Observan cambios cerebrales en jugadores de fútbol americano

Observan cambios cerebrales en jugadores de fútbol americano
| Foto: SHUTTERSTOCK

Los golpes de alto impacto podrían afectar el desarrollo cerebral de los niños y los adolescentes tras apenas una temporada de fútbol americano, sugiere una investigación preliminar.

El estudio comparó imágenes de resonancia magnética (IRM) funcionales tomadas antes y después de la temporada. Los investigadores observaron un mayor volumen de materia gris entre los que sufrieron golpes de alto impacto, pero no conmociones cerebrales, a lo largo de la temporada.

Una mayor cantidad de materia gris indica que el cerebro quizá no esté funcionando tan bien como debería.

El cerebro contiene una abundancia de conexiones entre las células nerviosas (sinapsis) que cambian de forma constante. Se realizan nuevas conexiones, mientras que las que no se utilizan se eliminan. El proceso puede compararse con podar un árbol: si poda las ramas muertas del árbol, eso permite un crecimiento sano. La poda que ocurre en el cerebro también permite un crecimiento sano, aseguraron los investigadores.

"Tras la poda de la materia gris, la eficiencia del cerebro aumenta", explicó el autor del estudio, Gowtham Krishnan Murugesan.

El estudio incluyó a 60 jugadores de fútbol americano juvenil y de secundaria de 9 a 18 años de edad, dijo Murugesan, asistente de investigación en el departamento de radiología del Centro Médico del Suroeste de la UT, en Dallas. Ninguno había sufrido una conmoción ni ningún trastorno conocido del desarrollo, neurológico o psiquiátrico.

Los cascos de alta tecnología de los jugadores se equiparon con acelerómetros, que son sensores que miden la gravedad, la ubicación y la dirección del impacto en la cabeza.

Los investigadores utilizaron la información de los sensores para dividir al grupo en jugadores con un impacto alto o con un impacto bajo. De los jugadores, 24 se consideraron de alto impacto, y 36 de bajo impacto.

Además de observar el volumen de la materia gris, los investigadores también estudiaron un área del cerebro llamada red neuronal por defecto (RND). Se trata de una red de regiones en la profundidad de la materia gris del cerebro. "La RND es importante para planificar y controlar las conductas sociales", dijo Murugesan.

Los investigadores observaron un aumento significativo en la potencia de esa área en el grupo de alto impacto. Murugesan dijo que si la poda de la materia gris sucede como se debe, la potencia se debería reducir porque el cerebro estaría funcionando de forma más eficiente.

Todavía no está claro si los efectos en la materia gris son temporales. Murugesan dijo que tras no jugar durante nueve meses (fuera de temporada), los cerebros de los jugadores podrían volver al estado que tenían antes del inicio de la temporada.

El Dr. Bruce Silverman es neurólogo en el Hospital Ascension Providence en Southfield, Michigan. "En las personas con traumatismos repetitivos en la cabeza (según se midió mediante acelerómetros) la poda cerebral no es igual de efectiva", señaló Silverman, que no participó en el estudio.

El estudio mostró que los cambios en el cerebro no necesariamente se producen solo tras unos golpes fuertes o conmociones, anotó.

Pero ninguno de los dos expertos dijo que haya llegado el momento de que los jóvenes abandonen el fútbol americano. Aún se desconoce cualquier efecto potencial a largo plazo.

Mientras tanto, Murugesan y sus coautores esperan hacer que el juego sea más seguro. Los datos de los cascos sugirieron que muchos de los golpes de alto impacto ocurrieron durante los entrenamientos.

"Muchos jugadores reciben más impactos durante los entrenamientos", dijo Murugesan. Una forma de hacer que el juego sea más seguro, añadió, quizá sea reemplazar algunos de los entrenamientos de alto impacto con entrenamientos de bajo impacto.

Silverman se mostró de acuerdo. "El entrenamiento podría ser un momento de mayor traumatismo que el partido en sí. En el entrenamiento, se presiona más a los jugadores para que sean más duros en el partido. Tal vez se deba suavizar un poco la naturaleza física del entrenamiento", planteó.

"Hemos hecho que los protectores sean menos voluminosos", dijo Silverman. "Antes, había algo que hacía que el jugador fuera más lento y no le permitía correr tan rápido como con el nuevo equipamiento".

Silverman dijo que los padres deben asegurarse de que los jugadores de fútbol americano jóvenes estén bien equipados con cascos y protectores. Se debe formar al personal de entrenamiento para que monitorice y evalúe a los jóvenes tras cualquier tipo de lesión en la cabeza, y que no hagan que los jóvenes vuelvan a jugar demasiado pronto, anotó.

El estudio se presentó el lunes en la reunión de la Sociedad Radiológica de América del Norte (Radiological Society of North America), en Chicago. Los hallazgos presentados en reuniones generalmente se consideran preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

Más información

Para más información sobre las lesiones en la cabeza en los deportes, visite la Asociación Americana de Cirujanos Neurológicos (American Association of Neurological Surgeons).

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