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Se propagan los casos de unas peligrosas infecciones fúngicas resistentes a los medicamentos

MARTES, 21 de marzo de 2023 (HealthDay News) -- La popular serie de HBO, "The Last of Us", presenta un apocalipsis zombi provocado por una infección fúngica que se apodera del cerebro humano.

Pero en el mundo real hay una amenaza fúngica emergente que asola a Estados Unidos, advierte un nuevo estudio, una que no convierte a los humanos en zombis, pero que sí pone las vidas en peligro.

Se propagan los casos de unas peligrosas infecciones fúngicas resistentes a los medicamentos

Candida auris se ha disparado por todo el país desde que ocurrió el primer caso en 2013, reportaron investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. en la edición del 20 de marzo de la revista Annals of Internal Medicine.

El hongo se propaga a través del tacto, es difícil de limpiar, y puede mantenerse viable durante meses en las superficies, anotó la Dra. Meghan Lyman, directora médica de la Rama de Investigación Micótica de los CDC.

Aunque es inocuo en las personas sanas, la C. auris puede provocar unas infecciones graves, potencialmente letales, en las personas cuyos sistemas inmunitarios han sido afectados por otras enfermedades.

El porcentaje de infecciones provocadas por la C. auris ha aumentado cada año en Estados Unidos, desde un aumento de un 44 por ciento en 2019 hasta un aumento de un 95 por ciento en 2021, encontró el nuevo estudio.

Más de uno de cada tres pacientes con una infección invasiva con la C. auris (por ejemplo, una infección de la sangre, el corazón o el cerebro) muere, según los CDC.

Hasta 2021, C. auris ya se había reportado en 28 estados y el Distrito de Columbia, un aumento respecto a apenas cuatro estados en 2016, informaron los investigadores.

"Hemos visto un aumento constante, y el aumento se ha vuelto más dramático en los últimos años", advirtió Lyman.

La C. auris no solo se está propagando a más estados, sino que en los estados donde el hongo se ha arraigado están ocurriendo más casos, señaló Lyman.

También ha habido un dramático aumento en el número de personas que han sido colonizadas por la C. auris y la llevan encima, con el potencial de propagar el hongo a otras personas.

Hubo un aumento de un 209 por ciento en los casos de personas sanas que tuvieron resultados positivos en pruebas de la C. auris en 2021, en comparación con un aumento de un 21 por ciento en el año anterior.

Y lo que es peor, la C. auris es cada vez más resistente a los antimicóticos, apuntó Lyman.

Hay tres clases de antimicóticos, y el hongo comenzó a ser resistente con frecuencia a dos de los tres, dijo Lyman.

Pero la C. auris está desarrollando ahora resistencia contra la tercera línea de defensa, una nueva clase de antimicótico semisintético llamado equinocandinas, encontraron los investigadores.

El número de casos de C. auris resistente a la equinocandinas en 2021 era alrededor de tres veces más alto que los casos identificados en cada uno de los dos años anteriores, mostró el nuevo estudio.

"Esta es la primera línea de tratamiento para la C. auris, además de otras infecciones invasivas con la Cándida", apuntó Lyman. "El número de casos resistentes en EE. UU. sigue siendo bajo, pero observamos un aumento y sin duda resulta preocupante para nosotros, porque las opciones de tratamiento para estos pacientes serían más limitadas".

La C. auris se detectó por primera vez en Japón en 2009, comentó Lyman. Se aisló de la oreja de un paciente ("auris" significa "oreja" en latín).

El primer caso de EE. UU. ocurrió en 2013, pero no se identificó ni reportó hasta 2016, apuntaron los autores del estudio.

Hay varias cepas distintas de C. auris en circulación en Estados Unidos, lo que lleva a los investigadores a creer que fue introducida desde el extranjero en varios momentos distintos por pacientes que fueron colonizados en otros países, dijo Lyman.

Algunas teorías sostienen que el cambio climático ha contribuido al aumento del hongo, apuntó Lyman.

"A Candida auris en realidad le gusta crecer a unas temperaturas más cálidas que a otras especies", indicó Lyman.

Otra teoría sostiene que el uso excesivo de agentes antimicrobianos es parcialmente responsable, al matar a otras especies fúngicas y permitir que la C. auris, que es más resistente, se propague, dijo Lyman.

"Pero pienso que la propagación más reciente en EE. UU. en realidad se relaciona con unas prácticas deficientes de control de la infección en estos ámbitos de atención de la salud", planteó Lyman.

C. auris se transmite con facilidad a través del tacto, y se puede propagar con rapidez en los hogares de ancianos, los centros de atención a largo plazo y los hospitales, explicó Lyman.

"Las personas lo excretan en el ambiente, y contamina superficies como las camas o las mesas, y también el equipo médico móvil que puede pasar de paciente a paciente o incluso a los trabajadores de la atención de la salud", observó Lyman.

Uno de los primerísimos brotes, que se reportó en Reino Unido, implicó a termómetros que se colocaban en las axilas de las personas para tomarles la temperatura, recordó Lyman.

"Limpiaban los dispositivos, pero lo que usaban no funcionaba", apuntó Lyman. "Se está trabajando arduamente para identificar los desinfectantes que sí funcionan, y ahora hay una lista de desinfectantes que se han evaluado y aprobado para su uso contra la Candida auris".

Lamentablemente, la C. auris se propaga con tal rapidez que cuando ocurre la primera infección grave, muchas personas ya han sido colonizadas por el hongo.

"Se encuentra un caso y entonces, cuando se comienzan a aplicar pruebas de detección, encuentra que se introdujo hace bastante tiempo y que ha estado en circulación durante cierto tiempo en pacientes que están colonizados, pero sin especímenes clínicos", apuntó Lyman. "Cuando se detecta el problema, ya ha habido bastante propagación".

Muchos hospitales han decidido realizar pruebas de detección regulares de la C. auris a los pacientes que llegan de hogares de ancianos, centros de atención a largo plazo y otros lugares que se sabe que tienen una propagación activa del hongo, comentó el Dr. Aaron Glatt, jefe de enfermedades infecciosas y epidemiólogo hospitalario de Mount Sinai South Nassau en Oceanside, Nueva York.

Ahora, los médicos se esfuerzan por decidir qué hacer con los pacientes que están colonizados por la C. auris pero que no están infectados, comentó Glatt.

"Si una persona está colonizada, no recomendamos un tratamiento. Recomendamos un buen control de la infección", aseguró Glatt. "No se debe crear más resistencia mediante un uso inadecuado de los antimicóticos. No hay motivo para tratar a una persona colonizada. No se debe empeorar las cosas al tratar de manera inadecuada".

Pero este método amenaza con crear una casta de intocables médicos, apuntó Glatt, es decir, personas que están colonizadas por la C. auris que se ven aisladas de otros pacientes y excluidas de los centros de atención a largo plazo.

"Que se identifique que una persona tiene la Candida auris tiene consecuencias", explicó Glatt. "Los hogares de ancianos no desean aceptar a estos pacientes. Están languideciendo en los hospitales. Se les hacen pruebas de detección y se les identifica, y entonces estas personas se convierten en parias".

Pero una identificación temprana de las personas que portan la C. auris, junto con un mejor control de la infección y nuevos antimicóticos, es una de las mejores formas de prevenir la propagación futura, asegura Lyman.

"Muchos de los métodos han sido muy reactivos: una vez se ve el problema, entonces se intenta implementar cambios", dijo Lyman. "Lo mejor sería ser más proactivo, de verdad buscarlo y encontrarlo e identificar pronto a los individuos colonizados, de forma que puedan tomar medidas de precaución para prevenir la propagación".

Aunque su informe parece nefasto, Lyman aseguró que unos intentos tempranos de contención de brotes específicos de C. auris muestran que hay esperanza.

"Ha habido centros en áreas que han tenido éxito al prevenir o contener un brote. Ha habido algunos centros que han tenido brotes grandes, y obviamente fue un trabajo arduo, pero pudieron controlar la situación y frenar la propagación", añadió Lyman. "No quiero que la gente pierda la esperanza y sienta que esto es inevitable. Hay mucho que se puede hacer para frenar el número de casos y prevenir el dramático aumento que hemos observado".

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre la Candida auris.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Meghan Lyman, MD, medical officer, mycotic diseases branch, U.S. Centers for the Disease Control and Prevention; Aaron Glatt, MD, chief, infectious diseases, and hospital epidemiologist, Mount Sinai South Nassau, Oceanside, N.Y.; Annals of Internal Medicine, March 20, 2023

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