¿Su compañero de trabajo va muy lento? Quizá se 'hartó de comida' la noche anterior

LUNES, 12 de abril de 2021 (HealthDay News) -- Los refrigerios de medianoche quizá le den una sensación de satisfacción en ese momento, pero también hacen que las personas no tengan su mejor rendimiento en el trabajo al día siguiente, sugiere un estudio reciente.

El estudio, que dio seguimiento a casi 100 empleados, encontró una conexión entre una alimentación "malsana" en la noche y un rendimiento flojo en el trabajo al día siguiente.

¿Su compañero de trabajo va muy lento? Quizá se 'hartó de comida' la noche anterior

En general, las personas tendían a no estar implicadas en el trabajo cuando sentían que habían exagerado la noche anterior, al comer demasiadas calorías, comer comida basura o consumir refrigerios a una alta hora de la noche.

Y pareció haber motivos tanto físicos como emocionales, encontraron los investigadores. A veces, el malestar en el trabajo se relacionaba con un dolor de estómago o de cabeza, mientras que en otras ocasiones, las personas se sentían culpables por sus decisiones respecto a la comida.

Este segundo hallazgo es de particular interés, según la investigadora Seonghee "Sophia" Cho, profesora asistente de psicología de la Universidad Estatal de Carolina del Norte.

El hecho de que la comida basura consumida a medianoche pueda conducir a una indigestión al día siguiente (y a un rendimiento no demasiado estelar en el trabajo) es "intuitivo", aseguró.

Pero estos hallazgos también implican que la "autoculpa" de las personas por la comida puede influir a su vida laboral, apuntó Cho. Y atar esos cabos no es fácil, anotó.

Incluso en la investigación, se ha prestado poca atención a los efectos a corto plazo de las decisiones sobre la comida en el rendimiento laboral. Esto contrasta con otros hábitos de estilo de vida, como el sueño (o su falta) y la actividad física, señalo Cho.

"Esto es lo que preguntamos: ¿La alimentación malsana tiene un efecto inmediato?", aclaró.

Pareció que sí, aunque es complejo, lo que no resulta sorprendente.

Por un lado, comer refrigerios a medianoche no le molestaba a todo el mundo, encontró el estudio. Las personas que puntuaban más alto en una medida de "estabilidad emocional" tendían a no sentirse culpables por las decisiones sobre la comida, y su trabajo no sufría.

También hay una pregunta sobre dónde se inicia la "cadena", según Colleen Tewksbury, investigadora de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania.

Es decir, ¿esas galletas a medianoche desencadenan la cascada de emociones negativas, o las personas comen en respuesta al estrés, y esto tiene consecuencias al día siguiente?

Pero la conclusión, aseguró Tewksbury, es que aunque la comida en sí es "moralmente neutra", las personas pueden tener emociones y hacer juicios al respecto.

Y cuando se sienten culpables por las decisiones que han tomado sobre la dieta, esos sentimientos no existen en un vacío.

"Los sentimientos negativos no paran ahí", dijo Tewksbury, que también es vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics). Tewksbury no participó en el estudio.

Los hallazgos, que se publicaron en una edición reciente de la revista Journal of Applied Psychology, se basan en 97 trabajadores a tiempo completo que hicieron un registro todos los días en unos diarios durante dos semanas.

Cada día, antes del trabajo, respondieron a preguntas sobre su bienestar físico y emocional. Al final del día, anotaron lo que habían hecho en el trabajo, y cada noche reportaron sus hábitos de alimentación después del trabajo.

Cuando las personas decían que habían comido "demasiadas calorías", comida basura o refrigerios a altas horas de la noche, esto se consideró como una alimentación malsana.

En general, encontró el estudio, las personas tendían a estar desconectadas en el trabajo si reportaban una alimentación malsana la noche anterior. La "desconexión" incluyó problemas como hacer unas pausas más largas de lo normal, quedarse dormido en el trabajo, o salir temprano.

Es posible, dijo Cho, que haber dormido mal fuera un factor. Si unas comidas copiosas antes de la cama alteraban el sueño de las personas, esto podría hacer que se sintieran peor, tanto física como mentalmente, en la mañana.

Los refrigerios a altas horas de la noche no son "inherentemente malos", apuntó Tewksbury. Lo que importa es el contexto, enfatizó: ¿Qué es lo que come? ¿Qué come, no solo de noche, sino a lo largo del día? ¿Y qué otros tipos de decisiones está tomando sobre su estilo de vida?

Los nuevos hallazgos, dijo Tewksbury, refuerzan el mensaje de que el estrés, las respuestas emocionales, los hábitos del estilo de vida y el rendimiento en el trabajo están "entrelazados".

"Ajustar una cosa tendrá también un impacto en las demás", enfatizó.

Las personas que necesitan ayuda para aclarar las cosas deben consultar a un dietista registrado, aconsejó Tewksbury.

Cho se mostró de acuerdo en que los refrigerios nocturnos no son malos, en sí, y el punto de esto, dijo, no es empeorar la culpabilidad de las personas por lo que comen a medianoche.

Pero, aclaró, las personas no siempre son conscientes de las conexiones entre la comida y las emociones, así que tener este conocimiento es positivo. Y si a veces se siente un poco apagado en el trabajo, recomendó Cho, quizá sea útil pensar sobre sus hábitos de alimentación en la noche anterior, o cómo se sentía en la mañana.

Más información

La Academia de Nutrición y Dietética ofrece consejos sobre la comida a altas horas de la noche.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Seonghee "Sophia" Cho, PhD, assistant professor, psychology, North Carolina State University, Raleigh; Colleen Tewksbury, PhD, MPH, RDN, senior research investigator, Perelman School of Medicine, University of Pennsylvania, Philadelphia, and national spokeswoman, Academy of Nutrition and Dietetics, Chicago; Journal of Applied Psychology, March 25, 2021, online

Comparte tu opinión