los llamados espacios perivasculares ayudan a eliminar los desechos y las toxinas del cerebro, y podrían estar vinculados con cambios en el cerebro que envejece, señalan los investigadores.

Unos espacios llenos de fluidos en el cerebro podrían vincularse con un empeoramiento de la memoria

"Los espacios perivasculares dilatados, que son un hallazgo común en las IRM, sobre todo en las personas mayores, no son solo un hallazgo fortuito", comentó el autor del estudio, el Dr. Matt Paradise, psiquiatra e investigador del Centro del Envejecimiento Saludable del Cerebro de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Sídney. "Más bien, se deben tomar en serio, y evaluar su gravedad quizá pueda ayudar a los profesionales clínicos y a los investigadores a diagnosticar mejor la demencia y ayudar a predecir la trayectoria de las personas con deterioro cognitivo".

Pero Paradise anotó que el estudio no prueba que los espacios perivasculares dilatados provoquen los problemas en el pensamiento y en la memoria, solo que hay una asociación.

"Los espacios perivasculares dilatados podrían ser un marcador del proceso de la enfermedad, pero no necesariamente la provocan", explicó. "Los mecanismos subyacentes de los espacios perivasculares dilatados son complejos, y hay que desentrañarlos".

Un neurólogo se mostró de acuerdo en que la relación entre esos espacios agrandados y la demencia es compleja.

"Todos tenemos espacios perivasculares. Son naturales, pero en general son muy pequeños, tan pequeños que cuando realizamos imágenes del cerebro, usualmente no los vemos", explicó el Dr. Glenn Finney, neurólogo de la Clínica de Especialidades Geisinger en Wilkes Barre, Pensilvania. "Algunas personas tienen algunos agrandados, y es probable que esto sea normal".

"Pero, cuando observamos el desarrollo de una gran cantidad de estos espacios adicionales, es cuando debemos comenzar a sospechar que es probable que esté sucediendo algo en términos de la salud del cerebro", añadió Finney. "Esto no es algo que le suceda a todo el mundo".

Esos espacios pueden agrandarse cuando se pierde materia del cerebro o hay una acumulación de materiales que esos espacios normalmente eliminan, explicó.

"Lo que sabemos es que podemos verlos más con la edad", apuntó. "En algunos casos, podemos verlos asociados con el daño vascular en el cerebro".

Finney no cree que esos espacios agrandados serán una herramienta diagnóstica, sino más bien "en realidad será un marcador del riesgo. No dirá si alguien tiene demencia o si va a desarrollarla. Solo dirá que quizá tenga un riesgo un poco más alto".

Buscando conexiones

En el estudio, los investigadores evaluaron a más de 400 personas, con una edad promedio de 80 años. Los participantes recibieron pruebas de las habilidades de pensamiento y memoria, y se evaluó la demencia al inicio del estudio y cada dos años a lo largo de ocho años.

Los participantes también se sometieron a IRM del cerebro para buscar espacios perivasculares dilatados en dos áreas clave del cerebro al inicio del estudio, y cada dos años durante ocho años.

Los investigadores compararon al 25 por ciento superior de los que tenían los mayores números de espacios perivasculares dilatados con los que tenían menos o ningún espacio agrandado.

Encontraron que los que presentaban la mayor cantidad de espacios perivasculares dilatados tenían casi tres veces más probabilidades de desarrollar demencia que los que tenían menos o ningún espacio agrandado.

En total, un 24 por ciento, es decir 97 participantes, desarrollaron demencia durante el estudio. De las 31 personas con espacios perivasculares dilatados en ambas áreas del cerebro que los investigadores observaron, un 39 por ciento desarrollaron demencia.

Las personas con un agrandamiento intenso de los espacios perivasculares en ambas áreas del cerebro también fueron más propensas a presentar un mayor deterioro cognitivo cuatro años más tarde en sus puntuaciones generales de cognición, en comparación con las personas con un agrandamiento leve o sin agrandamiento en los espacios.

Los resultados no cambiaron después de que los investigadores tomaran en cuenta otros factores que podrían afectar a las puntuaciones en las pruebas o el desarrollo de la demencia, como la edad, la hipertensión y la diabetes.

También tomaron en cuenta otras señales de enfermedad en los vasos sanguíneos pequeños del cerebro, que también pueden ser un factor de riesgo de la demencia.

El panorama en realidad es más complejo, dijo Paradise. "Podría haber efectos diferenciales en las dos regiones principales en que se midieron los espacios perivasculares dilatados, ya que este efecto no se observó en todos los grupos. Esto podría deberse a unos mecanismos de enfermedad distintos en esas dos áreas. Pero, hablando en general, los espacios perivasculares dilatados son un marcador de enfermedad de los vasos sanguíneos microscópicos del cerebro", planteó.

El riesgo de demencia se observó a los cuatro y los seis años, pero no a los ocho años, aclaró Paradise. "Esto quizá se deba a que, para entonces, gran parte del grupo había desarrollado demencia, y el impacto de los espacios perivasculares se viera enmascarado por otros factores, por ejemplo la edad de los participantes".

¿Una ayuda para el diagnóstico?

Los investigadores anotaron que sus hallazgos podrían verse afectados por el hecho de que los datos de las pruebas cognitivas solo están disponibles a lo largo de cuatro años, y los datos de imágenes podrían haber obviado algunos espacios perivasculares dilatados.

Los espacios perivasculares son también solo uno de los marcadores de la enfermedad de los vasos sanguíneos pequeños, dijo Paradise. "Estamos investigando cómo estos espacios perivasculares se relacionan con otros marcadores de las neuroimágenes, y esperamos construir un índice que tome en cuenta la contribución de varios marcadores, para producir un estimado de la carga general de la enfermedad de los vasos sanguíneos en el cerebro", agregó.

Rebecca Edelmayer, directora de implicación científica de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association), cree que el espacio perivascular podría convertirse en una forma de diagnosticar la demencia, pero que se necesita más investigación antes de que esto ocurra.

La mayoría de las personas se diagnostican actualmente con Alzheimer y otras demencias a través de pruebas cognitivas y funcionales, apuntó.

"Debemos seguir desarrollando herramientas y tecnologías de biomarcadores, además de estrategias de tratamiento efectivas en paralelo", planteó Edelmayer.

Los médicos necesitan contar con herramientas para ayudar con el diagnóstico, porque "una detección temprana y precisa es muy esencial para las personas que viven con demencia y sus familias", aseguró.

"Pero se necesita mucha más investigación para comprender de verdad si observar al espacio perivascular será un biomarcador fiable en poblaciones diversas", añadió Edelmayer. "Creo que es demasiado pronto para decir que esto es algo sobre lo que una persona deba preguntar en el consultorio del médico".

El informe aparece en la edición en línea del 27 de enero de la revista Neurology.

Más información

Para más información sobre la enfermedad de Alzheimer, visite la Asociación del Alzheimer.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Matt Paradise, psychiatrist and research fellow, Centre for Healthy Brain Ageing, University of New South Wales, Sydney, Australia; Glenn Finney, MD, neurologist, Geisinger Specialty Clinic, Wilkes Barre, Pa.; Rebecca Edelmayer, PhD, director, scientific engagement, Alzheimer's Association; Neurology, Jan. 27, 2021, online

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