Más huracanes significan un creciente número de muertes entre los estadounidenses

MARTES, 8 de marzo de 2022 (HealthDay News) -- Desde ahogarse hasta ser alcanzado por escombros voladores, los peligros inmediatos de los huracanes son bien conocidos, pero esos eventos también aumentan el riesgo de fallecer de una variedad de enfermedades y afecciones ocultas que ocurren tras la tormenta.

La nueva investigación es preocupante, dado el aumento en el número y la potencia de los huracanes, debido al cambio climático.

Más huracanes significan un creciente número de muertes entre los estadounidenses

"Mostramos un aumento en el riesgo de muerte por enfermedades infecciosas, enfermedad cardiaca, afecciones neuropsiquiátricas como la demencia, y enfermedad pulmonar en los seis meses tras un huracán", advirtió el autor del estudio, Robbie Parks, científico investigador postdoctoral de la Facultad de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.

Las tasas de mortalidad fueron un 33 por ciento más altas durante el mes de un huracán en los condados que tuvieron al menos una tormenta, en comparación con las tasas en el mismo momento de un año sin huracanes, encontró el estudio.

Park apuntó que el aumento tiene varias explicaciones potenciales. Incluyeron: Los apagones relacionados con los huracanes podrían afectar el uso de equipo médico que salva vidas, y las inundaciones y otros problemas podrían impedir el acceso a la atención.

El estrés de pasar por un huracán o el agotamiento físico extremo al intentar reparar el daño de las inundaciones podrían aumentar el riesgo de ataque cardiaco tras una tormenta, sugirió Parks.

"En términos de las enfermedades respiratorias, los vientos fuertes propagan polvo y otras materias particuladas en el aire, y el crecimiento del moho puede aumentar tras un huracán, y empeorar los problemas respiratorios", señaló.

El riesgo de enfermedades infecciosas tiende a alcanzar su pico uno o dos meses tras un huracán. Esto podría deberse a la contaminación continua de los suministros de agua por los derrames de aguas negras relacionados con las tormentas, o las tuberías rotas o agrietadas, anotó Parks.

En el estudio, su equipo observó a 33.6 millones de certificados de defunción de EE. UU . de 1988 a 2018, y usó un modelo estadístico para comparar las tasas de mortalidad tras los huracanes con los mismos periodos en otros años.

Los residentes de 1,206 condados que representan a más de un 48 por ciento de la población de EE. UU. experimentaron al menos un huracán durante el periodo de 31 años del estudio. Las tormentas ocurrieron con la mayor frecuencia en la costa este.

Las tasas de mortalidad debida a las lesiones se dispararon en el mes tras la tormenta, encontró el estudio. El riesgo de morir de lesiones, enfermedades infecciosas y parasitarias, enfermedades cardiacas y pulmonares, y afecciones neuropsiquiátricas también aumentó.

Los investigadores no encontraron ningún aumento posterior a los huracanes en el riesgo de morir de cáncer, según el informe.

Las personas de a partir de 65 años eran más propensas a fallecer tras un huracán que sus contrapartes más jóvenes. Parks dijo que las personas mayores con problemas cognitivos (demencia) que viven en hogares de ancianos podrían tener una vulnerabilidad particular debido a las interrupciones en la atención y la dificultad implicada en mudarlos a un lugar más seguro.

"Las personas más jóvenes, en mejor forma física y más ricas pueden evacuar, pero muchas otras no", comentó, y anotó que muchas personas pobres e históricamente marginadas viven en áreas vulnerables a los huracanes. "Mejorar la calidad de la infraestructura y las viviendas en las áreas con bajos ingresos o marginadas podría ayudar a reducir los riesgos de morir durante y después de un huracán", planteó Parks.

Los hallazgos se publicaron en la edición del 8 de marzo de la revista Journal of the American Medical Association. Siguen a una variedad de estudios sobre los efectos de salud de las tormentas intensas.

Justin Maxwell, un climatólogo de la Universidad de Indiana, en Bloomington, publicó hace poco un estudio que mostró que los huracanes se están volviendo más húmedos. También se están haciendo más fuertes.

"Unos vientos con una velocidad más alta y una mayor cantidad de lluvia son dos ingredientes que hacen que los huracanes sean destructivos", anotó.

Maxwell, que revisó los nuevos hallazgos, afirmó que el equipo de Park ha abierto nuevos caminos.

"Hasta ahora, nadie ha estudiado en realidad cómo los huracanes afectan a la salud humana en el mes o los meses tras la tormenta", dijo Maxwell.

Algunas personas, como los adultos mayores, no pueden evacuar con tanta facilidad, y quizá intenten aguantar la tormenta, y como muestra el nuevo estudio, esto puede tener unas consecuencias letales, añadió.

Aunque el Centro Nacional de Huracanes de EE. UU. advierte a las personas sobre las tormentas que se acercan, Maxwell sugirió que las recomendaciones sobre protegerse del peligro deben ser contundentes.

"Debemos animar a las personas a evacuar antes, y pensar en ayudar a las personas que tienen menos capacidad de hacerlo", comentó. "Los seres queridos de los individuos en riesgo deben asegurarse de que cuenten con un plan para la temporada de huracanes".

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre la mejor forma de prepararse para la temporada de huracanes.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Robbie Parks, PhD, post-doctoral research scientist, Columbia University Mailman School of Public Health, New York City; Justin Maxwell, PhD, climatologist, Indiana University, Bloomington; Journal of the American Medical Association, March 8, 2022

Comparte tu opinión