¿Un análisis genético reveló ADN peligroso? Un estudio encuentra que el riesgo real es bajo

JUEVES, 27 de enero de 2022 (HealthDay News) -- La mayoría de las variantes genéticas que se han clasificado de "patogénicas" podrían implicar solo una pequeña diferencia en el riesgo de una persona de en realidad desarrollar una enfermedad, sugiere un estudio reciente.

Al explorar los datos genéticos de más de 72,000 individuos, los investigadores encontraron que la mayoría de las variantes genéticas que se cree que contribuyen a las enfermedades en realidad tienen un impacto menor: en promedio, estas supuestas variantes patogénicas aumentaban el riesgo de desarrollar una enfermedad en alrededor de un 7 por ciento.

¿Un análisis genético reveló ADN peligroso? Un estudio encuentra que el riesgo real es bajo

Algunas variantes genéticas, entre ellas algunas muy conocidas porque predisponen a las personas a las enfermedades, sí mostraron un impacto sustancial, señalaron los investigadores.

Entre estas se encontraban ciertas alteraciones en los genes BRCA1 y BRCA2, que aumentan el riesgo de cáncer de mama y de ovario, y algunas variantes del gen LDLR, que puede provocar una forma hereditaria de colesterol muy alto.

Pero, la mayor parte del tiempo, las probabilidades de que una variante genética patogénica condujera a una enfermedad fueron bajas, según los hallazgos, que se publicaron en la edición del 25 de enero de la revista Journal of the American Medical Association.

Todo esto resalta una necesidad de cuantificar mejor los riesgos vinculados con las variantes genéticas que se denominan patogénicas, plantearon los investigadores Ron Do e Iain Forrest, de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Dijeron que estudios anteriores quizá hayan sobreestimado los riesgos de algunas variantes genéticas, porque la investigación implicó unos grupos más pequeños de personas que tenían una enfermedad dada o tenían antecedentes familiares de la misma.

Estos tipos de estudios pueden tener un sesgo hacia la inflación de los riesgos, explicó Do, profesor asociado de genética y ciencias genómicas.

En su estudio, los investigadores utilizaron los datos de más de 72,000 participantes en dos "biobancos" que vinculan los datos genéticos de las personas con sus expedientes de salud electrónicos: el proyecto BioMe, que incluye a pacientes del Sistema de Salud de Mount Sinai, y el U.K. Biobank, en que participan adultos británicos de entre 40 y 69 años de la población general.

Todos los participantes de los biobancos dieron su consentimiento informado por escrito para que sus datos se utilizaran con fines de investigación.

El equipo de Do se enfocó en 5,360 variantes genéticas que se consideran patogénicas o que confieren una "pérdida de función". Las variantes se vincularon con 157 enfermedades en su grupo de estudio, que abarcaban desde aflicciones comunes como la diabetes tipo 2, el accidente cerebrovascular y varios tipos de cáncer, hasta trastornos más raros que se sabe que son provocados por ciertas mutaciones genéticas.

En promedio, los investigadores encontraron, la "penetrancia" de las variantes (las probabilidades de que provocaran una enfermedad) era de alrededor de un 7 por ciento. Y en un 89 por ciento de las variantes, la diferencia en el riesgo de enfermedad entre los portadores y los no portadores era de un 5 por ciento o menos.

No resultó sorprendente que algunas variantes genéticas tuvieran un impacto mucho más fuerte.

En promedio, las variantes patogénicas del BRCA1 o 2 implicaban unas probabilidades de un 38 por ciento de conducir a un cáncer de mama. Y algunas variantes del gen LDLR se vincularon con unas probabilidades de casi un 75 por ciento de hipercolesterolemia familiar (HF), un trastorno hereditario que provoca unos niveles de colesterol LDL (el "malo") muy altos, y que puede conducir a una enfermedad cardiaca precoz.

Pero incluso en estos genes, las distintas variantes patogénicas tenían distintas probabilidades de producir una enfermedad, aclaró Forrest, candidato de medicina y doctoral del Mount Sinai.

En el mundo real, la mayoría de las personas no recibirían información sobre la gran variedad de variantes genéticas que portan, a menos que tengan el dinero y la motivación para pagar unos kits de análisis de ADN directos para el consumidor.

En general, las personas se someten a análisis genéticos por un motivo específico, comentó Heather Zierhut, presidenta de la Sociedad Nacional de Asesores Genéticos (National Society of Genetic Counselors). Por ejemplo, se hacen pruebas de detección de las variantes del LDLR de las personas para confirmar que su colesterol muy elevado es provocado por una HF, o porque un miembro de su familia sufre del trastorno.

Tomando ese gen como ejemplo, Zierhut dijo que se ha reconocido que las distintas variantes patogénicas del LDLR parecen conllevar una gama de riesgos.

"Cada vez aprendemos más, y las cosas siguen en evolución, y los estimados de riesgo cambiarán", planteó.

En una afección como la HF, cualquier "diagnóstico clínico" (basado en los niveles de LDL de una persona y en el historial familiar de enfermedad cardiaca precoz) se debe resolver, independientemente de los resultados de un análisis genético, según la FH Foundation.

Do dijo que se necesita más investigación para definir mejor los riesgos de enfermedad vinculados con las variantes genéticas individuales. Pero "personalizar" la atención de la salud de las personas siempre conllevará más que un tema de cuantificar los riesgos genéticos.

Aunque algunos trastornos tienen un fuerte componente genético, en general las probabilidades de desarrollar una enfermedad son mucho más complejas que el riesgo asignado a cualquier variante genética en particular, enfatizaron los tres.

Hay una interacción entre la variante genética y otras variantes genéticas que una persona porta, por no mencionar una variedad de factores no genéticos, desde la edad hasta la dieta, desde el ejercicio hasta las exposiciones ambientales.

Esto es particularmente cierto respecto a enfermedades comunes y complejas como la diabetes tipo 2, en que no resulta sorprendente que cualquier variante genética patogénica en particular plantee poca diferencia en el riesgo de la enfermedad, añadió Zierhut.

Más información

La Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. ofrece más información sobre los análisis genéticos.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Ron Do, PhD, associate professor, genetics and genomic sciences, and member, Charles Bronfman Institute for Personalized Medicine, Icahn School of Medicine at Mount Sinai, New York City; Iain Forrest, BS, doctoral candidate, Icahn School of Medicine at Mount Sinai; Heather Zierhut, PhD, MS, president, National Society of Genetic Counselors, Chicago; Journal of the American Medical Association, Jan. 25, 2022

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