Un estudio pone en duda el beneficio de la dieta mediterránea para el cerebro

JUEVES, 13 de octubre de 2022 (HealthDay News) -- Una dieta saludable quizá no le proteja de la demencia, como han sugerido algunos, según un nuevo estudio sueco.

Se ha pregonado que la dieta mediterránea, que incluye muchas verduras, frutas, pescado y grasas saludables, y pocos lácteos o carne, protege al cerebro. Pero los investigadores suecos dicen ahora que parece que no lo protege. Sin embargo, otros afirman que hay que tomarse el nuevo estudio con un grano de sal.

Un estudio pone en duda el beneficio de la dieta mediterránea para el cerebro

Heather Snyder, vicepresidenta de relaciones médicas y científicas de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association), no está convencida de que los hallazgos, que se publicaron en la edición en línea del 12 de octubre de la revista Neurology, sean concluyentes.

"Comprender mejor los vínculos entre la dieta, la nutrición y el riesgo de demencia tiene una importancia vital", enfatizó Snyder.

Estos nuevos resultados se deben considerar en el contexto más amplio del trabajo en curso, planteó Snyder, que no participó en el estudio.

"Se trata de un estudio observacional, que puede encontrar una asociación entre factores, pero que no prueba causalidad", apuntó. "Para esto, se necesita un estudio con una intervención. Por suerte, hoy en día hay estudios que están evaluando intervenciones dietéticas y relacionadas con la nutrición".

Snyder señaló que los datos existentes sugieren que las estrategias para reducir el riesgo de demencia se deben sopesar en combinación, no una a la vez. Como tal, la Asociación del Alzheimer dirige el estudio POINTER en EE. UU., un ensayo clínico de dos años para evaluar si unas intervenciones en el estilo de vida que se dirigen de manera simultánea a múltiples factores de riesgo pueden proteger a la función mental de los adultos mayores en riesgo.

"Las conexiones entre la dieta y el riesgo de demencia se deben examinar en estudios múltiples en múltiples poblaciones, e incluso en múltiples países, lo que, como consecuencia, podría arrojar unos resultados distintos", anotó.

En el nuevo estudio, un equipo de la Universidad de Lund, dirigido por la Dra. Isabelle Glans, recolectó datos sobre 28,000 suecos sin demencia, con una edad promedio de 58 años. A lo lardo de 20 años, un 7 por ciento desarrollaron demencia, lo que incluyó a la enfermedad de Alzheimer.

Cuando los investigadores examinaron las dietas de los participantes, no encontraron ninguna diferencia en el riesgo de demencia entre los que comían una dieta convencional o mediterránea.

"Aunque nuestro estudio no descarta una posible asociación entre la dieta y la demencia, no encontramos un vínculo en nuestro estudio, que tuvo un largo periodo de seguimiento, incluyó a participantes más jóvenes que algunos otros estudios, y no requirió que las personas recordaran qué alimentos habían comido años antes", aclaró Glans en un comunicado.

Samantha Heller, nutricionista clínica sénior de Langone Health de la NYU, en la ciudad de Nueva York, añadió que las evidencias de los efectos de la dieta en el riesgo de varios tipos de demencia son contradictorias.

"Al contrario que las conclusiones de este estudio de gran tamaño, hay estudios que han encontrado una reducción en el riesgo de demencias y deterioro cognitivo con la adherencia a la dieta mediterránea", comentó Heller, que revisó los hallazgos. "Es importante observar el panorama general, que es el efecto general de los patrones dietéticos en el riesgo de enfermedad y la calidad de vida".

Aseguró que hay muchas evidencias que sugieren que un patrón de alimentación saludable reduce de forma significativa el riesgo, o ayuda a gestionar a varias enfermedades crónicas, que con frecuencia son prevenibles. Entre ellas se encuentran la enfermedad cardiaca, la diabetes tipo 2, el accidente cerebrovascular, la hipertensión, ciertos tipos de cáncer, la enfermedad renal y el deterioro cognitivo (mental), señaló Heller.

Apuntó a patrones de alimentación como MIND (intervención mediterránea-DASH para el retraso neurodegenerativo), DASH (métodos dietéticos para detener la hipertensión), la dieta mediterránea u otros regímenes de origen vegetal.

"Comer una variedad de granos integrales, legumbres, verduras, frutas, frutos secos y otros alimentos ricos en fibra ayuda a garantizar que nuestros cuerpos y cerebros reciban los nutrientes que necesitan para permanecer sanos y luchar contra las enfermedades", observó Heller. "Mantenerse física y mentalmente activo, y dormir lo suficiente, también ayuda a mejorar la salud del cerebro".

El estudio y un editorial acompañante se publicaron en la edición del 12 de octubre de la revista Neurology.

El Dr. Nils Peters, del Hospital Universitario de Basilea, en Suiza, fue coautor del editorial.

"La dieta como factor singular quizá no tenga un efecto suficientemente fuerte en la cognición, pero es más probable que se considere como un factor integrado con varios otros, la suma de los cuales podría influir en el curso de la función cognitiva", escribió, y citó que entre estos se encontraban la dieta, el ejercicio regular, el control de los factores de riesgo cardiacos, evitar el tabaco y beber en moderación.

Más información

El Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento de EE. UU. ofrece más información sobre la dieta y la demencia.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Heather Snyder, PhD, vice president, medical and scientific relations, Alzheimer's Association, Chicago; Samantha Heller, MS, RD, CDN, senior clinical nutritionist, NYU Langone Health, New York City; Neurology, Oct. 12, 2022, online

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