Unas inyecciones de grasa podrían aliviar el dolor de las fascitis plantar

MIÉRCOLES, 26 de enero de 2022 (HealthDay News) -- En general, la grasa abdominal se considera poco grata, pero una nueva investigación sugiere que en realidad podría ser buena para algo: el alivio del dolor en el pie.

Un pequeño estudio piloto sugiere que una inyección de las células grasas del propio paciente puede ayudar a aliviar el dolor, que con frecuencia es agónico, que produce una afección conocida como fascitis plantar.

Unas inyecciones de grasa podrían aliviar el dolor de las fascitis plantar

"Tomamos una pequeña cantidad de grasa de un área de exceso (como el abdomen, el muslo interno o la cintura) y entonces inyectamos la grasa en la planta del pie cerca del lugar donde la fascia se conecta con el hueso del talón (calcáneo)", explicó el coautor del estudio, el Dr. Jeffrey Gusenoff. La fascia, que respalda al arco, es un ligamento que va desde el talón hasta los dedos del pie.

El procedimiento ambulatorio y mínimamente invasivo se realiza bajo anestesia local, señaló Gusenoff, profesor de cirugía plástica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, en Pensilvania.

Entre los 14 pacientes del estudio, el procedimiento produjo una "reducción [notable] en el grosor de la fascia plantar, y mejoras significativas en el dolor y la calidad de vida", aseguró Gusenoff. "Muchas personas volvieron a actividades a las que habían renunciado en el pasado, de forma que la mejora fue significativa en términos de estar de pie".

La fascitis plantar es una afección inflamatoria común, que afecta a más de 2 millones de estadounidenses, aseguró Beth Gusenoff, coautora del estudio y esposa de Jeffrey Gusenoff.

"Alrededor de una de cada 10 personas desarrolla fascitis plantar en algún momento de su vida", añadió la profesora clínica asistente de cirugía plástica en la universidad.

Hay muchos desencadenantes, dijo. Entre ellos se encuentran un estiramiento excesivo del pie, poner demasiado peso de forma rutinaria en el borde interior del pie, el aumento de peso, el uso excesivo, el exceso de ejercicio, el embarazo o tensión en los tendones.

En las personas que tienen una inflamación intensa de la fascia plantar, con frecuencia el resultado es "un dolor punzante y agudo, como si un 'clavo' o una 'aguja' traspasara el talón en el primer momento en que se levantan tras estar sentadas, o cuando se despiertan por la mañana", dijo Beth Gusenoff. "A medida que caminan y la fascia plantar se calienta, y se flexibiliza, el dolor se alivia, pero comienza a doler de nuevo a finales del día".

A alrededor de nueve de cada 10 pacientes les va bien con los tratamientos estándar, anotó. Entre estos se incluyen zapatos ortóticos, inyecciones de cortisona, técnicas de estiramiento, terapia por ondas de choque, tratamiento láser y, en algunos casos, una pequeña incisión quirúrgica que busca "liberar" a la fascia.

Pero, a veces, la cirugía puede resultar desestabilizante o provocar un doloroso tejido cicatrizado, anotó. Y en un 10 por ciento de los pacientes que desarrollan una afección crónica, conocida como "fasciosis plantar", con frecuencia las intervenciones estándar no logran proveer alivio.

Entonces, el equipo de esposos decidió desarrollar una intervención menos riesgosa y más efectiva enfocada en la grasa.

Primero, utilizaron una aguja sin filo para perforar la fascia. Entonces, inyectaron la grasa del propio paciente en el lugar de la lesión.

¿Por qué grasa?

La grasa está llena de células madre y factores de crecimiento que pueden provocar un flujo "regenerador" de sangre fresca, explicaron los Gusenoff. Esto, a su vez, puede acelerar el proceso de sanación, con un mínimo de cicatrización que provoca dolor.

Para evaluar su método, el dúo dividió a sus 14 pacientes en dos grupos. Un grupo se sometió a una sola inyección de grasa antes de recibir un seguimiento de un año, y el otro se sometió a seis meses de observación antes de recibir la inyección, y entonces recibió un seguimiento de seis meses.

Cada grupo experimentó una reducción en el grosor de la fascia plantar, y pudo participar mejor en la actividad deportiva, tanto a los seis como a los 12 meses tras la inyección.

Pero se observó una reducción significativa del dolor solo en el grupo de 12 meses tras la inyección, no en el grupo de seis meses.

"Es posible que si hubiéramos seguido a estos participantes más tiempo, tendrían unos resultados similares al grupo de un año", planteó Jeffrey Gusenoff. "Es probable que el proceso regenerador de la grasa en el tejido tarde mucho tiempo, de forma que los resultados siguen mejorando con el tiempo".

El procedimiento se todavía se considera experimental, mientras el equipo se prepara para realizar unos ensayos de mayor tamaño.

Wenjay Sung, un podiatra de Los Ángeles, expresó entusiasmo ante los hallazgos del estudio.

"Esta afección es el segundo motivo más común para acudir a un médico en Estados Unidos, y el primero son los síntomas de resfriado o gripe", señaló Sung, vocero médico de la Asociación Médica Estadounidense de Podología (American Podiatric Medical Association).

"Es magnífico reconocer unos tratamientos más nuevos y unos métodos efectivos para gestionar una afección crónica como el dolor de talón", comentó Sung.

Aun así, advirtió que otros investigadores deberán replicar los hallazgos. "Y aumentar el grupo de pacientes le dará más credibilidad", añadió Sung. "Estoy deseando ver estudios futuros y sus resultados".

El estudio se publicó en la edición de febrero de la revista Plastic and Reconstructive Surgery.

Más información

Aprenda más sobre la fascitis plantar en la Clínica Cleveland.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Jeffrey Gusenoff, MD, professor, plastic surgery, University of Pittsburgh School of Medicine; Beth R. Gusenoff, DPM, FACFAS, clinical assistant professor, plastic surgery, University of Pittsburgh; Wenjay Sung, DPM, podiatrist and physician spokesperson, American Podiatric Medical Association, Los Angeles; Plastic and Reconstructive Surgery, February 2022

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