Negros e hispanos tienen un riesgo más alto de morir por la COVID en los hogares de ancianos de EE. UU.

Negros e hispanos tienen un riesgo más alto de morir por la COVID en los hogares de ancianos de EE. UU.

MARTES, 16 de febrero de 2021 (HealthDay News) -- Los hogares de ancianos de EE. UU. se han visto muy afectados por la pandemia de la COVID-19, y el precio que han pagado los residentes negros e hispanos ha sido particularmente alto, confirma un estudio reciente.

Los investigadores encontraron que las tasas de mortalidad por la COVID-19 eran más de tres veces más altas en los hogares de ancianos de EE. UU. con las proporciones más altas de residentes negros e hispanos, en comparación con los que tenían residentes sobre todo blancos.

El estudio, de más de 13,000 hogares de ancianos de todo el país, no es el primero que ha documentado estas disparidades raciales.

Pero profundizó más en la pandemia (a mediados de septiembre de 2020) e intento desentrañar los factores que explicaran la diferencia racial, apuntó la investigadora Rebecca Gorges, miembro postdoctoral de la Universidad de Chicago.

Su equipo identificó dos patrones amplios que parecían ser críticos: los hogares de ancianos con unos residentes sobre todo minoritarios tendían a ser más grandes, y con frecuencia se ubicaban en condados con unos brotes de COVID más intensos.

El estudio no pudo indagar sobre los motivos específicos de que estos factores pudieran haber conducido a más casos y muertes.

Pero unos centros más grandes, ubicados en unos condados con más casos de COVID, quizá simplemente hayan creado más oportunidades de exposición al virus, planteó Gorges.

Aunque las personas piensan que los hogares de ancianos han estado "confinados", el virus puede entrar a través de los miembros del personal que se expusieron, anotó.

Por esto se cree que la prevalencia comunitaria de la COVID es el "impulsor clave" de los casos en los hogares de ancianos, comentó el Dr. Joseph Ouslander, expresidente de la Sociedad Americana de Geriatría (American Society of Geriatrics). Ouslander no participó en el estudio.

Con frecuencia, los empleados de los hogares de ancianos son jóvenes, y quizá vayan al trabajo con unas infecciones asintomáticas, anotó Ouslander, que también es profesor del Colegio de Medicina de la Universidad Atlántica de Florida, en Boca Ratón.

Incluso cuando los centros realizan pruebas del SARS-CoV-2 al personal, los casos pueden colarse entre las pruebas, apuntó.

Todo esto subraya la importancia de contener la propagación de la COVID-19 en la comunidad general.

Gorges señaló que el público quizá no se dé cuenta de que sus acciones para ralentizar la propagación (el distanciamiento social, el uso de máscaras) puede ayudar a proteger a las personas más vulnerables de una enfermedad grave y la muerte.

Ouslander se mostró de acuerdo. "Todos tenemos una responsabilidad social", aseguró.

"Que uno no vaya a un hogar de ancianos no significa que no pueda ser una fuente de las infecciones en esos lugares", añadió.

Los hallazgos, publicados en una edición reciente de la revista JAMA Network Open, se basan en los datos federales de 13,312 hogares de ancianos. Hasta el 13 de septiembre, los centros reportaron casi 335,000 casos de COVID-19 y más de 51,600 muertes.

En la quinta parte de los hogares con la mayor proporción de residentes no blancos, un 87 por ciento tuvieron al menos un caso de COVID-19 entre los residentes. Esto es en comparación con un 68 por ciento en la quinta parte con la mayor proporción de residentes blancos.

Los centros con la proporción más elevada de pacientes minoritarios también experimentaron las mayores cantidades de fallecimientos. En promedio, cada hogar perdió a poco menos de seis residentes por la COVID-19, mientras que hubo poco menos de dos muertes por centro en los hogares de ancianos con la proporción más elevada de residentes blancos.

El estudio llega en un momento en que los hogares de ancianos de EE. UU. sienten un destello de esperanza: los casos y las muertes por la COVID-19 han declinado en las últimas semanas, según los informes.

En un periodo de cuatro semanas, de diciembre a enero, los casos nuevos de COVID entre los residentes y el personal de los hogares de ancianos se redujeron en más de un 50 por ciento, según un análisis reciente de las cifras federales, llevado a cabo por CNN.

Es posible que se deba, en parte, a las vacunas.

La Asociación Americana de Atención de la Salud (American Health Care Association) y el Centro Nacional de Vivienda Asistida dijeron que el declive reciente fue mayor en los hogares de ancianos que habían vacunado a los residentes y al personal.

Pero Ouslander advirtió que, en este momento temprano, es difícil saber cuál ha sido el impacto de las vacunas. Dijo que, hasta ahora, las cifras muestran que aunque muchos residentes de los hogares de ancianos se han vacunado, solo una minoría de los miembros del personal lo han hecho, ya que, según los informes, muchos empleados se han mostrado renuentes a vacunarse.

"Los hogares de ancianos están logrando avances en la vacunación, pero debemos lograr que más miembros del personal se vacunen", añadió.

Más información

La AARP ofrece más información sobre la COVID-19 en los hogares de ancianos.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Rebecca Gorges, PhD, postdoctoral fellow, Center for Health and the Social Sciences, University of Chicago; Joseph Ouslander, MD, professor, integrated medical science, Charles E. Schmidt College of Medicine of Florida Atlantic University, Boca Raton, and editor-in-chief, Journal of the American Geriatrics Society; JAMA Network Open, Feb. 10, 2021, online

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