Un avance en la terapia genética ayuda a los niños que nacen sin sistema inmunitario

JUEVES, 22 de diciembre de 2022 (HealthDay News) -- Diez niños con una forma especialmente rara y difícil de tratar de la enfermedad del "niño burbuja" están viviendo vidas normales tras recibir un nuevo método de terapia genética, señalan unos investigadores.

Los expertos afirmaron que los hallazgos son un importante avance para los niños con la enfermedad, un subtipo del síndrome de inmunodeficiencia combinada grave (IDCG).

Un avance en la terapia genética ayuda a los niños que nacen sin sistema inmunitario

La IDCG se refiere a un grupo de enfermedades genéticas raras que hacen que los bebés nazcan sin un sistema inmunitario que funcione. Se dio a conocer como la enfermedad del "niño burbuja" en las décadas de los 1970 y 1980 debido al caso de David Vetter, un chico con IDCG que vivió en una burbuja de plástico libre de gérmenes durante 12 años.

Hay distintas formas de IDCG, según las mutaciones genéticas implicadas, pero todas hacen que el cuerpo sea incapaz de producir unas células B y T normales, que son unos componentes críticos del sistema inmunitario que luchan contra las infecciones.

Esto significa que las enfermedades infantiles ordinarias pueden resultar letales. Sin tratamiento, los niños con IDCG en general mueren en un plazo de dos años.

Ahora mismo, el tratamiento estándar es un trasplante de médula ósea de un donante, que provee a los bebés las células necesarias para desarrollar un sistema inmunitario sano. Idealmente, el donante es un hermano con una "correspondencia" exacta, es decir, con unos tejidos corporales compatibles desde el punto de vista del sistema inmunitario.

En esa situación, el trasplante es menos riesgoso, y tiene más probabilidades de ser exitoso.

Pero un trasplante de médula ósea, incluso de un hermano con correspondencia, con frecuencia no funciona para los niños con un tipo de IDCG conocido como IDCG con deficiencia de Artemis (IDCG-ART), comentó el Dr. Morton Cowan, investigador principal del nuevo estudio.

Cowan dijo que, incluso tras el trasplante, los niños con IDCG-ART raras veces experimentan una reconstitución de las células B del cuerpo, que producen los anticuerpos del sistema inmunitario.

La IDCG-ART es un subtipo raro de la enfermedad. La IDCG afecta a alrededor de 1 de cada 65,000 recién nacidos en Estados Unidos. La forma de Artemis de la enfermedad se diagnostica sobre todo en bebés de ascendencia Apache o Navajo, y conforma apenas de un 2 a un 3 por ciento de todos los casos de IDCG, según Cowan, del Hospital Pediátrico Benioff de la Universidad de California, en San Francisco.

Pero el trasplante de médula ósea no es la única opción para la IDCG. En los últimos años, la terapia genética se ha utilizado con éxito para tratar a algunos bebés con IDCG vinculada con X, la forma más común de la enfermedad, además de otro tipo llamado IDCG-ADA.

Y ahora, Cowan y sus colegas informan de un éxito inicial en el uso de la terapia genética para tratar a 10 niños con IDCG-ART.

El método implica sacar las células madre de la médula ósea de los bebés recién diagnosticados con IDCG-ART, insertar una copia funcional del gen Artemis en sus células, y entonces volver a infundirlas en el cuerpo.

Un punto "crítico", afirmó Cowan, es la utilización de las células del propio bebé, lo que evita el riesgo de usar células donadas. Esto incluye a una complicación potencialmente letal llamada enfermedad injerto contra huésped, en que el nuevo sistema inmunitario siente que los tejidos del cuerpo son foráneos, y los ataca.

Y, basándose en los primeros bebés tratados, la táctica de terapia genética también funciona. Los niños, todos los cuales todavía tienen menos de 5 años, viven vidas normales: van a la guardería o al preescolar, y juegan al aire libre, aseguró Cowan.

En este video podrá aprender más sobre los años de esfuerzo por encontrar una terapia genética para tratar a esta devastadora enfermedad:

Los hallazgos se publicaron en la edición del 21 de diciembre de la revista New England Journal of Medicine.

"HT", nieto de Laverna Shorty, fue el primer niño que se inscribió en el estudio, en 2018.

"Ya no está enfermo", comentó Shorty en un comunicado de prensa de la revista. "Dejó de tomar todos los medicamentos. Es un niño feliz que se está convirtiendo en un hombrecito".

La Dra. Sung-Yun Pai, del Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU., es autora de un editorial que se publicó junto con el estudio.

"Este estudio es un gran avance para los pacientes con este raro y devastador trastorno genético", aseguró.

"El método innovador de usar las células del propio paciente, en lugar de un donante, conlleva la promesa de una mejor seguridad, eficacia y, potencialmente, accesibilidad", añadió Pai.

El Dr. Stephen Gottschalk es presidente del departamento de trasplantes de médula ósea y terapia celular del Hospital Pediátrico de Investigación St. Jude, en Memphis, Tennessee.

Él y sus colegas están estudiando la terapia genética para la IDCG vinculada con X, y hasta ahora han tratado a 24 niños, a quienes han dado seguimiento durante hasta cinco años.

"Sus resultados siguen siendo excelentes", apuntó Gottschalk.

Los niños han respondido con normalidad a las vacunas de rutina, y se han recuperado de resfriados como los demás niños. "Lo más importante es que viven vidas normales", dijo Gottschalk.

Planteó que los nuevos hallazgos muestran que el potencial de la terapia genética no se limita a la IDCG vinculada con X.

Pero ambos médicos advirtieron el pronóstico a largo plazo está por verse. Una pregunta importante es si la terapia genética tiene efectos permanentes.

"¿Qué tanto durará esto?", cuestionó Gottschalk. "'Cura' es una palabra fuerte. Pero eso está por verse".

Los niños en el ensayo de IDCG-ART han recibido un seguimiento de distintas duraciones. Todos pueden producir células T y B. De seis a quienes se ha dado seguimiento durante al menos dos años, cinco tienen una inmunidad de células T completa.

Por otra parte, cuatro han experimentado una restauración suficiente de las células B como para dejar de recibir infusiones de anticuerpos para proteger de las infecciones. Hasta ahora, es un resultado muy superior a lo observado con los trasplantes de médula ósea, según Cowan.

Dijo que el tiempo dirá si la terapia genética ayuda a evitar los problemas a más largo plazo que se observan en los niños con IDCG-ART, como un crecimiento deficiente, la enfermedad pulmonar crónica y unos dientes anómalos.

Los métodos iniciales de terapia genética para la IDCG vinculada con X revelaron un riesgo potencial: insertar el gen corregido puede "activar" accidentalmente unos genes que fomentan el cáncer, lo que condujo a leucemia en algunos pacientes.

Desde entonces, las técnicas se han refinado, y Gottschalk señaló que no ha habido evidencias de este problema en los niños tratados con el método actual, hasta ahora.

En este momento, la terapia genética para la IDCG es experimental, y solo se sopesa cuando un niño no tiene un hermano donante compatible, aunque, anotó Cowan, esto es lo que sucede con la mayor frecuencia.

Ambos médicos añadieron que, en algún momento, la terapia genética podría resultar mejor que los trasplantes de médula ósea, incluso de un hermano. Pero eso está por verse.

Más información

La Immune Deficiency Foundation ofrece más información sobre la IDCG.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: Morton Cowan, MD, professor, pediatrics, and medical director, pediatric cell therapy laboratory, University of California, San Francisco Benioff Children's Hospital; Stephen Gottschalk, MD, chair, department of bone marrow transplantation and cellular therapy, St. Jude Children's Research Hospital, Memphis, Tenn.; Sung-Yun Pai, MD, chief, immune deficiency cellular therapy program, U.S. National Cancer Institute; New England Journal of Medicine, Dec. 22, 2022

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