¿Resurge la terapia de shock contra el trastorno bipolar?

¿Resurge la terapia de shock contra el trastorno bipolar?
| Foto: HEALTHDAY

A lo largo de los años, la terapia electroconvulsiva (TEC), conocida comúnmente como "terapia de choque", ha desarrollado una mala reputación.

Pero una investigación italiana reciente sugiere que quizá no se la merezca. Los investigadores encontraron que, entre los pacientes bipolares que no respondieron a los tratamientos estándar, la TEC puede salvar vidas, al prevenir los cambios descontrolados del estado de ánimo y reducir de forma dramática el riesgo de suicidio.

El estudio, uno de los más grandes de su tipo, rastreó a 670 adultos italianos que recibieron TEC contra el trastorno bipolar en una sola clínica psiquiátrica, entre 2006 y 2019.

"Un punto importante es que un 84 por ciento de los pacientes que mostraban un riesgo alto de suicidio antes de la TEC ya no se consideraban claramente suicidas tras el tratamiento", señaló el autor principal, el Dr. Giulio Brancati, residente de medicina clínica y experimental de la Universidad de Pisa.

"En general, un 72 por ciento de los pacientes mostraron una buena respuesta a la TEC", añadió Brancati.

En alrededor de seis de cada 10, la TEC pareció ofrecer alivio de una variedad de síntomas debilitantes, entre ellos alucinaciones, agresividad, falta de cooperación, hipersensibilidad emocional, hiperactividad física y paranoia. La depresión y la ansiedad se aliviaron en poco más de una cuarta parte de los pacientes.

Basándose en los hallazgos, comentó Brancati, "se debe pensar en la TEC como un tratamiento valioso para los síndromes episódicos graves", sobre todo el tipo de excitación exagerada, inquietud, hostilidad y desconfianza que pueden surgir cuando los síntomas maníacos, depresivos y psicóticos se solapan.

El equipo del estudio anotó que el trastorno bipolar afecta a alrededor de un 1 por ciento de la población. Puede manifestarse como brotes de manía y de depresión, conduciendo a una profunda sensación de culpa e inutilidad, y un aumento en el riesgo de suicidio.

Alrededor de dos tercios de los pacientes responden bien a los medicamentos recetados, que incluyen a estabilizadores del estado de ánimo y antipsicóticos. Los demás no responden.

Entonces está la TEC. La TEC fue introducida en Roma en 1938 por Lucio Bini, un psiquiatra, y Ugo Cerletti, un neurólogo, y se propagó con rapidez por todo el mundo. Funciona al generar una convulsión eléctrica de corta duración en el cerebro, y en general se administra de dos a tres veces por semana como parte de un régimen de seis a 12 sesiones.

Brancati reconoció que su mala reputación no carece de fundamentos.

"No es falso que la TEC a veces se ha administrado de formas no terapéuticas, e incluso abusivas", lamentó. Como ejemplo, anotó que los primeros pacientes a quienes se administraron electroshocks no fueron medicados durante el tratamiento, "lo que con frecuencia condujo a graves complicaciones musculoesqueléticas".

Y, durante los años 50, "unas representaciones gráficas" en las películas y las novelas añadió al estigma y al miedo, dijo Brancati.

El resultado fue que, a lo largo de los años, la TEC cayó en desgracia como opción de tratamiento. Pero la TEC de hoy en día no es igual que la de las terroríficas descripciones cinemáticas, como en "Frances" o "Alguien voló sobre el nido del cuco".

La TEC moderna se administra bajo una combinación de anestesia general y relajantes musculares, lo que "reduce de forma dramática el riesgo de fracturas", explicó Brancati. Y las configuraciones eléctricas se han revisado, lo que ha reducido de manera significativa el riesgo de desorientación y pérdida de la memoria tras el tratamiento.

"Lamentablemente, la TEC y las enfermedades psiquiátricas siguen sufriendo unos altos niveles de estigma, lo que podría evitar que muchos pacientes gravemente afectados consigan un tratamiento adecuado y efectivo", apuntó Brancati.

La Dra. Laura Fochtmann, directora del Servicio de TEC de la Escuela de Medicina del Renacimiento de la Universidad de Stony Brook, en Nueva York, dijo que, lamentablemente, las antiguas representaciones persisten.

"Hay muchos ejemplos de representaciones imprecisas de la TEC y de los tratamientos psiquiátricos, que han contribuido a un miedo infundado de la TEC y a un estigma continuo sobre la TEC y los tratamientos y las enfermedades psiquiátricas, en general", afirmó.

Es una pena, añadió Fochtmann.

"Los beneficios de la TEC en los pacientes con trastorno bipolar de este estudio en realidad no son sorprendentes, porque confirman lo que sabíamos hace bastante tiempo sobre los beneficios de la TEC en la depresión, incluso en la depresión que ocurre en los individuos con trastorno bipolar", observó Fochtmann.

En 2011, la actriz Carrie Fisher, que tenía trastorno bipolar, reveló que había recibido terapia de shock. Le dijo a Oprah Winfrey que había sido bastante efectiva y que, al final, había valido la pena.

El equipo de Brancati presentó sus hallazgos en una reunión virtual reciente del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología (European College of Neuropsychopharmacology). Las investigaciones presentadas en reuniones por lo general se consideran preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

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