Relacionan las pastillas para dormir con un mayor riesgo de demencia

MIÉRCOLES, 1 de febrero de 2023 (HealthDay News) -- Las personas mayores que toman con frecuencia somníferos quizá aumenten su riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer, advierte un nuevo estudio.

Los somníferos están entre los medicamentos de uso más común en los adultos mayores, señalan los autores, pero su uso frecuente quizá no sea del todo inocuo.

Relacionan las pastillas para dormir con un mayor riesgo de demencia

Los investigadores encontraron que los adultos mayores blancos que dijeron que tomaban somníferos "con frecuencia" o "casi siempre" tenían unas probabilidades un 79 por ciento más altas de desarrollar demencia, en comparación con los que "nunca" o "raras veces" los usaban.

La conexión solo se observó en los adultos blancos, no en los participantes negros.

Además, "se necesitan más estudios para confirmar si los somníferos en sí son nocivos para la cognición en los adultos mayores, o [si] el uso frecuente de somníferos es un indicador de otra cosa que se vincula con un riesgo más alto de demencia", comentó la autora principal del estudio, Yue Leng.

En otras palabras, la investigación "no puede probar causalidad", enfatizó Leng, profesora asistente del Departamento de Psiquiatría y Ciencias Conductuales de la Universidad de California, en San Francisco.

Percy Griffin, director de implicación científica de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association), se hizo eco de esta idea.

"Debemos tener cuidado", dijo Griffin, que no participó en el estudio. Anotó que los estudios observacionales de este tipo solo pueden identificar una asociación entre un "factor de riesgo modificable" (por ejemplo, los hábitos de medicamentos) y el riesgo de demencia. "No prueban causalidad", apuntó.

En el estudio, Leng y su equipo inscribieron a unos 3,000 adultos mayores para que compartieran sus rutinas de somníferos en 1997.

Los participante tenían entre 70 y 79 años, y ninguno tenía demencia. Todos vivían en Memphis o Pittsburgh. Casi 6 de cada 10 eran blancos, y 4 de cada 10 eran negros.

Se les preguntó tres veces, a lo largo de cinco años, con qué frecuencia tomaban somníferos: nunca, raras veces (una vez al mes o menos), a veces (de 2 a 4 veces al mes), con frecuencia (de 5 a 15 veces al mes) o casi siempre (de 16 a 30 veces al mes).

Los participantes también hablaron sobre la calidad de su sueño, e indicaron con qué frecuencia tenían dificultades para quedarse dormidos o se levantaban demasiado temprano por la mañana. También se anotó la duración de rutina del sueño.

Los somníferos incluían medicamentos tanto de venta libre como recetados. Entre las opciones de venta libre comunes se incluían los antihistamínicos, la melatonina y la valeriana. Los fármacos recetados incluyeron a los antidepresivos, los antipsicóticos, las benzodiacepinas y los conocidos como fármacos Z, como Ambien (zolpidem).

En total, un 7.7 por ciento de los participantes blancos afirmaron que tomaban algún tipo de somnífero con frecuencia o casi siempre.

Pero un 2.7 por ciento de los participantes negros reportaron un nivel similar de uso de rutina.

Entre los participantes blancos y los negros, el uso frecuente más alto fue entre las mujeres, los que tenían depresión y los que contaban con un nivel educativo más alto.

El equipo anotó que el uso crónico de benzodiacepinas para el insomnio, lo que incluye a Halcion (triazolam), Dalmane (flurazepam) y Restoril (temazepam), fue el doble de alto entre las personas mayores blancas que entre las personas mayores negras. Los participantes blancos también tenían más de siete veces más probabilidades de tomar un fármaco Z, como Ambien, y 10 veces más probabilidades de tomar el antidepresivo trazodona (Desyrel y Oleptro).

Tras monitorizar a los participantes durante hasta 15 años, los investigadores encontraron que una quinta parte habían desarrollado demencia.

Los adultos mayores blancos que usaban pastillas para dormir con frecuencia se enfrentaban a un riesgo un 79 por ciento más alto de demencia, pero esto no sucedió entre los adultos negros, y no solo porque muchos menos adultos negros tomaban somníferos frecuentemente. Los que sí los usaban con frecuencia no parecían enfrentase a un riesgo más alto de desarrollar demencia que los que raras veces o nunca tomaban somníferos.

Leng planteó que la brecha racial que su equipo identificó "nos resultó sorprendente", sobre todo dado que investigaciones anteriores sugieren que, en general, las personas negras se enfrentan a un riesgo más alto de desarrollar Alzheimer que sus contrapartes blancas.

"Una explicación posible podría ser que los adultos negros que tienen acceso a los somníferos son un grupo selecto de personas con un estatus socioeconómico alto", lo que podría ofrecerles una ventaja mental que protege de la demencia, dijo Leng.

Pero incluso entre los adultos blancos, Leng "no diría que los somníferos 'potencian' el riesgo de enfermedad de Alzheimer" basándose en los hallazgos. Y su equipo enfatizó que "sigue siendo controversial si los somníferos son buenos o malos para la cognición a largo plazo".

Quizá resulte que ciertos medicamentos podrían contribuir al riesgo de demencia, y otros no. O que tener problemas para dormir (el motivo de usar somníferos) sea un síntoma del inicio de la demencia, sugirió Leng.

Tanto ella como Griffin se mostraron de acuerdo en que se necesitan investigaciones adicionales.

"Hay que realizar más trabajo", planteó Griffin. "No deberíamos hacer sonar la alarma todavía".

Mientras tanto, ofreció algunos consejos: "En general, antes de que cualquier persona tome cualquier somnífero, o en realidad cualquier medicamento, debe tener una conversación con su médico para ver cómo podría interactuar con cualquier otro fármaco que quizá ya tome". Los antecedentes médicos y la historia vital también deberían tomarse en cuenta, en general, añadió.

Los resultados del estudio se publicaron en la edición en línea del 31 de enero de la revista Journal of Alzheimer’s Disease.

Más información

Averigüe más sobre la conexión entre el sueño y el Alzheimer en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Yue Leng, PhD, assistant professor, Department of Psychiatry and Behavioral Sciences, University of California, San Francisco; Percy Griffin, PhD, director of scientific engagement, Alzheimer's Association, Chicago; Journal of Alzheimer’s Disease, Jan. 31, 2023

Comparte tu opinión